Padre e hija en una encrucijada vital

Estreno. El director Rodrigo Plá habla sobre su nueva película en Uruguay, "La demora"

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Luego de treinta años afincado en México, donde hizo dos largometrajes, el uruguayo Rodrigo Plá estrena el viernes su primer largo filmado aquí. Se llama "La demora" y fue escrito con su esposa, Laura Santullo, con quien trabajó en sus films previos.

Para lo que son los procesos del cine en Uruguay, La demora se hizo con cierta agilidad. Rodrigo Plá y Laura Santullo ya comenzaban a planificarla en marzo de 2008, cuando estrenaron La zona. Habían resuelto en ese entonces afincarse aquí con sus hijos para planificar esta película, que originalmente se iba a llamar La espera. La terminaron de editar a fines del año pasado y la estrenaron en el prestigioso festival de cine de Berlín, a mediados de febrero de este año. Y el miércoles, finalmente, hicieron la primera función de presentación pública en Uruguay. "Fue emotivo, una fiesta, porque es la culminación de un proceso muy largo" cuenta Plá, "Es una película que de alguna manera toca a muchas personas".

Protagonizada por Roxana Blanco y Carlos Vallarino, cuenta sobre una madre que está al borde de la pobreza mientras que tiene que hacerse cargo de sus hijos y atender a su padre con demencia senil. Esa madre termina por sentirse desbordada y así se desata la historia.

"El argumento fue hecho a partir de un cuento de Laura y el fundamento está ahí" contó el director. "Siempre se intentó que el guión conservase la estructura del cuento, que está narrado en dos monólogos, el del padre y el de la hija, que se van intercalando. Sabemos lo que van pensando y sus puntos de vista sobre lo que les sucede. E intentamos hacer eso en la película, desde la estructura del guión y hasta la forma en que poníamos la cámara, porque siempre marcábamos que nos importaban más ellos dos que todo lo demás que sucedía. Personajes secundarios salen fuera de cuadro, reflejados o de espaldas. En ese sentido respeta el carácter de la historia original".

Todo comenzó cuando Santullo leyó en un diario una nota que hablaba sobre la gran cantidad de adultos maltratados por familiares. Se interesó por el tema y comenzó a ahondar en la situación. Quiso entender quiénes eran los familiares y qué pasaba con los veteranos, siempre intentando comprender los distintos puntos de vista. Por eso el cuento apuntaba a intercalar los discursos de ambos.

Esa fue la segunda vez que adaptaban juntos un cuento de ella. La primera había sido con La zona, una historia sobre un joven que queda atrapado en un barrio privado fortificado mientras que entre los vecinos cunde el pánico por la inseguridad. Desierto adentro, la otra película que dirigió Plá, se basaba en una idea original de él escrita como guión entre los dos.

"No sé bien cómo sucede (la selección de la idea) exactamente. Supongo que tiene que ver con aquello que te mueve y te emociona. El cuento original de Laura es muy emotivo, entrañable. Narra el momento de zozobra en el que está la relación entre padre e hija, cuando el hombre impedido por la edad encuentra problemas de memoria, mientras que la hija se ve superada por su propia situación. Supongo que es eso, en la medida en que lo sientes en el estómago resuelves que es una buena historia para trasladarla al cine. Por otro lado, como es una historia de personajes, se podía llevar la producción a Uruguay con bastante facilidad".

El proyecto ofrecía la ventaja de que su producción se podía resolver de forma relativamente sencilla. Eso le permitió hacerlo con un equipo de rodaje de aproximadamente treinta personas y con plazos cómodos para filmar y ensayar. Después de treinta años en México y de una experiencia breve de rodaje en Uruguay (con el corto El ojo en la nuca, con Gael García Bernal y Daniel Hendler) filmar La demora fue una "experiencia muy grata". La comodidad para rodar y ensayar con los actores, "fue muy saludable para la historia".

Esto fue posible en parte porque el proyecto consiguió coproductores en México y en Francia. Por contar con capitales mexicanos, debía incluir participantes de ese origen. Pero la historia se desarrollaba totalmente en Uruguay, así que los actores fueron de aquí, pero entre los técnicos hubo muchos que vinieron de México y que habían trabajado antes en las películas previas de Plá. Una de sus nuevas incorporaciones fue la fotógrafa María Secco, quien es uruguaya pero vive en México y a quien elogia particularmente a la hora de hablar de sus colaboradores.

Tratándose de alguien que viene de trabajar en una ciudad con más oportunidades pero más densa que Montevideo, Plá hace un comentario inesperado: "Fue un proceso muy amable, en una ciudad que tiene unas dimensiones increíbles que me permitían terminar el rodaje y a la noche ir a leerle a mis hijos antes de dormir", cuenta en comparación con sus experiencias en esa ciudad. "En México desaparecés de la vida familiar durante un rato largo".

Buscando actores ideales

"Me encontré con un nivel actoral muy bueno, mucho mejor de lo que esperaba", cuenta Rodrigo Plá. "Hicimos un casting exhaustivo, pero de alguna manera como Uruguay es un país pequeño tienes la posibilidad de verlos a todos rápidamente". En el caso de Roxana Blanco ya se conocían por sus respectivas películas y por cruzarse en algunos festivales. De hecho habían hablado de la posibilidad de trabajar juntos. Encontrar al padre fue más difícil, porque el personaje exigía un actor de ochenta años activo, y con un estado de salud que le permitiera meterse en un trabajo largo. Encontró a Vallarino, un arquitecto retirado "con unas capacidades histriónicas impresionantes, era muy bueno para improvisar".

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