ENTREVISTA
Tras lanzar discos solistas, los cantantes se reencontraron, inauguraron su "Temporada II" y este sábado se presentan en La Trastienda.
Lo que caracteriza a Ca7riel y a Paco Amoroso, al combo que construyeron juntos en la música argentina, es la velocidad. Lejos de duplicar los esfuerzos, juntos simplifican: se despojan de la mitad de la tarea, la “clavan” en la mitad de tiempo y hacen, aseguran, la mitad de la fuerza.
Eso está en la esencia de un proyecto hecho sobre la amistad —tienen casi la misma edad, son amigos desde la primera infancia— y sobre las dinámicas de los tiempos modernos. Para Paquito y Ca7riel, no hay tiempo que perder: hay que hacer y hacer.
En eso están ahora. Tras alcanzar el éxito en conjunto y luego separarse (temporalmente) para lanzar discos solistas, se reencontraron y transitan su “segunda temporada” en modo luna de miel.
Ya giraron por Europa, estrenaron las canciones bailables “Paga Dios” y “En el after”, sortearon polémicas (a Paco se lo vinculó con la vedette argentina Adriana Aguirre; él lo niega) y, ahora, hacen su vuelta a Montevideo.
Mañana, la dupla se presentará en La Trastienda y promete repasar sus éxitos, y estrenar temas inéditos. El show será a las 21.00 y las entradas están en Abitab: acá, dicen, se sienten “locales”.
La vuelta de los dos, dice Ca7riel, es “bonita”. “Venimos volando en otros mundos y de repente aterrizar es loco. Teníamos que sacar ya canciones para poder irnos a Europa, jugar allá; fue más que nada una excusa para volver. Nos hubiese gustado esperar un poquitito y sacar otras canciones, pero son temones”.
“Siempre nos manejamos sobre la marcha, haciendo las cosas así”, agrega Paco Amoroso. “Ahora con el disco es la primera vez que estamos preparando el material con tiempo, trabajando de otra manera. No es la lógica con la que nos manejamos siempre, y por eso se siente especial”.
El álbum que preparan, que quieren terminar antes de fin de año y del que se conocerán más temas antes del resultado completo, será el sucesor de El disko, la placa solista de Ca7riel que viene de ser premiada en los Gardel; y Saeta, ópera prima de Paco.

Si por separado exploraron sonoridades diferentes, acá quieren ofrecer “una experiencia raver”, un baile electrónico, “un disco juguetón”. En una charla con El País marcada por las respuestas cortas, dieron esas pistas: que lo que se vendrá será “ácido y pinchudo”, y extremadamente físico. “Porque nos queda mejor a nuestras caras, nuestros cuerpos, nuestras letras. La música rápida y manija”, defiende Ca7riel.
A la vez, entienden que lo que más se notará en esta nueva etapa será la identidad de los dos y el crecimiento, la madurez. Están más grandes, y aquel desparpajo que marcó los tiempos de “Ouke” y “Jala Jala”, con cierta rabia rockera, ahora se transforma.
“Lo que garpa es que sea todo rápido, que sea una trompada”, resume Paco. Mañana en La Trastienda, pretenden hilar un golpe musical con otro hasta dejar al público extenuado, feliz y listo para una nueva incomodidad.