ALEXANDER LALUZ
Nueva York, 8 de diciembre de 1980. Mark David Chapman se acercó hasta el edificio Dakota y de cinco disparos terminó con la vida de John Lennon. Se supo entonces y se sabe hoy: Chapman no pudo liquidar nada.
La hemorragia que le provocaron los disparos truncaron una vida. Pero fue la del cuerpo, la que Lennon ¿intuía?, quizás, que iba a terminar así, tal como se puede interpretar de sus gestos desnudos en las últimas fotos que le tomó Annie Leibovitz, en ese mismo edificio, pocas horas antes del asesinato. La otra vida, la musical, la de la memoria, no pudieron truncarse. Las pruebas sobran.
A pocos días de cumplirse el luctuoso aniversario, sus seguidores de la época beatlera, de su etapa solista, sus trabajos con Yoko Ono, y el mundo de la música no guardan silencio, aunque el tono general sea el de mesura, recogimiento o reflexión.
Días atrás, Nueva York le rindió un homenaje con Cyndi Lauper y Patti Smith. Fue el John Lennon Tribute, organizado por la Fundación Playing for Change, y en el que participaron, además de Lauper y Smith, Jackson Browne y Joan Osborne, entre otros.
En los próximos días, varias publicaciones especializadas dedicarán sendas ediciones especiales a su música y a su vida. Y, para melómanos y coleccionistas, EMI relanzó su discografía post beatle en una edición de lujo.
Pero esta publicación, al igual que otros homenajes, se concentraron en otro aniversario reciente: el pasado 9 de octubre Lennon habría cumplido setenta años. Hoy, a días de que se cierren tres décadas de su asesinato, dicho está, la actitud es muy diferente.
INDELEBLES. Lennon y Yoko Ono compartían un apartamento en el Dakota Building de Nueva York. Esta era la ciudad de adopción del músico británico. También el lugar donde políticos y agencias secretas especularon con el "riesgo" de su compromiso y militancia pacifista en días de Vietnam.
Allí, en ese mismo apartamento, la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz dejó retratados los gestos, las miradas, los cuerpos de la pareja, en una sesión que fue casi profética. Horas después, Chapman, en pleno delirio, cumplió su objetivo, porque, ha dicho, era "un blanco fácil" y la mejor vía para llegar a la fama.
En ese encuentro con Leibovitz, Lennon se mostró sin vueltas, así como era. Luego esas fotos se publicaron en la revista Rolling Stone, inmortalizando un momento único.
Él se sacó la ropa. Era un estado, han dicho, que lo fascinaba e intrigaba a la vez. Quizás, un acto en el que, más allá de la literalidad, podía darle el sentido último al amplio concepto de autenticidad.
Se desnudó. Se aferró a Ono. Y se confesó: "soy como un gato". Los rodeaban sus objetos cotidianos, sin retoques ni montajes: los frascos de vitaminas, los cigarrillos, el teléfono blanco, la guitarra, la cama deshecha.
Lennon había tocado la fama, el dinero, pero allí, en ese apartamento, relatan testigos directos, era, otra vez, el espacio donde ir vez tras vez ha intentar descubrir el núcleo de lo auténtico.
Esto, que requiere muchas palabras para ser explicado, quedó en la afinada mirada fotográfica de Leibovitz. Un retrato que hoy no pierde vigencia. Directo como la música de John Lennon.
UN AÑO BEATLE. El año que está por terminar fue, sin duda, un año de los Fab Four. Pero su antecedente mayor se ubica hacia fines del año pasado, cuando reexplotó la beatlemanía con el relanzamiento de toda la discografía remasterizada del cuarteto.
Ya en 2010, las cifras volvieron a alinearse. El aniversario número 70 de Lennon, el 9 de octubre. Antes, el 7 de julio, Ringo Starr también cumplía 70 años y lo celebraba con un nuevo disco, Y not, y un gira. McCartney, con algunos años menos, también volvió a las giras. Con su Up and coming tour, uno de los espectáculos más costosos del mundo pop, recorrió Europa, Estados Unidos, México, y llegó hasta el sur de Latinoamérica. Y el próximo 31 se cumplirá el otro aniversario: los 40 años de la separación de Los Beatles.
Un legado musical que no necesita justificar una vigencia a prueba de todo (el tiempo incluído).
Un nombre para no olvidar
Mark David Chapman sigue recluido en Attica. En el año 2000, su condena estaba cumplida, pero sigue allí. La libertad condicional le ha sido negada en seis oportunidades, y la última se presentó en septiembre de este año.
La viuda del ex beatle, Yoko Ono, ha mantenido su oposición a la liberación de Chapman. "Temo que traería de vuelta la pesadilla, el caos y la confusión. Ni yo ni los dos hijos de John nos volveríamos a sentir seguros durante el resto de nuestras vidas". Esto lo escribió Ono en una carta que ha sido reproducida por varios medios alrededor del planeta.
En agosto de este año, Chapman demostró por primera vez y en forma pública su arrepentimiento. "Siento que ahora, a los 53, tengo una mayor comprensión de lo que es una vida humana, he cambiado mucho. Estoy avergonzado. Ese es mi primer pensamiento. Lamento lo que hice", ha dicho.
El día fatídico. El 8 de diciembre de 1980, el asesino vigiló con mucha atención el edificio Dakota, donde vivían Lennon y Ono. Sobre las cinco de la tarde, la pareja salió para una sesión de grabación y él logró darle la mano al músico. Cerca de las once de la noche, al regreso de la sesión de grabación, su voz llamó la atención de Lennon y luego se escucharon los cinco disparos que provocaron la hemorragia fatal. La policía lo capturó en la escena del crimen.