Un astronauta aislado en la soledad de los espacios

Estreno. Salió DVD el film de ciencia ficción "En la luna"

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GUILLERMO ZAPIOLA

Quien traduce los títulos de las películas debería tener en cuenta ciertos regionalismos y expresiones populares. Concretamente, que una película que acaba de ser editada en DVD se llame "En la luna" sugiere una comedia con alguien en Babia.

En realidad se trata de un film británico de ciencia ficción, elogiado y premiado internacionalmente, escrito con mentalidad adulta, bien narrado, bien actuado.

Primer advertencia, innecesaria para los reales aficionados al género pero que quizás corresponda para quienes no lo son. La ciencia ficción no es únicamente naves espaciales, monstruos verdes, batallas con rayos láser y cosas que explotan. Puede ser también, como quería J.G. Ballard (que fue un maestro del género más próximo a Borges que a La guerra de las galaxias), la exploración de un "espacio interior", la reflexión sobre la condición humana en circunstancias singulares (el futuro, otro planeta, el encuentro con extraterrestres). Este film está sin embargo más cerca de la ciencia ficción `hard` clásica, la preconizada por el legendario editor John Campbell en su célebre revista Astounding Science Fiction, de la que salieron en los años cuarenta algunos de los maestros de la Edad de Oro (Asimov, Heinlein, Poul Anderson, van Vogt).

Hombre versus computadora, u hombre inseguro acerca de cosas que ocurren, y que pueden ser atribuibles a una computadora: esa no es por cierto la única conexión de este film con 2001, Odisea del espacio de Stanley Kubrick. Aquí, la Inteligencia Artificial se expresa a través de la suave voz de Kevin Spacey, pero vaya uno a saber si en sus buenos modales no hay una nota de amenaza. Siempre hay que desconfiar de esos malditos aparatos.

Jones no aspira a la dimensión épica y literalmente cósmica del film de Kubrick. Se centra en un espacio pequeño y en el protagonista Sam Rockwell, cuya función es apenas realizar reparaciones en su aislado reducto lunar, mientras son las máquinas controladas por la computadora Gerty quienes hacen el trabajo de minería que le ha sido encomendado. En teoría, al menos, el hombre no debería tener mucho de qué preocuparse, y meramente esperar que el tiempo pase y llegue el momento de volver a la Tierra (aunque allí pueden aguardarle problemas desde que se sabe que un nuevo hombre ha entrado en la vida de sus lejanas esposas e hija).

Tal vez no sea relevante pero es divertido saber que el director Duncan Jones, debutante en el largo (antes había hecho el corto Whistle) es hijo de David Bowie. También es autor de la historia original y colibretista junto a Nathan Parker, de modo que el film puede ser considerado prácticamente "de autor".

En todo caso es un film personal, consciente de su bajo presupuesto, al que aprovecha al máximo, y jugado a los personajes (en realidad al personaje, porque prácticamente hay uno solo a lo largo de casi todo el film, o en todo caso dos si las computadoras inteligentes cuentan). De hecho, En la luna es, por sobre todas las cosas, un vehículo para el considerable talento actoral de Sam Rock- well, un "show de un solo hombre" que constituye todo un desafío y que el actor logra cargar muy cómodamente sobre sus espaldas.

El film tiene psicología, intriga, suspenso y alguna vuelta de tuerca. Conviene no decir más, salvo repetir el clisé de todas las notas de este tipo: no hay que adelantar algunas cosas que ocurren en la película, para no estropear en el espectador el placer de la sorpresa.

Sigue habiendo bastante de "kubrickiano" en el film, incluyendo similitudes en los decorados y una apuesta a los colores "fríos" y los tonos bajos (eso que Spielberg quiso copiar en la primera media hora de Inteligencia artificial, antes de que empezara a ganar su vocación por el sentimentalismo). Un "must" (o casi) para los aficionados al género, ganador de un Bafta a mejor director debutante, cuatro premios en Sitges, dos British Independent Spirit Awards y numerosos galardones de otros festivales y asociaciones de críticos británicas y norteamericanas. Duncan Jones no necesita decir que es el hijo de David Bowie. Tiene un talento propio.

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