En los tres años que pasaron desde la última visita de Pequeña Orquesta Reincidentes (POR) a Montevideo, la banda argentina "giró" por varios países, entre ellos España, Francia y Suecia, compuso la música incidental de la película uruguaya Whisky y hacia fines del año pasado lanzó su sexta grabación, el disco Miguita de pan que fue la base del repertorio del concierto montevideano. A pesar de que esta agrupación no es demasiado conocida en Uruguay, la sala Zitarrosa estaba casi llena en la noche del viernes.
La presentación de los argentinos fue producida por la banda uruguaya Malpaso, agrupación que carga con una fuerte influencia de la POR y que tiene dos discos editados de forma independiente: Hard in the kaos y Demoliciones.
El concierto de Malpaso comenzó correctamente, pero pasado el cuarto de hora inicial una sensación de inseguridad pareció apoderarse del cantante Marcelo Tortarolo. El calvo vocalista y guitarrista comenzó a pedir disculpas una y otra vez. Las mismas no solo se pedían entre canción y canción, sino que, una vez hasta lo hizo cuando se estaba desarrollando el tema. Ante tantas excusas, no fue fácil entusiasmarse con Malpaso, pero la audiencia esperó paciente y tolerantemente a que el grupo concluyera su presentación.
"No es ninguna novedad que a nosotros nos gusta mucho venir a tocar acá", dijo el cantante y guitarrista Juan Pablo Hernández luego de que la POR entrara en calor en el escenario. Fue unas de las pocas veces que Hernández se dirigió al público. Este, a su vez, nunca reaccionó de manera particularmente efusiva o bullanguera ante la música de la banda, todo lo contrario. Sin embargo, sería incorrecto afirmar que el clima del concierto fue frío, o que la relación entre banda y audiencia es distante.
Aunque POR comenzó como una banda de rock, a partir del disco anterior (Pequeña Orquesta Reincidentes) el grupo hizo un radical corte con el género. Le agregó el "Pequeña Orquesta" al nombre original y comenzó a ahondar en una búsqueda que desembocó en un inclasificable estilo propio, hecho a partir de referencias como el tango, la milonga, el jazz y ciertas expresiones folclóricas, tanto de este continente como del europeo. La postura "no tenemos nada que ver con el rock" determina en buena medida la relación del grupo con su público, que el viernes esperaba en silencio los temas y rara vez alzaba la voz para pedir una canción. También importó que Miguita de pan es relativamente nuevo y que muchos no se habían familiarizado con el repertorio.
El grupo debió además lidiar con un molesto zumbido y un amplificador rebelde, que en un par de oportunidades cortó la atención de la audiencia y la compenetración de los músicos. Aún así, POR realizó un concierto que por momentos fue deslumbrante. El grupo manejó magistralmente el amplio rango de sonidos e instrumentos que conforman su identidad musical. Mandolinas, guitarras, contrabajo, batería, piano, banjo, tuba y hasta un serrucho entra en la instrumentación con la que el grupo hace sus canciones. Llevar eso a un concierto en vivo y encima lidiar con problemas técnicos —que no fueron muchos, también hay que decirlo— no debió ser sencillo. Pero la banda logró dar cuenta de los incontables matices de sus canciones, ya sea cuando arremetían con temas de alta intensidad o cuando visitaban los registros más serenos y oscuros de su música.
Por otra parte, la primera impresión del repertorio de Miguita de pan ratificó la singularidad y el talento del grupo, tanto en el plano instrumental y melódico como en unas letras bastante heterogéneas, que hablan desde el amor y el desarraigo hasta peleas de gallos, trenes blancos y desvelos. Tal vez no haya sido la mejor presentación de POR en Montevideo, ciudad que los músicos de la banda dicen amar. Pero el grupo reafirmó el vínculo afectivo con la parte uruguaya de su audiencia.
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Critica | Fabian Muro
PEQUEÑA ORQUESTA REINCIDENTES/ MALPASO
Sala. Zitarrosa.
Fecha. 11 de junio.