REBAR
Tal como lo prometiera el último jueves, hoy voy a ingresarlos en las internas de Silvio Berlusconi, donde hay candidatas para todos los gustos y edades, expuestas a la opción de electores de notoriedad en el mapa político internacional.
Cuando el actual primer ministro italiano adquirió las 60 hectáreas que abarca Villa Certosa, el paraje era un remanso de paz. Tal vez la primera intención del comprador fuera la de invitar a distintos personajes de la escena mundial, para realizar sesudos análisis que reflejaran sus preocupaciones por mejorar las condiciones de vida de la sociedad moderna: así desfilaron por la Villa, Aznar, Blair, Bush, el egipcio Mubarak y Putin; éste fue el más agasajado, al ofrecerse en su honor la actuación del cuerpo de bailarinas de la compañía "Il Bagaglino", con un show especial y privado, que le hizo crecer el pelo al ruso. Pero, ésta fue una "moscú" (perdón, debía decir mosca) blanca. El patrón de la finca advirtió que los líderes mundiales son más aburridos que la lectura del Diario Oficial, y un día resolvió cambiar los sesudos análisis por sexudos encontronazos con chicas monas, que ejecutaban al aire libre todo lo que pensaban en sus ratos libres...
Don Silvio -que donde pone el ojo puede agregar lo que quiera- entró a seleccionar para su harem: halló excelente material, la mayor parte extraído de los canales de TV de su propiedad. Después de contradecir a Gardel en su versión del tango "Cobardía" -sustituyendo una cadena interminable de dolor por un placer infinito- el dueño de casa no tardó en convencerse de que, honores aparte, mucho mejor que presidir el Grupo de los 8, es ser sultán liderando el Grupo de las 30 (o 40, o 50... qué sé yo)... cifras aproximadas de las ninfas que se internan por una temporadita en Villa Certosa, para examinar el poder de fuego de don Silvio y sus amigotes, demostrándole al "papi" que no debe arrepentirse de haber vendido a Kaká en montañas de euros, cuando tiene en su entorno las delanteras más imponentes que se hayan visto.
La últimia en aterrizar en una aeronave del Estado, fue la que puso en estado de furia a Verónica Lario, impulsándola a definitivamente pedir el divorcio a don Silvio, que se pasa diciendo: "Ya ni con 16.000 millones de euros se puede "vivir tranquilo"... La nueva inquilina en la fastuosa villa es Noemí Letizia, una rubiecita napolitana de flamantes 18 años, frutilla ideal para coronar cualquier torta, y decorar cualquier fiestacha. Muy segura de sus pasos, días atrás se paseaba alrededor de la gran piscina, en "topless" como jurando que en todo lo que mostraba no entraban las siliconas... y desafiando a quienes no le creyeran, para que se acercaran a ella y usaran el tacto.
Berlusconi, que contemplaba arrobado la escena, se dijo para sí: "Me parece que voy a cambiarle el nombre a Villa Certosa: voy a ponerle Villa Viagra".