Rescatando a Orson Welles

H. A. T.

El director Peter Bogdanovich ha anunciado que rescatará y terminará The Other Side of the Wind (1970-1975), la última película de Orson Welles, que quedó inconclusa e inédita tras un desacuerdo entre sus tres grupos productores. Según la información publicada en el diario argentino Página/12 una compañía de cable aportaría 3.5 millones de dólares para ese salvataje.

La complicada historia de la producción consta en media docena de libros sobre Welles y con más extensión en la biografía de Barbara Leaming, que entrevistó al director a lo largo de veinte meses, para producir después un libro de 562 páginas. Un grupo productor estuvo encabezado por Beatrice Welles (hija de Orson) y otro por Oja Kodar, que fue socia, actriz y amante del director en los últimos años. El tercer grupo era de Irán y fue iniciado por Mehdi Bouscheri, cuñado del Shah, pero después fue afectado por algunas vueltas políticas, por la estafa de un financiero español y por la caída del Shah (1979). El nuevo gobierno del Ayatollah Khomeini confiscó la película, de la que se consideraba propietario en un 80 por ciento, sin acceder a nuevas tratativas con Welles. El conflicto explica que durante treinta años los negativos hayan quedado depositados y bloqueados en un Banco de París.

Todo lo que se puede leer sobre The Other Side of the Wind indica que Welles encaró ese último título como una suerte de testamento crítico sobre sí mismo y sobre Hollywood. Su protagonista es Jake Hannaford, un director retirado, que ahora vuelve con intenciones de hacer su última película y necesita fondos para financiarla. Para ese papel Welles convocó a John Huston, un colega con el que tuvo muchas afinidades, porque ambos se iniciaron como directores en 1941, ambos trabajaron también como actores, ambos tuvieron sobrados motivos para renegar de Hollywood y ambos llegaron a juntarse alguna vez en cine (Moby Dick, 1956). Aunque es fácil ver a Hannaford como un retrato de Welles, este negó reiteradamente que hubiera una autobiografía en el personaje, aunque hay una similitud en el caso de un director a la busca de capitalistas. En distintos momentos dijo que los modelos del protagonista habían sido los directores John Ford (1895-1973) y Rex Ingram (1893-1950), pero se esmeró también en subrayar en Hannaford ciertos trazos de Ernest Hemingway, incluyendo lo que él veía como una homosexualidad reprimida. Los conflictos entre ambos hombres no han quedado muy documentados, pero la acción de The Other Side of the Wind ocurre un 2 de julio, que fue la fecha en que se suicidó Hemingway (1961).

El centro de la acción en The Other Side of the Wind es el cumpleaños de Hannaford en Hollywood. En esa fiesta colosal, donde caben productores, directores, intérpretes, periodistas y otros figurantes de ese mundo, Welles coloca algunos intencionados retratos. Uno de los aludidos, con aparente caricatura, fue John Houseman, antes socio de Welles en el Mercury Theatre, luego distanciado de él hacia 1940. Otras dos caricaturas aluden a los escritores Charles Higham y Pauline Kael, que le habían hecho daño en fecha reciente. El primero publicó en 1970 una biografía muy documentada, donde opinaba que Welles tenía la curiosa vocación de dejar inconclusas sus películas, teoría muy discutible, que Higham apoyaba en los casos de Its All True, Othello y Don Quijote. Eso llevaba a Higham a sostener que Welles no debía culpar a nadie por sus fracasos ya que había sido "el brillante arquitecto de su propia caída. Aun más grave para Welles fue The Citizen Kane Book (1971), el libro de Pauline Kael que ponía en cuestión su título de único autor de una película ya consagrada. Por consejo legal Welles no contestó aquella tesis de Kael, pero en The Other Side of the Wind pudo introducir alguna burla a la más reconocida crítica cinematográfica americana. Y para probar que no había caído en desgracia, Welles consiguió para su película un elenco abrumador, que empezó por el mismo Peter Bogdanovich e incluyó a Lilli Palmer, Susan Strasberg, Oja Kodar, Edmond OBrien, Cameron Mitchell, Mercedes McCambridge, Paul Mazursky, Curtis Harrington, Dennis Hopper, Claude Chabrol y Stephane Audran.

Cuando estaba en medio del rodaje, Welles se enteró de que el American Film Institute le daría un premio especial a su trayectoria, el Life Achievement Award, antes recibido por John Ford y por James Cagney. En esa concurrida ceremonia en Los Angeles, febrero 1975, Welles exhibió dos fragmentos de The Other Side of the Wind, en uno de los cuales un asistente pide apoyo a un productor, porque un director de cine agradece las medallas pero precisa el dinero. En su discurso de agradecimiento, luego publicado, Welles dedicó algunos ligeros sarcasmos a sus oyentes, que viven en "direcciones fijas" en lugar de vivir errantes por el mundo, como lo hizo él. Había una ironía en que Hollywood le hubiera negado apoyo a Welles, durante treinta años, y luego le hiciera un homenaje por la abundante obra que realizó en Europa. Eso fue escuchado en la ceremonia por Charlton Heston, Jack Lemmon, Natalie Wood, Groucho Marx, Rosalind Russell, Frank Sinatra y varios productores aludidos sin nombre.

Pero Welles no obtuvo esa noche el dinero que necesitaba para terminar The Other Side of the Wind. Lo mejor que consiguió fue aprovechar fragmentos de la ceremonia para incorporarlos a la película en elaboración, documentando cómo a un director le arreglan la vida con elogios y no con los necesarios capitales. La película quedó inconclusa, los productores se pelearon y Welles falleció diez años después (octubre 1985), probablemente amargado por haber dado a Higham un ejemplo más.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar