PSICOLOGÍA

Aulas Felices: ¿en qué se basa la psicología positiva y cómo se puede aplicar en clase?

En varios países del mundo, incluido Uruguay, algunos centros educativos utilizan un programa que apunta al desarrollo de las fortalezas personales y al bienestar.

Foto: Shutterstock
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Aulas Felices es un programa educativo que se aplica en distintos países, dirigido a alumnos desde los 3 a los 18 años. Basado en la corriente de la psicología positiva, la idea es apuntar al desarrollo de las fortalezas personales y el bienestar.

Todo comenzó en 2010 cuando un grupo de docentes, psicopedagogos, y psicólogos denominado Equipo Sati (palabra de la antigua lengua pali, cuya traducción aproximada al español es “atención plena”) se reunió en Zaragoza (España) y creó Aulas Felices y se subió su programa a internet de manera gratuita.

Las dos grandes áreas de trabajo son la atención plena y la educación de las fortalezas personales.

El psicólogo y doctor en pedagogía Ricardo Arguís Rey, cofundador del programa, estuvo en Uruguay para participar de la Conferencia Aulas Felices: La Psicología Positiva entra en las escuelas, que se realizó la segunda semana de octubre en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, dirigido a estudiantes y profesionales de la salud y la educación.

En Uruguay, el programa se aplica en dos instituciones: el colegio Imagínate y la asociación civil Jóvenes Fuertes.

Aulas Felices "es un cambio de visión".

Arguís Rey explicó a El País que Aulas Felices “es un cambio en la visión del ser humano, que implica tener en cuenta los aspectos positivos y trabajarlos conjuntamente con los negativos”. Si bien está pensado para alumnos de 3 a 18 años, también “hay quienes lo aplican en educación maternal y con adaptaciones se puede trabajar con adultos”, sostuvo.

Arguís Rey resaltó la importancia de involucrar a toda la comunidad educativa, a los profesores, al personal del centro y a las familias: “Insistimos mucho en que los profesores tienen que formarse, pero las familias tienen que implicarse. No tendría sentido que en la escuela trabajemos unas cosas y que luego el mensaje que reciba el niño en su casa sea el contrario”.

Los componentes básicos del programa son la atención plena (mindfulness) y las fortalezas personales. Arguís Rey explicó que lo fundamental en relación a la atención plena es que el niño sea más consciente de lo que hace para así “poder contrarrestar el clima negativo y ansioso que se vive en la sociedad actual”.

En cuanto a las fortalezas personales, explicó que “es lo que tradicionalmente se entiende como educación en valores”. Se trata de un repertorio de 24 fortalezas: creatividad, curiosidad, apertura mental, amor por el aprendizaje, perspectiva, valentía, perseverancia, integridad, vitalidad, amor, amabilidad, inteligencia social, ciudadanía, sentido de la justicia, liderazgo, capacidad de perdonar, humildad, prudencia, autocontrol, apreciación de la belleza, gratitud, esperanza, sentido del humor y espiritualidad. “Todas estas cosas van a contribuir no solo al desarrollo normal de cualquier alumno sino también al de aquellos que tienen alguna patología especial”, añadió Arguís Rey.

Entre los ejercicios hay algunos de respiración, meditación, actividades que apuestan a prestar atención plena a saborear un alimento o escuchar una canción, crear un álbum de recuerdos gratificantes con fotos, dibujos o textos. De todas maneras, es un programa con un enfoque global y con un modo de aplicación muy flexible: cada centro de estudios y los docentes podrán adaptarlo a sus aulas.

El experto apuntó que el programa cuenta con más de 300 actividades para trabajar de una forma totalmente práctica. “Trabajamos toda la esfera de los comportamientos humanos, tanto lo que es cognitivo reflexión, como los sentimientos y las emociones, para que los alumnos no solo piensen en las cosas sino que se pongan en el punto de vista de otras personas, sientan en su piel las cosas y además de pensar y sentir, también actúen y se conviertan en personas que transforman su mundo y el mundo que les rodea”.

Libremente accesible.

“Suelo decir que Aulas Felices es un hijo al que le hemos perdido la pista”, respondió Arguís Rey cuando se le preguntó en qué países se aplica. “Al estar en internet y ser libremente accesible, llegó a muchas partes y sabemos que se aplica, por poner algunos ejemplos, en Argentina, Guatemala, México, Chile y Colombia. También tenemos una versión publicada en inglés, por lo que ha llegado a países de habla inglesa”.
En el trabajo que se lleva adelante “no hay ideologías, no hay derechas ni izquierdas, sino que hay modelos de ser humano y en eso estamos todos de acuerdo”.

El principal consejo que da a los adultos es “predicar con el ejemplo”: “No podemos decirles a nuestros niños que sean buenas personas si nosotros no lo somos, no podemos decirles que respeten el medio ambiente si tenemos conductas que van en contra del medioambiente. La primera idea es intentar ser personas, padres y madres, que queramos un mundo mejor, que queramos buscar un poquito más de perfección y de felicidad en nosotros mismos y eso predicarlo con el ejemplo”, señaló.

La psicología positiva.

 La psicología positiva es una corriente relativamente nueva; Arguís Rey destacó que es “rigurosamente científica”. Surgió a finales de la década de 1990 en Estados Unidos de la mano de Martin Seligman; y a partir de 1998 comenzó a difundirse en todo el mundo. “Actualmente está presente en todas las instituciones, no solo en el ámbito académico o en las universidades, sino también en las escuelas, en centros de trabajo y más”, sostuvo el español.

Agregó que lo que viene a aportar esta corriente es un cambio en el trabajo de los psicólogos: “Tradicionalmente nos habíamos quedado anclados en lo negativo. Se lo veía como prioritario porque a lo negativo hay que evitarlo, atajarlo. Pero justamente con eso hay que tratar otros aspectos”, explicó.

La psicología positiva no es algo nuevo o que venga a contradecir lo anterior, sino que llegó para complementar, añadió en entrevista con El País. Lo que intenta hacer es “equilibrar la balanza y no tener en cuenta solamente lo negativo del ser humano, sino también esas cosas positivas que nos hacen ser mejores personas y ser más felices”, dijo.

¿Hay secretos para la felicidad?

La psicología positiva insiste en que “lo negativo y lo positivo no son aspectos absolutos, sino que son relativos. La idea es intentar considerar las cosas no como positivas o negativas”, explicó Arguís Rey. “Por ejemplo, un accidente de tránsito puede ser negativo si te ha dejado con secuelas, pero si te ayuda a encontrarle un sentido a la vida también tiene un efecto positivo”, aseguró.

Para el experto, la clave es ir más allá de “lo puramente positivo o negativo”, ya que la corriente considera positivo todo aquello que contribuya al desarrollo personal y social de los seres humanos.

Es importante “no obsesionarse por alcanzar la felicidad”. El español explicó que lo mejor es “intentar vivir todo tipo de experiencias porque en la vida nos toca de todo, buenas o malas”. Lo importante es sacar de ellas lo mejor. “Intentar contrarrestar en lo posible aquello que nos hace daño, quedarnos con lo bueno. Eso es algo que exige un trabajo diario. Pero obsesionarse por la felicidad puede producir el efecto opuesto”, señaló.

No hay secretos para la felicidad, pero lo que está haciendo la psicología positiva es investigar y sistematizar de una forma rigurosa qué cosas, en qué condiciones, para qué personas y en qué circunstancias contribuyen a mejorar o ampliar nuestra felicidad: “Se trata de examinarse uno mismo, ver qué te hace feliz, qué no y encaminar tu vida hacia esas cosas que te hacen estar mejor”.

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