MATÍAS CASTRO
Tom Hanks vuelve a encarnar a Robert Langdon, el protagonista de "El código Da Vinci". "Ángeles y demonios" está basado en otra novela de Dan Brown. Y nuevamente plantea una intriga de conspiración en torno a la Iglesia Católica.
"Veo a las teorías conspirativas más como entretenidas que peligrosas y subversivas", afirmó Tom Hanks el lunes pasado cuando participó en una teleconferencia con diversos medios de prensa hispanoparlantes. A algunos les llamará la atención el comentario, teniendo en cuenta que proviene de la estrella que protagonizó la película que más discusiones (serias o no) provocó sobre conspiraciones dentro de la Iglesia. El código Da Vinci fue una verdadera planta de dinero, desde su original en forma de libro, que vendió 60 millones de ejemplares en todo el mundo, hasta la película, que cosechó 758 millones de dólares sólo con su exhibición en cines.
La gran cuestión detrás de Ángeles y demonios pasa por el dinero. No en vano el propio Tom Hanks afirmó que "Es un gran negocio", con respecto a las teorías de la conspiración. "La gente necesita creer en fuerzas mayores... Ellas levantan opiniones, pasiones, estimulan discusiones y generan ficción, que es lo que hacemos en esta película", agregó.
Curiosamente Ángeles y demonios transcurría antes de lo que se ve en El código Da Vinci. Pero fue ésta la novela que tuvo más éxito y que por efectos colaterales levantó las ventas de la anterior. De este modo, como el fenómeno (inventado, según algunos; alimentado por el boca a boca, según otros) lo vivió El código... fue la primera en ser adaptada, y su resultado como negocio se potenció con la campaña de lanzamiento del film. Pero en esta nueva película, que el jueves llegará a los cines de casi todo el mundo, el Vaticano le pide ayuda a Langdon al verse amenazado por la hermandad secreta de los Illuminati. Ya no se trata de un bestseller que afirma que la Iglesia Católica ocultaba un secreto que podía sacudir las bases de todo. En la película el secreto incluía algo tan extraño como que alguien como Audrey Tautou, podía representar a la descendiente de Jesús.
La actriz francesa no está en Ángeles y demonios, pero Langdon no queda solo, sino que también llega aquí con una partenaire femenina. La actriz israelí Ayelet Zurer encarna a la científica italiana Vittoria Vetra. Con ella se mete en una extensa búsqueda de pistas y claves secretas a través de criptas selladas, catacumbas y catedrales. Lo que buscan son símbolos creados hace cuatro siglos para proteger al Vaticano de la amenaza de la sociedad secreta.
Al igual que El código Da Vinci, la historia comienza con un asesinato que implica símbolos que solo Langdon puede descifrar y que dan el pie a la investigación.
El profesor descubre evidencias de la reaparición de los Illuminati en el momento en que el Papa está muerto y los cardenales están reunidos en pleno cónclave para elegir a su sucesor. Los cuatro cardenales que tienen más posibilidades de ser elegidos son secuestrados y se anuncia una amenaza de bomba de antimateria en pleno Vaticano. Afortunadamente Langdon, profesor de simbología e iconografía religiosa de Harvard, está por allí para salvar el día.
"Hay muchas persecuciones, muchos disparos", adelantaba Hanks en la entrevista, "pero no hay peleas de puño. No es que Langdon tome una metralleta en algún momento. Dispara un arma una sola vez, para romper una ventana. Es eso. Hay un reloj corriendo en la película, no sólo por la bomba de antimateria sino también por la elección del Papa, que está en proceso. Y Robert Langdon debe detener una cadena de asesinatos antes que ocurra la elección".
La película llega precedida de una campaña seria en cuanto a la posible controversia que despertaría. Se habló durante un tiempo que el Vaticano estudiaba seriamente prohibirla o estigmatizarla por las posibles implicancias que traería. Sin embargo el miércoles pasado un periodista del diario L´Osservatore Romano publicó una suerte de crítica oficial al respecto. La conclusión fue que para ellos era comercial e inexacta, pero que en definitiva se trataba de un entretenimiento inofensivo, dinámico que "difícilmente afecta la genialidad y misterio del cristianismo".
Con respecto al libro original se han señalado varias imprecisiones en cuanto a la ubicación de lugares de Roma y a las explicaciones científicas con respecto a la antimateria. El mismo Tom Hanks se ocupó de explicar este tema. "Lo malo acá es que la ciencia, tal como es mostrada por Dan Brown, dice que puedes tomar algo de antimateria y volar el cielo sobre Roma enviando una onda expansiva que arrasará con toda la gente que esté por ahí. La realidad es, bueno…". Se detuvo justo a tiempo para decir que la realidad era muy otra.
El director Ron Howard, el guionista Akiva Goldman y Tom Hanks (el mismo trío que llevó adelante El código) se tomaron algunas libertades a la hora de adaptar la novela. Se apoyaron en la idea de que en el cine esta será la segunda aventura de Langdon, y por lo tanto se lo verá más confiado y más enfocado en la acción. En la primera película, afirmaron, fueron mucho más respetuosos de la literalidad del asunto. Aquí el foco está puesto en la intriga, la lujosa reconstrucción digital del Vaticano y en un ritmo ágil para favorecer una abundante acción y el entretenimiento.
Cinco millones de copias para un nuevo libro y tal vez, un film
Días antes de la primera presentación internacional de Ángeles y demonios, la editorial Simon & Schuster informó que el 15 de septiembre saldrá a la venta la novela de Dan Brown The lost symbol, o El símbolo perdido. Se trata de la continuación literaria de El código Da Vinci.
Un pantallazo a lo que será este proyecto ayuda a entender también lo que se espera de la película de Ángeles y demonios, ya que la editorial producirá una tirada inicial de cinco millones de copias, con la lógica expectativa de venderlas como pan caliente.
El éxito de El código dejó un mercado en efervescencia. Por eso mismo ya hay planes de llevarla al cine e incluso Tom Hanks se ha mostrado intrigado por ver lo que Brown hará con el personaje que él interpreta en la pantalla, ya que el protagonista volverá a ser Langdon.