MEDICINA

¿Qué hace que las células cancerosas generen nuevos tumores? La ciencia por fin tiene una pista

Las células capaces de generar metástasis son responsables del 90% de las muertes por cáncer; experto analiza los últimos avances para su detección

Mujer trabajando en un laboratorio en Francia. Foto: AFP
Menos del 1% de las células involucradas en un tumor primario tienen la capacidad de generar metástasis. Foto: AFP

En atletismo, un decatlón es un conjunto de 10 pruebas practicadas por el mismo atleta. Y este tiene que ser bueno tanto en pista como en campo. Las células cancerosas que son capaces de generar metástasis son las mejores en la competencia similar que se produce dentro del organismo. “Es el tipo de células que tiene diferentes atributos que le permiten salir de un tumor, desplazarse, colonizar y crecer en otros lados”, ilustró Eduardo Osinaga, investigador del Laboratorio de Glicobiología e Inmunología Tumoral del Instituto Pasteur de Montevideo.

La metástasis, que es la propagación del cáncer a otras regiones del cuerpo, es responsable del 90% de las muertes por esta enfermedad. Es el atleta mejor preparado para ese decatlón o, si prefiere de algo más directo, es “el gran enemigo”, una calificación que comprende a “menos del 1%” de las involucradas en un tumor primario: aquellas que deciden formar un nuevo tumor o deciden agazaparse durante meses o años a salvo de tratamientos. “La diseminación es la que lleva a la complicación principal de cáncer y a la muerte; es la particularidad que se asocia más a la agresividad”, señaló el experto.

El concepto de metástasis se describió en el siglo XIX pero no ha sido hasta hace unos años cuando se empezó a entender la lógica del proceso, pero aun hoy no se sabe mucho sobre lo que hace que las células cancerosas sean capaces de reproducirse. Hace unos días se tuvo una pista: un estudio del Sloan Kettering Institute publicado en la revista Nature Cancer concluye que las células iniciadoras de metástasis se aprovechan de las capacidades naturales de curación de heridas. Esto abre la puerta al desarrollo de fármacos específicos para prevenir o detener ese mecanismo.

Responsable del 90% de las muertes por cáncer.

La metástasis es definida como la diseminación del cáncer de una parte del cuerpo en donde se formó originalmente a otra parte del organismo. Cuando ocurre una metástasis, las células cancerosas se separan del tumor original (primario), viajan a través del sistema sanguíneo o linfático y forman un tumor nuevo en otros órganos o tejidos del cuerpo. El nuevo tumor metastásico es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de mama se disemina al pulmón, las células cancerosas del pulmón son células del cáncer de mama, no son células de cáncer de pulmón. La metástasis es responsable del 90% de las muertes por cáncer.

Células "antisociales"

A Osinaga le gustan las metáforas. La del decatlón fue la primera. Luego vino esta: “Una célula tumoral es antisocial, no respeta los límites, crece, prolifera y no aporta”. Una célula capaz de generar metástasis rompe con “la cultura de convivencia” que hace que el organismo funcione como está previsto.

La mayoría de las células cancerosas solo generan un tumor en el lugar; la minoría –más agresiva– tiene otros planes. Tiene la capacidad de salir del tumor primario, de entrar en los vasos sanguíneos, mantenerse con vida en el trayecto, detenerse en otros órganos, obtener nutrientes y generar un nuevo tumor.

paciente cáncer
Se registran aproximadamente 16.200 casos nuevos de cáncer al año en Uruguay.

“La mujer operada por un tumor pequeño en el seno, localizado, sin evidencia de diseminación, que se le opera y se le hace radioterapia tiene unas chances de curación de más del 95%. ¿Pero con qué nos encontramos? Luego de 10 años, el 95% ha sobrevivido pero falleció el 5%. Aunque la enfermedad parecía extremadamente localizada, ya en el momento de la operación había metástasis”, explicó Osinaga. Las células “antisociales”, aun siendo residuales, continuaron liberándose a la sangre.

Según el origen del tumor, la propensión a desarrollar metástasis es distinta. Por ejemplo, es frecuente la metástasis ósea de un cáncer de mama; o la metástasis cerebral de un cáncer de pulmón; o la metástasis en el hígado de un cáncer de colon.

Hay tratamientos, sí, pero son tan agresivos como las atletas del cáncer y se corre el riesgo de aplicarlos en pacientes que pueden no necesitarlos. “Hay que seleccionar mejor a qué personas hacerle o no una quimioterapia según los parámetros biológicos de un tumor”, dijo Osinaga. Pero lo que reveló Sloan Kettering Institute cambia todo: la posibilidad de un fármaco que vaya en contra de la molécula llamada L1CAM.

El hallazgo médico.

Estudios previos habían demostrado que L1CAM es necesaria para que numerosos tipos de células cancerosas hagan metástasis con éxito. Ahora, al observar los tejidos tumorales humanos con un microscopio, fue claro para los investigadores que dividir las células con L1CAM era más común en áreas donde se rompía una capa epitelial. Esto llevó a los científicos a preguntarse si se requiere L1CAM para la reparación normal de heridas, como ocurre en el intestino después de la colitis ulcerosa. Usando un modelo de colitis en ratones, descubrieron que, de hecho, este era el caso. En definitiva, las metástasis no se derivan de mutaciones genéticas sino por una reprogramación de las células que les permite regenerar creando metástasis.

“Es una gran novedad científica porque aparece una evidencia precisa a nivel molecular. No quiere decir que esto pueda cambiar todo, pero sí se puede considerar que L1CAM sea un fuerte candidato para que una metástasis se desarrolle”, explicó el investigador.

Pero advirtió: “Una cosa es tener un resultado sumamente interesante como este y otra cosa distinta es validar esos resultados con impacto asistencial; es lo que está pendiente”.

Científico trabajando en un laboratorio. Foto: Archivo El País
Los tejidos sanos normales no suelen producir L1CAM, pero los cánceres avanzados sí lo hacen. Foto: Archivo El País

Nueva vía contra los tumores cerebrales.

Los gliomas son uno de los tumores cerebrales más agresivos que existen y responsables del 7% de las muertes por cáncer.
Un equipo de científicos ha descubierto ahora la conexión que tienen con las enfermedades neurodegenerativas y ha abierto la puerta al diseño de nuevas terapias contra ese tipo de cáncer.
Los investigadores han comprobado que sus hallazgos pueden servir tanto para mejorar el diagnóstico de los gliomas como las terapias y confían en que el descubrimiento sirva para rebajar la agresividad de los tumores con peor pronóstico y para ralentizar la progresión de los menos agresivos. Esta patología es además resistente a la quimioterapia y a la radioterapia. Recientemente, investigadores españoles han comprobado que una proteína, relacionada con diversas patologías degenerativas en el cerebro, está también presente en las células de los gliomas, y han comprobado que en estos tumores esa proteína estaría regulando la capacidad que tienen las células tumorales para promover la formación de nuevos vasos sanguíneos. Los pacientes diagnosticados con los gliomas más agresivos tienen un índice de supervivencia muy bajo.

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