Este viernes se estrena Paisito, una historia de amor y política que nació de la labor conjunta de la directora española y el guionista uruguayo Ricardo Fernández. La anécdota viaja entre dos tiempos históricos, no muy separados cronológicamente pero sí políticamente. Por un lado, la mayor parte de la ficción se ubica en tiempos del golpe de Estado de 1973, mientras que tiene como contrapunto la España de dos décadas después, cuando los niños que protagonizan la historia se han hecho adultos.
Díez es una directora de Pamplona, de 53 años, que ha rodado mucho en América Latina, y que trabaja también en documentales, y ambos aspectos se reflejan en Paisito, donde se reúnen actores de Argentina (Nicolás Pauls), de España y de Uruguay, donde el filme fue rodado.
Acción, política, historias de vida, y suspenso se dan la mano en esta aventura que narra la vida de dos niños, que el destino separa justo cuando ellos dan sus primeros pasos hacia la adolescencia, y el país se desbarranca institucionalmente. La reconstrucción de aquella historia de amor trunca, y la del país que busca explicarse por qué ha ocurrido lo que ocurrió, van juntas a lo largo de la película, concretando tramos de emotividad.
Además de la presencia de buenos actores uruguayos (Andrea Davidovics, Eduardo Migliónico y Jorge Temponi, entre otros), y de locaciones montevideanas fácilmente reconocibles, Paisito plantea una encrucijada política y ética que difícilmente resulte ajena a la mayoría de los uruguayos.
Junto a eso, la reconstrucción de época, las marcas que se consumían en los años ´70, el tipo de vida cotidiana que transcurría en los días previos a la dictadura, fueron filmados y editados con solvencia, haciendo del filme una pieza que tanto puede interesar al espectador que busca entretenimiento como a aquel que disfruta reflexionando. Una paleta de colores apagados y un narración ágil son otros dos elementos remarcables de Paisito.