Con el espectacular paisaje de la playa de José Ignacio de trasfondo, un grupo de amigos se reunió a almorzar en uno de los paradores del balneario. El sol radiante fue cómplice de una fresca brisa que hizo que los comensales disfrutaran aún más de la tarde de verano.
Entre los platos más vistos, hubo una variedad de frutos de mar, empanadas y pizzas. Para acompañar, tragos en base a aperitivos, originales caipirinhas de frutas tropicales, limonada y las tradicionales bebidas.
Entre risas y anécdotas, el almuerzo se extendió hasta pasada la media tarde.
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