MEDIOAMBIENTE

De la basura a las plazas de Montevideo: estudiantes de Arquitectura lideran iniciativa de reciclaje

Se abrió la convocatoria para armado y recolección de ecobloques; primero harán mobiliario para la facultad, luego quieren equipar la ciudad

ecobloques arquitectura
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Cada año acaban unas ocho millones de toneladas de plástico en los océanos, un material que puede tardar siglos en desaparecer. Para 2050, se estima que habrá más plástico que peces en los mares.

Ante esta realidad (y peor pronóstico) dos estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República tomaron una decisión: reciclar. Así comenzaron a armar ecobloques con el propósito de construir muebles para la cantina de su institución. Pero no se quieren quedar allí: quieren llevar esta solución sustentable al mobiliario de las plazas de Montevideo.

“Es un elemento constructivo cuya materia prima la tiramos y la consideramos basura; mundialmente es así. Creemos que es una salida constructiva posible para disminuir los gastos económicos y energéticos que requiere la arquitectura hoy día”, explicó Fiorella Campos, una de las responsables del proyecto.

Los ecobloques se fabrican con cualquier tipo de plástico y dan solución a dos problemas: a la acumulación de botellas de politereftalato de etileno (más conocido como PET) y de los empaques plásticos (bolsas de nylon, envoltorios, tapitas, entre otros). Estos se colocan dentro de una botella o bidón y se comprimen para que no quede aire y queden lo más duros posible.

Campos indicó que es muy importante que los plásticos y el recipiente estén limpios y secos para que no queden bacterias en el interior. “La descomposición produce gases. Esos gases empiezan a inflar la botella y puede producir que la misma se rompa, explote o que genere fisuras”, explicó a El País. Si esto sucede, el ecobloque no puede ser utilizado como material de construcción. Y añadió: “El plástico debe comprimirse como si fuese una prensa. Cuanto más apretado esté el plástico, menos aire y mayor resistencia tendrá el ecobloque”.

Según Campos, este mismo proceso debería seguirse a la hora de desechar los residuos plásticos en los contenedores. Lo contrario –lo que sucede habitualmente– es que poco queda en condiciones de ser reciclado.

Del punto de vista constructivo, los ecobloques sirven como tabiques al ser colocados con material “como si fuesen ladrillos”, pero no se usan en estructuras. Pueden servir como aislante acústico y térmico.

“La ventaja que tienen los ecobloques es que son sustentables y disminuyen en cuestiones económicas el gasto en la construcción. Tenemos claro que la resistencia es mucho menor a la de los materiales tradicionales. Pero aún así, no sería un problema para construcciones urbanas como mobiliario o aquellas que no requieren soportar grandes cargas”, apuntó Campos a El País.

Los primeros pasos de estos estudiantes de Arquitectura serán con construcciones que puedan “probar y no correr demasiados riesgos”, por ejemplo, mobiliario. La idea es comenzar con un “ecoliving” para la cantina de la facultad. Pero Campos y su compañero Joaquín Molina aspiran a presentar un proyecto a la Intendencia de Montevideo para construir mobiliario para las plazas de la ciudad.

Actualmente, el equipo ya tiene armados, al menos, 35 ecobloques entre botellas y bidones. Recientemente lanzó una convocatoria por Twitter para que todo aquel que quiera colaborar pueda contactarlos y coordinar la entrega. Todavía no hicieron los cálculos para determinar la cantidad necesaria para la construcción del ecoliving pero los tendrán para cuando ofrezcan un taller de armado de ecobloques a fines de este mes dado el interés que recibieron por parte de la ciudadanía. “Queremos enseñar y hacer un poco de conciencia sobre el consumo del plástico y encontrar maneras de darle otro uso en vez de tirarlo”, comentó Molina.

Campos agregó: “Todo es plástico. Es como una persecución. Una vez que empezás (a tener consciencia), lo ves por todos lados. Lamentablemente estamos matando nuestro hogar, desaprovechando un gran potencial al que llamamos ‘basura’”.

A futuro, el equipo conformado por Campos y Molina quiere planificar la construcción de una pequeña vivienda con ecobloques.

Cómo armar un ecoladrillo

- Lavar y secar una botella o bidón de plástico. Guardar su tapa.

- Rellenar el recipiente con residuos plásticos. También se le puede colocar papel aluminio. Es clave que todo esté limpio y seco. No se deben colocar residuos orgánicos ni papeles ni latas.

- En caso de tener envases de plástico duro, se pueden picar con tijeras para que entren con mayor facilidad.

- A medida que arrojan los residuos hay que empujarlos hacia abajo para compactarlos para que no quede ningún espacio de aire.

- Cuando la botella esté llena, cerrarla con la tapa. Ya está listo el ecobloque.

- Para la construcción, se debe usar cemento común y un aditivo químico que mejora la adherencia de las partículas plásticas al cemento.

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