Un formidable duelo actoral que el Oscar prefirió ignorar

Film. Dench y Blanchett brillan en "Notas de un escándalo"

JORGE ABBONDANZA

Las dos eran candidatas al oscar por sus trabajos en "Notas de un escándalo", pero ninguna de ellas lo ganó. Se trata de la inglesa Judi Dench y la australiana Cate Blanchett, que perdieron ante Helen Mirren y Jennifer Hudson, respectivamente.

El hecho habrá defraudado a los admiradores de la pareja, que en la película de Richard Eyre interpretan a la bella profesora (Blanchett) casada y con dos hijos pero enredada en una relación erótica con uno de sus alumnos, mientras su vieja colega (Dench) manifiesta gradualmente una atracción lesbiana por esa otra mujer, amenaza con delatar su aventura secreta con el muchacho y lleva los sentimientos amorosos hasta un extremo obsesivo que provocará el violento desenlace de la historia.

La película, que se estrenó hace unos días en Montevideo, está bien hecha, la telaraña del relato aparece habilidosamente explorada y el director Eyre muestra su garra no sólo en los pasajes de tensión emocional (donde lo que se calla pesa más que lo que se dice), sino sobre todo en las explosiones temperamentales que estallan entre las dos mujeres y el marido de la primera, espléndidamente interpretado por Bill Nighy. Allí la carga dramática, que parece acumularse a través de las secuencias iniciales, tiene un desahogo que se libera poderosamente en esas culminaciones donde el clandestinaje sale a luz, todo lo cual circula a través de una gráfica ascendente que el realizador modula poco a poco y que todo el elenco sabe acompañar con un rendimiento muy singular.

rareza. Pero el festín de Notas de un escándalo es el torneo entre las dos actrices, resuelto a una altura de virtuosismo, intensidad y técnica profesional que rara vez puede saborearse en cine. Para contabilizar encuentros femeninos de calibre similar habría que retroceder hasta Bette Davis y Anne Baxter en La malvada, luego de lo cual se produjeron pocos duelos fulgurantes, quizás el de Vanessa Redgrave y Glenda Jackson en María Estuardo, el de Anne Bancroft y Shirley MacLaine en Momento de decisión o el de Ingrid Bergman y Liv Ullmann en Sonata de otoño. Pero las chispas que saben sacar Dench y Blanchett ahora mismo, es un acontecimiento a nivel de actuaciones dramáticas, una oportunidad de confrontación que no suele repetirse y un manjar para aficionados que sepan internarse en la sabiduría interpretativa de los ejemplares de gran talento como estas dos.

Bajita, embravecida y robusta, Judi Dench embiste como un jabalí primero acechante y luego furioso contra Cate Blanchett, esa rubia que se alza frente a ella con la blancura y la esbeltez de un cisne. Hasta el contraste físico entre la vieja y la joven, su desnivel de estatura y de complexión, sus diferencias de estilo (una dominadora y punzante, la otra aterciopelada y seductora), contribuye a convertir esa batalla en un choque sin igual, que se inicia con ciertas simulaciones propias de la cortesía pero avanza gradualmente hacia la revelación, la ferocidad verbal y el desgarramiento. Nadie se sorprenderá del poderío de Judi Dench luego de haberla visto en su reciente carrera cinematográfica, desde Su Majestad la señora Brown hasta Iris, pero tampoco ignora la calidad superlativa de Blanchett, a quien tiene oportunidad de apreciar en estos momentos por su otra labor en Babel.

Las dos ya habían recibido un Oscar, en un caso por los ocho minutos majestuosos como reina Isabel en Shakespeare apasionado y en el otro por la fantástica caracterización de Katharine Hepburn en El aviador. Nadie duda de que han vuelto a merecerlo por Notas de un escándalo, pero ya se sabe lo que ocurre con la Academia (o con cualquier otro premio) y por eso Dench y Blanchett se quedaron esta vez sin el trofeo. Lo que no puede faltarles es el debido elogio, de manera que el público cinematográfico no pierda el banquete que sirven ambas en un drama dentro del cual se obtiene de ellas ese doble regalo para el placer y la emoción.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar