Película británica es bien recibida en la Berlinale

Existencial. "Happy Go Lucky" enfrenta a una joven muy alegre con un profesor torturado y torturante

AGENCIAS

El británico Mike Leigh hizo que entrara un soplo de aire fresco a la Berlinale con su película "Happy Go Lucky", un elogio a la felicidad por mucho que las criaturas felices puedan enervar al resto del mundo.

"El mundo no es maravilloso, por eso es importante responder con optimismo al negativismo de la vida", afirmó Leigh sobre el mundo que retrata en su comedia, construida sobre una joven londinense empeñada en ser feliz incluso cuando le roban la bicicleta.

Poppy, interpretado por Sally Hawins, es esa muchacha inmune a la amargura que viste como vive, en colorines. El reverso de la moneda es Scott -Eddie Marsan-, un profesor de autoescuela torturado y "torturante", enfermo de su propia bilis interior. Del cruce de ambos surge un film delicioso con escenas magistrales, como una clase de flamenco impartida por una sevillana que trata de inculcar a su alumnado el secreto del taconeo como arma para marcar el territorio, en la vida y en el amor.

"El flamenco es sexy, rabia, fuerza y pasión. Incluimos la escena mientras desarrollábamos el personaje porque pensamos que cuadraba en el esquema vital de Poppy, ahí la catapultamos", explicó Leigh.

"Poppy es una muchacha que ama la vida", resumió Hawins. El acierto de Leigh consiste en reflejarlo y a la vez demostrar que no es una "Party Girl" sin cerebro, sino un ser dotado de una enorme sensibilidad para captar traumas ajenos y dar respuestas adultas, cuando la situación lo requiere.

Leigh encandiló a la Berlinale con una película que se aparta de su estilo más social o dramático, como Secretos y mentiras (1996) o Vera Drake (2004). "No es una película de seres blancos o negros, es una película con seres dominados por el lado oscuro o por el lado positivo, pero sin unilateralidad", dijo Leigh.

El mundo en colorines de Poppy arrancó risas y ovaciones, cuatro días antes de la entrega del prestigioso Oso de Oro que otorga el festival. Hasta ahora la mayor cantidad de apuestas van dirigidas a Petróleo sangriento, la película de Paul Thomas Anderson que será también una importante animadora en la entrega de los Oscar, sobre todo porque hay juicio casi unánime de que Daniel Day Lewis merece llevarse el premio a mejor actor.

Un día para la historia

Ayer Berlín vivió un día histórico porque se exhibió el primer documental que entra a competición en la historia del festival.

"Standard Operating Procedures", del norteamericano Errol Morris, secciona con meticulosidad de un médico forense, las fotografías que en 2003 sacudieron al mundo, en las que soldados estadounidenses humillaban y torturaban a presos iraquíes, posando sonrientes junto a sus cuerpos. Es un material de excepción: los testimonios de sus protagonistas, como la soldado Lynndie England, la de la famosa fotografía con un preso atado como un perro, o su compañera Sabrina Harman, que sonreía haciendo la señal de la victoria. Ambas cuentan a la cámara hasta el último detalle cómo y por qué fueron tomadas esas imágenes.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar