"Siempre voy atrás del amor"

| Vicentico. En su quinto disco solista, el músico canta a dúo con Valeria Bertuccelli

 20121109 316x185

Lo nuevo de Vicentico es un homenaje al amor, al desprejuicio y al pop bien concebido. El álbum se titula 5 y pone en primer plano su mano izquierda. Esa que lleva la alianza de casamiento y dos tatuajes: el nombre de su mujer, Valeria Bertuccelli y una estrella.

"Con esta portada no pretendo reafirmar nada, mi señora esposa y yo no tenemos nada que reafirmar públicamente, pero es cierto que puede ser medido como una demostración de algo hacia la persona que yo amo. Por otra parte es mi mano, ¡y estoy abierto a que la gente piense lo que quiera! (se ríe), es mi mano izquierda y yo soy zurdo, es con la que toco la guitarra", comenta Vicentico al inicio de su diálogo con El País.

La mitad de las canciones que integran 5 las compuso con el productor Cachorro López, el mismo que realizó los discos más exitosos de Ruben Rada y Julieta Venegas. La combinación resulta perfecta y potencia la veta romántica del ex Cadillacs, que en esta oportunidad se animó a entrar al estudio de grabación con su esposa. Juntos interpretan No te apartes de mí y Esto de quererte. La primera, de Roberto Carlos, la segunda le llegó a través de Xuxa. Sí, de Xuxa.

"No es demasiado usual que cantemos con Valeria, aunque una vez probamos en una película que se rodó hace unos cuatro o cinco años. Además conozco su inclinación musical, sé que le gusta cantar y tiene una voz que para mí es increíble. Tiene gran talento. Y en muchos discos quisimos grabar algo parecido pero nunca nos daban los tiempos, o no daba la situación. Ahora estábamos los dos muy relajados y con ganas", agrega el artista, satisfecho, que también invitó a su hijo Florián a tocar la guitarra, dándole mayor carácter familiar al trabajo.

A Vicentico le gustaría que el joven, que actualmente tiene 17 años y un proyecto musical propio, formara parte de su banda. "¡Pero sé que para él sería un plomo!", dice y se ríe. "Es músico y graba conmigo desde muy chiquito, agarró el instrumento a los cinco años y siempre fue muy agradable y divino para mí compartir esto. Ahora es más grande y está encaminado. Pero debo decir que más allá del placer de padre necesitaba un guitarrista de su estilo y por eso lo llamamos".

El amor domina cada segundo del disco. "Para mí uno siempre está hablando de amor, en todo lo que yo hago voy en busca de eso en la mayor dimensión posible. Y no tiene que ver con un compromiso o con la fidelidad, yo voy atrás del amor como de una cuestión que rige la vida de las personas. No hay opción, me sale naturalmente".

Interpretar canciones de Xuxa y de Roberto Carlos y una versión en español de The winner takes it all de Abba (Sólo hay un ganador) le sirve para mostrar su desprejuicio. "Yo creo que no hay que tener prejuicios hacia nada, pero menos aún hacia las expresiones artísticas, es totalmente empequeñecedor y torpe. Ni siquiera me lo pregunto. De afuera se ve como que soy desprejuiciado y lo entiendo, pero a mí no se me ocurriría pensar: `esto no lo puedo hacer por tal cosa`. Cuando era chico tal vez podía dudar si algo quedaba afuera de registro, pero a esta altura si yo mismo me frenara sería un desagradecido conmigo mismo". Quien habla es el mismo que grabó un dúo con Tony Bennett. Cold cold heart estará incluida en el próximo álbum del famoso intérprete estadounidense, Viva duets, una experiencia que considera "increíble". "Fue lo más lindo que me pasó últimamente. Bennett Es una persona maravillosa. Es el gran cantante de los últimos cuarenta años y es muy generoso. Fue un punto altísimo en mi vida", expresa.

Por otra parte, afirma que la posibilidad de otro regreso de Los Fabulosos Cadillacs está latente, aunque todavía "no hay un proyecto concreto". "La última vez que nos reunimos fue hace tres años y es mucho. Yo conozco a mis amigos y compañeros tanto como a mí mismo y empezamos a llamarnos de forma inusual. Hablamos seguido siempre y nos escribimos por arriba, pero en este último tiempo empezamos a hacerlo de un modo más serio. Es probable que algo hagamos. Y está también la posibilidad de participar en un festival en Chile en el mes de diciembre".

Vicentico, que acaba de ganar el premio Gardel a Mejor mejor canción del año por Sólo un momento, el gran hit de su álbum anterior, da muy pocas entrevistas y rara vez aparece en eventos sociales.

"Puede que sea un poco fóbico. Bah, no sé. Yo me considero relativamente normal. Tal vez para la media de los músicos o artistas soy un poco más retraído. Pero depende de la situación. Si estoy trabajando no tengo ningún problema con nada, pero si estoy cenando con la familia o un amigo y nos interrumpen es distinto. Tampoco soy una mala persona que va a contestar mal. Es algo que viene con el trabajo y lo acepto".

Sobre el presente del rock argentino tiene poco que decir y no le gusta "valorar la música como si fuera un bien personal". Para él "hay cosas geniales en el mundo" y escucha propuestas que le llegan "de todos lados".

En 5 hay una canción que tiene tono de plegaria, titulada Soldado de Dios: "Dime señor si es verdad que al dolor sólo puede curarlo el amor, si es que esta noche tan larga se irá y despierte, dime señor cómo puedo cambiar", canta en el cuarto surco con Cachorro López en bajo y el piano de Sebastian Schon (otro de los coautores del álbum).

Sin embargo, no es una manifestación de su religiosidad ni mucho menos. "Básicamente es una pregunta muy amplia y es una puerta que abro. No soy una persona religiosa en lo más mínimo, no pienso de ese modo", concluye, listo para continuar su ensayo, al haberse cumplido los quince minutos de entrevista, a tiempo cronometrado. Tres veces "cinco".

Las posibilidades de romance en el cine

Vicentico conoció a su esposa cuando juntos protagonizaron la película 1000 boomerangs en 1995. Era el debut para ambos y el amor pudo más. Hoy el artista no descarta volver a pasar por un set de rodaje. "Si hubiera alguna oportunidad que me sirviera, en la que pudiera funcionar bien, aceptaría. Pero se tienen que dar un montón de cuestiones que son muy fortuitas", arriesga en la entrevista.

El año pasado Bertuccelli volvió a filmar con un músico: el uruguayo Jorge Drexler, La suerte en tus manos. "Nos conocíamos de antes y tenemos muy buena relación. No somos amigos íntimos porque vive lejos pero lo admiro mucho, me parece un tipo divino, nos vimos mucho durante el rodaje", cuenta el artista, que asegura no pasarla mal cuando su esposa se enamora en la ficción. "Nunca sufrí por eso, al contrario. Vengo de una familia de actores, mi papá era director de teatro, mi mamá era actriz, conozco el paño demasiado y sé perfecto cómo son las cosas. Por otra parte, ¡que una persona se enamore de otra es tan fortuito y depende de tantas cosas a la vez!...Un set de filmación no es lo mismo que una oficina, no tiene nada que ver. Aunque claro, puede suceder también".

Gabriel Julio Fernández Capello, tal es su verdadero nombre, tampoco se siente presionado por el mercado. "Cuando publico algo nuevo es una presión suave, que puedo soportar. Sólo tengo la obsesión de que mi banda suene bien y de ensayar mucho. Las ventas suben y bajan, van y vienen. Lo importante es disfrutar y hacerlo con cariño".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar