CARLOS REYES
Este nochecita a las 20.30 horas se estrena en Sala Atahualpa de El Galpón "El burgués gentilhombre", de Molière, con dirección de Federico Pereyra. La puesta, con 29 artistas en escena, irá los jueves de agosto y septiembre. Entradas a $ 200.
Según explicó el director a El País, esta propuesta escénica sufrió varias idas y vueltas, lo que obligó a pensar y resolver sobre la marcha, buscando tratar con coherencia el texto original. "Comenzó siendo una propuesta frontal, a la italiana, pero luego de la inhabilitación del Teatro Stella, tuvimos que cambiar de sala, y con esto cambió la puesta, transformándose en una versión cercana y semicircular".
"El espectáculo se juega en varios planos, con un vestuario de época pero de estética general contemporánea, marcos y luces que dan sentido al concepto de lo real y lo aparente, y la sorpresa constante con ingresos de personajes, bailes y canciones que mantienen la tensión y atención de los espectadores durante una hora cincuenta minutos. Un musical del siglo XVII, con aroma francés, leído hoy", agrega Pereyra.
PROCESO. El equipo de trabajo, con más de 40 integrantes, comenzó a abordar el texto en diciembre último. "Ahí hablamos de Molière, de este género teatral (comedia ballet) y repartimos la traducción realizada especialmente para este montaje. De febrero a hoy hemos ensayado con constancia todos los lunes y jueves. El trabajo con los actores fue totalmente orgánico y descontracturado, y tuvo una carga grande de investigación y redescubrimiento del humor. Trabajamos con conceptos de comedia del arte y de naturalismo a la vez, haciendo una mezcla estética de personajes estereotipados que tienen vínculos y relaciones cotidianas", comenta el director.
Quien conozca los antecedentes de Pereyra como director no se asombrará de encontrar elementos musicales en el montaje. "También desde comienzos del proceso de trabajo, Jorge Damseux (a cargo de los arreglos vocales y musicales) y Rodrigo Garmendia (quien trabajó sobre los elementos coreográficos) realizaron un excelente trabajo de comprensión y adaptación de las músicas y bailes, que se acompasó con la propuesta toda. La música se respetó en su totalidad y la única canción que se canta en francés es compuesta por Damseux. Catalogarlo de musical es algo correcto, ya que tiene muchos momentos musicales dentro del texto original, y además se ha hecho un gran trabajo de acompañamiento sonoro a toda la pieza", subraya el artista, quien remarca el aporte de los protagonistas, Álvaro Imbert y Carolina Alarcón.
Sin embargo, Pereyra remarca que el texto original ha sido especialmente respetado, sin haber sido objeto de ningún corte.
"Este espectáculo que en su origen tendría una duración de tres horas y media, tuvo un único corte en canciones pero no en la historia. Es por eso que esta propuesta combina la forma clásica y museística, con lo cotidiano y actual. Molière es quien maneja los hilos desde su material y quien hace reír, maravillar y escuchar", sintetiza.
El burgués gentilhombre fue estrenada por la compañía de Molière el 14 de octubre de 1670 en la corte de Luis XIV en el Castillo de Chambord, con música de Jean-Baptiste Lully, coreografía de Pierre Beauchamp y los decorados de Carlo Vigarani.
En líneas generales, el argumento se centra en un cuarentón bastante ridículo (Monsieur Jourdain) y también muy ingenuo. Hombre rico, pretende adquirir los modales de los aristócratas que frecuentan la corte, para así llegar a ser un hombre distinguido y de alto rango, como a los que él idolatra. Para eso se rodeará de profesores de todas las disciplinas, con un resultado muy gracioso. La obra tuvo un montaje formidable a cargo de la Comedia Nacional en 1981, con fina dirección de Eduardo Schinca.
El tradicional arte de cantar para contar una historia
Federico Pereyra es un director que encara sus proyectos desde la cocina del texto hasta concretar montajes muy personales, como fue "Momogedia", puesta que presentó en el Teatro del Centro Carlos E. Scheck en 2007.
En aquel montaje, el cruce de elementos del carnaval y del teatro era una de las claves del interesante espectáculo. "El carnaval está nutrido muchas veces de recursos de comedia del arte: lo que pasa es que no se sabe pero se hace. En el carnaval se canta para contar una historia, en carnaval el humor es la forma de decir, en carnaval se puede bailar mientras se canta, se puede ver un cuadro bailado… Mòliere y Lully tienen todo en esta pieza", comenta el director.
"Sin duda no busco llevar elementos de carnaval al teatro: es el teatro que nutre al carnaval y se demuestra que el carnaval no es más que una variante en la forma, pero es teatro. Sin duda que el manejo del humor que hacen algunos compañeros son mérito de experiencia de carnaval: pero de carnaval tiene todo y nada", remata Pereyra, quien baraja montar el año que viene "Ojos que no ven", una obra de alto compromiso social, sobre la justicia por mano propia.