HUGO GARCIA ROBLES
LAS COLUMNAS
Mañana jueves 27 en el Teatro Solís actúa la Orchestra Barocca di Venezia, dirigida por Andrea Marconi, en un programa que reúne obras de Vivaldi y Tartini. El solista Giuliano Carmignola toca en un Floreno Guidantus de 1739 y en un Pietro Guarneri de 1733.
Será por lo tanto una ocasión para apreciar la convergencia de los grandes violeros, es decir, los artesanos que construían los instrumentos, con los compositores de la Escuela Italiana del Violín. En general se trata de familias dedicadas a ese oficio, que transmitían de padres a hijos los secretos y habilidades requeridos.
La mera mención de violines, violas y violonchelos convoca de inmediato el nombre de Stradivari o Stradivarius, Amati y Guarneri, nombres responsables de algunas de las más perfectas creaciones que la mano del hombre hizo jamás.
Los Amati pueden ubicarse en los primeros lugares desde el punto de vista cronológico. Desarrollaron su arte en la ciudad de Cremona, en los siglos XVI y XVII. El fundador de esa verdadera dinastía fue Andrea Amati, que nació hacia 1530 en la ciudad citada y murió en 1612 en Brescia.
Sus instrumentos fueron también violas, no sólo violines. Su hermano Nicola se especializó en los instrumentos de arco del registro grave. Su hijo mayor Antonio, que vivió entre 1555 y 1638 construyó en cambio violines, que en aquel momento no había definido totalmente su tamaño y forma.
Antonio tuvo un hermano, de nombre Girolamo fue el padre Nicola II, sin duda el más célebre de los Amati. Su vida se desarrolló entre 1596 y 1684. Al margen de sus propios instrumentos fue el maestro de Antonio Stradivari y Andrea Guarneri, dos de los más importantes violeros de ese tiempo de artesanos insignes.
El nombre de ellos está asociado a la propia gestación de los violines, violas y violonchelos que se originan a partir de los comienzos del siglo XVI, a través de un proceso complejo que transforma las violas medievales, las fídulas y rebecs, instrumentos todos que dejan paso a los que conocemos hoy.
Al mismo tiempo, compositores de la importancia de Corelli, Vivaldi, Locatelli, Tartini y muchos más, que fueron autores de conciertos y otras obras en las que el violín, la viola y el violonchelo fueron protagonistas. En el caso concreto de Vivaldi, que vivió entre 1678 y 1741, su influencia alcanzó hasta a Juan Sebastián Bach.
Fue un ejecutante prestigioso de violín y concretó en los cientos de obras que escribió, la forma del concierto, que consolidó en tres movimientos: dos tiempos rápidos en torno a uno central lento.
Tartini, que es el otro músico en el programa de la orquesta veneciana, entre 1692 y 1770, cultivó el violín en numerosas composiciones que despliegan una gran belleza melódica.