Perón, Evita, Isabelita y Juancito

| Los ascensos y descensos hacia y desde el poder siguen otorgando un poderoso imán a los personajes

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JORGE ABBONDANZA

El libro acaba de ser lanzado por Planeta, se llama Isabel Perón y está escrito por María Sáenz Quesada, cuyo empeño biográfico abarca desde el primer contacto del general Perón con quien sería su tercera esposa, hasta la destitución de esa mujer por el golpe militar de 1976, cuando ya estaba convertida en presidenta de Argentina. La asombrosa trayectoria de Isabelita levantó vuelo en una oscura y mal conocida etapa de su vida, a partir del año 1953 en que "trabajó por primera vez como bailarina en la compañía de danzas españolas y folclóricas de Jesús Redondo", instancia en que María Estela Martínez ya adoptaba para fines artísticos el seudónimo de Isabel, nombre que "era un homenaje a su madrina".

EL ENCUENTRO. En 1955, y en plena gira latinoamericana con el ballet español de Gustavo de Córdoba y Amalia Isaura, la joven taconeadora queda sola en Medellín al disolverse la troupe y allí acepta el ofrecimiento del bailarín cubano Joe Herald para sumarse a su elenco, con el que aterriza a fines de aquel año en Panamá, ciudad donde Perón acaba de instalarse luego de salir de Paraguay en medio de su itinerario como exiliado. De allí en adelante no hay coincidencias ni informes claros sobre dónde ocurrió el primer encuentro de la pareja y seguramente Isabel no querría aclarar hoy tales dudas desde su domicilio madrileño, pero lo notable es la encandilante parábola que la mujer vivirá en los veinte años siguientes como tercera esposa de un general dos veces viudo y destronado, que mantiene viva su inmensa capacidad de convocatoria desde la quinta de Puerta de Hierro y que volverá a la Argentina en 1973 en medio de revuelos, entusiasmo popular, divisiones de su partido, masacres, elecciones nacionales y un nuevo período como presidente constitucional.

No hace falta recordar a los lectores rioplatenses que Isabelita ocupó hace treinta años el cargo de vicepresidenta, sustituyó a su marido en la primera magistratura cuando Perón murió en 1974, fue depuesta por Videla y compañía a principios de 1976, estuvo presa en el sur del país y luego se le permitió emigrar a España, donde su notoriedad fue apagándose irremediablemente mientras la Argentina vivía unos años de violencia brutal bajo la dictadura militar. Todo eso, con detalles de qué ocurrió en el momento de su arresto y en muchos otros momentos frente al siniestro asesor José López Rega "el brujo", que la flanqueaba durante su presidencia, está contado en el libro de Sáenz Quesada y de paso resucita los espectros del primer peronismo, que siempre parecen dispuestos a asomarse cuando un nuevo acontecimiento de carácter político, histórico o cultural los convoca.

DOS PELICULAS. De hecho, la procesión de los fantasmas peronistas que han vuelto a rondar por Buenos Aires, no deja a Isabelita en soledad sino que la acompaña de varias maneras. Una de ellas es el proyecto cinematográfico que el realizador Héctor Olivera comenzó a filmar el pasado miércoles bajo el título Ay Juancito. El protagonista de esa recreación de los años 40 y 50 es Juan Duarte, el hermano de Evita, un hombre que supo ganar fama propia no sólo con sus aventuras amorosas en las que enredó a unas cuantas actrices de cine (de Fanny Navarro en adelante) sino también con negociados en los que solía meterse, provocando más de un escándalo. Su muerte —apareció con un certero balazo, en su apartamento porteño— se produjo en 1953, un año después del faraónico fallecimiento de su hermana, y estuvo rodeada no sólo de violencia sino además de las sospechas que se tejieron en torno al hecho, incluído el rumor de que Perón habría encargado esa muerte para liberarse de un cuñado tan vidrioso, imprevisible y molesto.

Conviene saber que Ay Juancito se titula así porque esa era la expresión verbal que lanzaban los amigos del personaje cuando éste les comunicaba algún nuevo proyecto de su agitada vida. En el papel de Perón figurará allí Jorge Marrale, acompañado por Laura Novoa como Evita y por Norma Aleandro como Doña Juana, la madre de los Duarte.

Pero hay otra película inminente sobre el pasado peronista, basada en un hecho ficticio: se llamará La vida por Perón, estará dirigida por Sergio Bellotti sobre libreto de Daniel Guebel y contará con el actor Luis Ziembrowsky en el papel protagónico. Allí se contará "la historia de un operativo comando de la izquierda justicialista, que el 1‚ de julio de 1974 pretende robar el cadáver del extinto presidente y reemplazarlo por otro cuerpo, para adelantarse a un sector del ejército que quiere hacerlo desaparecer". El episodio es imaginario, pero se emparenta con el caso real del secuestro de los restos de Aramburu, que fueron retirados por Montoneros de una bóveda en La Recoleta para canjearlos por la desaparecida momia de Evita y que luego fueron devueltos cuando ella reapareció.

UNA OPERA. Al margen de esas resurrecciones en la pantalla, Perón también asomó como personaje en la ópera de cámara Richter de Mario Lorenzo y Esteban Buch, que acaba de ofrecerse en el Centro de Experimentación del Teatro Colón: allí el dirigente "estaba multiplicado por tres, para mostrar sus propias disonancias internas y como sugerente alegoría de las voces diferentes" que mostró el escindido peronismo de la época. Pero volviendo al cine, y según Ziembrowsky, hacer una película como La vida por Perón interesa para mostrar "los procesos políticos como formas ficcionales del poder, ese cruce entre lo político y lo religioso, la necrofilia argentina donde el muerto es una especie de objeto que representa algo mayor y donde tenerlo o no significa tener o perder el poder". El hecho es doblemente sugestivo porque apunta a una época donde "se abrían tiempos oscuros, en los cuales el intercambio de muertos ya no sería —desgraciadamente— tan simbólico", como señaló el crítico Pablo Sirvén.

Más allá de todas esas ventanas que se abren sobre mediados del siglo pasado, un proyecto menos emparentado con el arte y la ficción también se difunde en Buenos Aires: el ex-presidente Eduardo Duhalde tendría el plan de trasladar los restos de Perón y Evita (él está en la Chacarita y ella en la Recoleta) hacia la Quinta 17 de Octubre, una casa donde la pareja pasó muchos fines de semana durante el apogeo de sus carreras, convirtiendo así el lugar en un museo justicialista "donde brillen particularmente esas dos valiosas piezas". El proyecto, que resulta temible para mucha gente por la inseguridad reinante en los suburbios bonaerenses y el riesgo que así correrían unos cuerpos tan venerados, está despertando comentarios múltiples desde el momento en que trascendió. Pero en todo caso agrega un nuevo debate a los que seguramente rodearán el libro, la ópera y las películas donde Perón, Eva, Juancito e Isabel vuelven a ocupar un primer plano.

La enigmática muerte del cuñado del General

La historia de Juan Duarte, Juancito, el hermano de Eva Perón, cuya muerte dio mucho que hablar en los ’50 y nunca se aclaró del todo, comenzó a ser llevada al cine después de muchos retrasos. El miércoles pasado se inició el rodaje de ¦Ay Juancito!, film dirigido por Héctor Olivera, autor del guión junto a Juan Pablo Feinmann, es decir casi dos años después de la fecha original. La crisis económica y social que vivió Argentina había paralizado el proyecto de Olivera, quien, según declaró, tiene "decorados y vestuarios en estudios esperando desde entonces".

Juan Duarte, con fama de seductor e inescrupuloso, apareció muerto el 9 de abril de 1953, tres días después de que hubiera renunciado a su cargo de secretario del entonces presidente, su cuñado Juan Domingo Perón. El cadáver presentaba un tiro en la cabeza y a su lado había un revólver calibre 38 y una carta dirigida a Perón.

Olivera, de 72 años y director de Antigua vida mía y La Patagonia rebelde, no se propone desvelar el misterio de si fue un suicidio o un asesinato, sino contar el ascenso y caída del único hermano varón de Evita, la mujer con más poder político de la historia argentina, muerta de cáncer en 1952, un año antes que Juancito.

Para el papel de quien, debido a sus numerosos idilios con actrices, recibió el apodo de "Jabón Lux", el jabón de las estrellas, y que sufría de sífilis, Olivera ha elegido al debutante Adrián Navarro, quien hasta ahora ha hecho teatro y televisión. Inés Estévez y Leticia Bredice encarnarán a algunas de las conquistas de Juancito en el mundo del cine, del que surgió precisamente la "abanderada de los humildes", papel que interpretará Laura Novoa. El elenco se completa con Norma Aleandro, en el papel de Doña Juana; Alejandra Majluf, como la actriz Niní Marshall, Jorge Marrale como Perón y Alejandro Awada como Héctor Cámpora.

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