AGENCIAS Y EL PAÍS
La mujer que hace exactamente cuarenta años sedujo al mundo con "Barbarella", volvió a brillar esta semana. Su gran regreso fue en el teatro, con la obra "33 variations", que está representando en Nueva York.
Hay una línea fina entre algo frágil y algo rompible. Jane Fonda borronea esa distinción con efectos memorables en este drama escrito y dirigido por Moisees Kaufman. Interpretando a una inteligente musicóloga, enferma terminal, que enfrenta la traición de su cuerpo, Fonda exuda un aura de rapidez que coquetea patéticamente con el fantasma de su presencia cinematográfica como una joven mujer.
La chispeante actuación de Fonda contrasta con la saturada obra de Kaufman, según los críticos, que pone a su personaje a desentrañar un misterio musical que tiene que ver con la obra de Beethoven referida en el título, siempre con un plazo mortal pendiendo sobre ella. Pero todos coinciden en que luego de 46 años de ausencia, Fonda vuelve a brillar con elegancia en Broadway.
A sus 71, la actriz dijo estar nerviosa de actuar frente a una audiencia en vivo tras décadas de trabajar mayormente ante cámaras y años de un retiro parcial de la actuación. Después de todo, estrellas más jóvenes, pero de perfil similar al que ella ha cultivado se han incinerado en Broadway en estos años. La ventaja que tiene Fonda es que debe interpretar a alguien que, tras estar en total control de su vida durante años, repentinamente debe enfrentarse con la perspectiva de perder el control.
Cualquier incomodidad que la actriz pueda sentir se funde con el retrato de la doctora Katherine Brandt que compone, cuya naturaleza asertiva se ve oprimida por el avance de la enfermedad atrofiante que sufre, conocida como la enfermedad de Lou Gehrig. Fonda se convirtió en una de las grandes actrices de su generación, interpretando personajes con los sistemas defensivos de un puercoespin, en películas como Baile de ilusiones o El pasado me condena.
The New York Times señala que en 33 variations Katherine es duramente despojada de sus defensas, y a aquellos que crecieron con su imagen cinematográfica les resultará difícil no responder a su actuación aquí, como si fuese algo personal. Teniendo en cuenta la resonancia de su estrella y un argumento que maneja la tensión entre madre e hija, 33 variations debería ser más conmovedor en total de lo que termina siendo efectivamente, señala el diario. Kaufman intentó crear una especie de historia de detectives con aspectos culturales y metafísicos, algo entre el psicodrama biográfico Amadeus, de Peter Shaffer, y el tono lúdico de Arcadia, de Tom Stoppard.
Sin embargo la crítica del New York Times ha afirmado que el guión de esta obra carece del tono teatral que imprime Schaffer ni tiene la profundidad cerebral que Stoppard le da a un asunto similar. "Para un espectáculo sobre la trascendencia a través de la música, éste puede a menudo sentirse un tanto sordo", comentaba en ese medio el crítico Ben Brantley.
La base de la obra está en las Variaciones Diabeli de Beethoven, un trabajo para piano hecho para un vals del vienés Anton Diabelli. En el argumento, Katherine, que recientemente recibió el diagnóstico de la enfermedad que la matará, está determinada a descubrir qué inspiró a Beethoven para dedicar tanto de su talento a una obra que inicialmente despreció. La obra transcurre así entre pasado y presente mientras la protagonista sigue su propósito investigando manuscritos en Alemania.
Hay muchas escenas en las que se establecen paralelismos entre lo que le ocurre a la protagonista y lo que vivía Beethoven (interpretado por un actor que, según las reseñas, luce exactamente igual que los bustos de mármol con que se lo representa). Hay quienes han señalado que el gran problema que se encuentra en estos paralelismos está en que, a pesar de tratarse de alguien que ha estudiado a Beethoven por tanto tiempo, su personaje se comporta como una estudiante.
Pero en el fondo de toda esta historia no es la calidad de la obra lo que más se ha destacado sino, el regreso de Fonda a la escena. De alguna manera es su broche de oro en la actuación.
Una forma de comunicar y no perder más vigencia
En las semanas previas al estreno de la obra 33 Variations, hubo una gran expectativa en cuanto al retorno de Fonda. En los últimos cuatro años solamente se la ha visto en dos películas y en algunos comerciales televisivos. Sin embargo esta obra la puso en boca de todos. Hace un par de semanas comentó que Internet cambió su vida. Hasta no hace mucho no tocaba una computadora ni por azar. Pero recientemente comenzó a escribir un diario "íntimo" en línea a través de su sitio web oficial. Esta herramienta, comentaba, le ha permitido estar más cerca de sus fanáticos, y mantenerse presente de una manera diferente, sin necesidad de estar ocupando constantemente las carteleras de los cines. 33 variations fue muy comunicada de esta forma, y durante toda la preparación los admiradores sabían lo que ella iba haciendo.