Noche de triunfos con Bardem y Cruz

| El galardón a "Contra la pared" es un reconocimiento a la vitalidad de la producción germano-turca

GANADORES. Luego de la premiación, Javier y Penélope celebran y exhiben sus estatuillas 200x140
GANADORES. Luego de la premiación, Javier y Penélope celebran y exhiben sus estatuillas
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GUILLERMO ZAPIOLA

El cineasta germano-turco Fatih Akin y el español Alejandro Amenábar fueron los grandes ganadores de la décimo séptima entrega de los Premios del Cine Europeo 2004, que se llevó a cabo el pasado sábado en una gala realizada en el Centro de Convenciones del Forum de Barcelona, España. El film alemán Contra la pared, dirigido por Akin, fue galardonado como el mejor título europeo del año, y su realizador y el protagonista Daniel Brühl obtuvieron respectivamente a su vez los premios del público a mejor director y mejor actor. Por su parte, Mar adentro de Amenábar obtuvo los premios del jurado a mejor director y mejor actor (Javier Bardem), este último por lo que se ha definido como "su conmovedora composición" en un papel de tetrapléjico. Fue una noche de éxitos para los españoles: también Penélope Cruz se alzó con un premio de actuación por su labor en el film italiano Non ti muovere de Sergio Castellito. Menos contento debe de haber quedado Pedro Almodóvar, que aspiraba (al igual que Amenábar) a cinco galardones por La mala educación, y se quedó sin ninguno.

TENDENCIAS. La premiación puede ser empero indicativa de algunos rasgos predominantes en el cine europeo de hoy. Por segundo año consecutivo, Alemania se lleva el premio mayor (el año pasado lo había conseguido también con Goodbye Lenin), pero el nombre de Fatih Akin le añade a la entrega de este año un sabor peculiar. El joven cineasta integra la muy dinámica oleada de jóvenes cineastas integrantes de la segunda generación de inmigrantes turcos afincados en Alemania. El grupo ha venido llamando la atención de la crítica y el público europeo en los últimos cuatro o cinco años, al punto de ha llegado a decirse de ellos que constituían el conjunto de realizadores con una voz más propia y reconocible del actual cine alemán),: un ciclo dedicado al movimiento que llegó hace algún tiempo a Montevideo a través del Instituto Goethe dio cuenta de su vitalidad. Y, ciertamente, Akin es uno de sus representantes más talentosos. Se va a volver hablar de él.

Contra la pared ganó el Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín. Ahora aparece consagrándose también a nivel europeo, poniendo sobre el tapete un tema (el de los matrimonios concertados entre los inmigrantes islámicos) de renovada actualidad en Alemania. La protagonista del film, interpretada por Sibel Kekilli, no es una turca con pañuelo islámico, sino todo lo contrario; su marido a la fuerza, Birol Unel, tampoco es precisamente un ferviente musulmán, sino más bien un bohemio que trata de vivir a su manera. Pero la presión social puede más que ellos. La acción arranca, justamente, cuando la protagonista intenta cortarse las venas para evitar que la casen con quien no quiere.

Un cable fechado ayer en Berlín señala que "durante décadas se ignoró la realidad de los matrimonios a la fuerza a que se ven abocadas algunas muchachas musulmanas, a las que sus padres envían a casarse a Turquía o las obligan a establecer un matrimonio de conveniencia con un miembro de su comunidad". El mismo cable añade que la sociedad alemana cerraba los ojos a esa cuestión, por considerarlo un hecho ajeno, a pesar de ocurrir ante sus puertas. Ahora, ante la evidencia de que esas sociedades cerradas pueden ser un camuflaje del extremismo islámico, se han activado las alarmas. Ha comenzado a discutirse, por ejemplo, si Turquía está "madura" para ingresar en la Unión Europea. Ha comenzado a discutirse sobre cómo evitar que se "importen" a la Europa de la Unión Europea prácticas contrarias a las reglas de una sociedad democrática. Hay coincidencia general acerca de la necesidad de obligar a los inmigrantes a aprender, cuando menos, el idioma del país donde viven. Pero se discrepa acerca de hasta dónde debe llevarse esa integración forzosa.

Al recoger su premio, el director Akin evitó convertir la gala en plataforma a favor de las aspiraciones de Turquía a ingresar en la Unión Europea. Más diplomáticamente, optó por reconocerse dividido entre dos nacionalidades, una de las cuales no es oficialmente europea.

OTROS. Es probable que también se siga oyendo hablar de Mar adentro, según casi toda referencia uno de los títulos españoles más interesantes del último año y una culminación en la carrera de su director Amenábar, cuyo talento ya se había insinuado en sus anteriores Tesis, Abre los ojos y Los otros. Sin ir más lejos, acaba de anunciarse que su premiado protagonista Bardem es también candidato a los Globos de Oro, y ya se sabe que este último premio suele ser una antesala del Oscar.

Con toda deliberación, la entrega de los Premios Europeos (que antes se llamaban "Félix", pero el nombre parece no haber prendido) ha querido evitar los grandes despliegues de ‘glamour’ de su pariente norteamericano. Además de los premios puntuales a la labor del año, hubo distinciones a la trayectoria para el cineasta español Carlos Saura y la actriz y directora noruega Liv Ullmann.

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