Un curioso grupo humano es retratado en el film "Perejiles"

Estreno. Mañana llega a las salas el polémico documental uruguayo

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MATÍAS CASTRO

Casi sin promoción ni estrategias de marketing detrás, el documental "Perejiles" se convirtió en una suerte de mito local. Se exhibió unas pocas veces, pero provocó lo suficiente como para que su estreno en cines, mañana, no pase desapercibido.

En parte lo que ocurrió con esta película es único, ya que pertenece al pequeño grupo de obras en que todo lo que ocurre a partir de ellas termina formando parte de la historia. El film nació en medio de una polémica y de un dolor de cabeza para su director, Federico González, poco más de un año atrás.

El realizador, conocido habitualmente por su apodo de "Biyu", es camarógrafo del canal TV Ciudad. A partir de su trabajo, cubriendo conferencias de prensa, actos oficiales, inauguraciones y distintos tipos de eventos, comenzó a encontrarse con un particular grupo humano: los "perejiles". Esta es la forma en que se denomina entre parte de la prensa a aquellos que siempre se las arreglan para estar en cualquier evento social en el que haya bebida y comida. Muchos de ellos, no conformes con estar presentes, se hacen pasar por periodistas, llevando micrófonos y carpetas de trabajo.

Se trata de un subgrupo que estaba a la vista, pero al que nadie había dedicado más que algún comentario al pasar y, muchas veces, una burla o comentario irónico. Federico González resolvió aprovechar las posibilidades que le ofrecía su trabajo, y comenzar a filmarlos y seguirlos a lo largo de muchos eventos.

Son una serie de personajes muy llamativos y claramente identificados por sus nombres o apodos, que el director registra en sus apariciones públicas. Curiosamente, el efecto a la larga ha sido paradójico: estas figuras que intentaban pasar desapercibidas en espacios públicos, se volvieron más o menos famosas y han aprovechado, litigio mediante, sus quince minutos de fama. Ahora ellos son las estrellas.

A partir de que el director tuvo el tema de su película ya definido, comenzó a agregarle entrevistas a figuras de la prensa televisiva, que opinaban sobre estos misteriosos personajes que solo salen a la luz en los eventos. El impacto que tuvo la finalización del documental fue muy alto. Se exhibió en la primera edición del festival AtlantiDoc, a fines de 2007, y ahí comenzó a llamar la atención.

Por eso cuando el año pasado se lo exhibió en el Centro Cultural de España (en la que había perejiles presentes, incluso entrevistando al director) ya se había convertido en un mito y la función fue suficiente para desatar la polémica y dar pie a demandas judiciales. El uso de la imagen de estas personas fue valorado, por ellos mismos, como un acto de desprestigio.

Mediante un acuerdo, el litigio se terminó. Algunos de los demandantes resolvieron por aceptar lo que se les proponía: aparecer en la película dando su versión, por lo que ya no estarían filmados solamente de improviso y en acción en los ágapes. Los que no aceptaron esta propuesta del director y su distribuidor, fueron eliminados de la versión definitiva del film.

De este modo, la película que se verá desde mañana en cines de Montevideo no es exactamente la misma que se exhibió en las veces anteriores.

Entre el director y algunos de sus protagonistas se llegó a generar un vínculo, a raíz de todo el camino que ha ocurrido desde su primera exhibición en el AtlantiDoc. Y ahora, como parte del acuerdo de partes, incluso alguno de ellos ha llegado a participar de la promoción del film, ofreciendo entrevistas. Si tres años atrás alguien les decía a Federico González y a sus perejiles que esto iba a terminar así, ninguno lo hubiera creído.

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