AGENCIAS Y EL PAÍS
La compleja interna política y religiosa iraní se instaló inesperadamente en el festival de Cannes cuando el maestro Abbas Kiarostami, que presentó su última película ("Copie conforme"), asumió un compromiso que había venido postergando.
La noticia, comunicada por una periodista iraní, de que el colega y compatriota de Kiarostami, el realizador Jafar Panahi, encarcelado por su participación en manifestaciones de protesta contra su gobierno, comenzó en la cárcel una huelga de hambre, estalló como una bomba en la conferencia de prensa en la que Kiarostami presentó su película, que se exhibió anoche en el festival. La actriz francesa Juliette Binoche ("visiblemente emocionada", dicen los cables) no pudo contener las lágrimas, y Kiarostami, quien a diferencia de gente como Makhmalbaf, Panahi y otros había sido hasta el momento bastante cauto en sus manifestaciones políticas, decidió romper su mutismo.
El autor de algunos films mayores como La casa de mi amigo, Primer plano, La vida continúa, A través de los olivos y El sabor de la cereza abrió la conferencia de prensa con la afirmación de que el encarcelamiento de su colega constituía "un hecho intolerable".
Comenzó diciendo que no era posible mantenerse en la indiferencia cuando ya estaba en marcha una movilización que pedía la excarcelación de Panahi, e insistió en el hecho de que un director de cine se encuentre en prisión "resulta intolerable", aunque durante un rato confió en fuentes que le habían informado que su colega sería puesto en libertad en forma inminente.
Fue ese el momento en que la periodista iraní mencionada al principio hizo saber que las últimas informaciones eran no solamente que Panahi no sería liberado, sino que el detenido había iniciado una huelga de hambre. También entonces se produjo el estallido en lágrimas de Binoche.
La toma de posición de Kiarostami sorprendió y fue agradecida por muchos de los periodistas presentes en el Festival, que habían estado criticando lo que consideraban "tibieza" del cineasta con respecto al autoritarismo del gobierno de su país. Sin ir más lejos, el diario de izquierda Libération se había expresado en términos bastante duros acerca de la presunta "ambigüedad" de Kiarostami en el tema de la libertad de expresión. Las expresiones del cineasta parecen haber despejado el panorama, aunque seguramente le van a complicar la vida en Teherán.
Aunque, tal vez, no mucho más de lo que la ha tenido complicada hasta ahora. Sin ir más lejos, hace algunos meses, mientras Kiarostami estaba rodando Copie conforme, las autoridades iraníes habían adelantado que no se trataba de un film nacional (fue financiado, básicamente, por capitales franceses) y que su exhibición en Irán no estaba garantizada, al menos hasta que se le concedieran "los permisos correspondientes" (incidentalmente, también Offside de Panahi, sobre mujeres iraníes que quieren "colarse" en un partido de fútbol, espectáculo reservado para los hombres, sigue prohibida en Irán).
Los periodistas acreditados en Cannes han descrito a Copie conforme como una actualización de la obra maestra de Roberto Rossellini Viaje a Italia, que también exploraba el caso de una crisis de pareja. Solo que en la versión de Kiarostami el matrimonio integrado por Binoche y el barítono inglés William Shimmell, y que discute una conflictiva relación de quince años, no es en realidad un matrimonio, sino el resultado de una confusión de terceros que desencadena un juego de realidades y ficciones que resulta muy característico de la obra del cineasta.
En verdad, Binoche es la dueña de un negocio de antigüedades, y el inglés un escritor que acaba de presentar un libro en Italia sobre el tema de la superioridad de los originales sobre las copias. Alguien los confunde con marido y mujer, y por razones no del todo claras los dos deciden continuar la ficción y comportarse como si fueran un verdadero matrimonio "on the rocks".
Calificado por algunos como una obra maestra -aunque hubo también algunos abucheos-, el film parece también muy "kiarostámico" (según referencias) en su uso de la cámara subjetiva (variablemente identificada con el hombre y la mujer) y en una acción que con frecuencia se concentra (como en El sabor de la cereza o Ten) en el interior de un auto. Es posible que una parte del público se haya desconcertado con un "final abierto" que suspende la narración en el momento en el que los personajes ya no tienen nada que decirse.
Crónica de una masacre
Conflictos religiosos vinculados con el Islam fueron también el tema de Des hommes et des dieux del francés Xavier Beauvois, presentado a concurso en Cannes. El film cuenta la historia de siete monjes de una comunidad trapense perdida en las montañas del Atlas argelino secuestrados y asesinados durante las guerras de religión que azotaron al país al fines del siglo pasado.
El crimen fue atribuido al Grupos Islamista Armado (GIAS), pero luego trascendió que habría sido obra del ejército argelino, para echarle la culpa a los integristas.