Diego Drexler tendrá varias razones para celebrar cuando suba al escenario de Magnolio Sala el sábado 12 de setiembre. La principal será Caminar, su nuevo disco, que presentará oficialmente esa noche. También será su regreso a un teatro con un espectáculo solista después de casi siete años.
Pero Drexler llegará a esa noche en un momento bastante distinto al que imaginaba cuando empezó a trabajar en el álbum. Algunas canciones encontraron una repercusión inesperada, volvió a compartir un estudio con Fabián Krut —su excompañero de Cursi— y ya empezó a mostrar el material de su próximo proyecto discográfico.
“Por muchas cosas, este disco fue un cambio para mí”, dice Drexler a El País sobre Caminar. Lo llamativo es que casi se llamó de otra manera. El título original era Trinchera emocional, como una de sus canciones, pero en pleno proceso creativo empezó a escuchar el mismo reparo de colegas y amigos: esas dos palabras tenían mucha carga. Era denso. Caminar ofrecía otra cosa. “Es mucho más abierto, mucho más amplio, tiene más horizonte”.
Y había una paradoja: Drexler ni siquiera consideraba a “Caminar” una de las canciones fuertes del álbum. “Era uno de esos temas de relleno”, admite. Jorge Nasser, quien participa de “Estás perdiendo el tiempo”, fue uno de los que le hizo cambiar la mirada: “Me dijo: ‘Mirá que suena bien este tema, mirá que está bueno’”.
La sorpresa siguió tras la salida del disco. “Caminar”, una canción sin estribillo y alejada de una estructura radial clásica, entró en una playlist editorial de Spotify. También entró el tema que grabó con Nasser, que incluye los vientos de No Te Va Gustar. Y el video de “Trinchera emocional” acumula más de 180 mil reproducciones en YouTube y le trajo unos cuantos mensajes de oyentes que se veían reflejados en la letra.
Antes de llevar todo eso a un teatro, Drexler eligió probar las canciones en otra escala. Entre octubre y diciembre protagonizó un ciclo en el Café Brasilero, con una fecha por mes y diferentes invitados. “Este disco requería trabajar el sonido de banda y, cuando tenés un ciclo, estás tocando y ensayando seguido, y vas probando ideas de una forma más descontracturada”, explica.
Después llegaron ocho shows por la costa durante el verano. Recién entonces apareció el siguiente paso: “Vamos al teatro”.
Drexler no presenta un espectáculo solista en un teatro desde fines de 2019, cuando llevó Pampero justamente a Magnolio Sala. Para el regreso prepara una puesta con visuales a cargo de El Gavilán y referencias a David Byrne. También habrá invitados como Igna Arricar, Jorge Nasser, Josefina Caldas, Agustín Ruete y el propio Gavilán. Entradas en RedTickets por 500 pesos.
“No es subirnos a un escenario con los equipos y tocar. En esta oportunidad trataremos de lograr una puesta en escena”, adelanta. Pero hay algo más que quiere evitar: vivir esa noche como una prueba. “A veces las presentaciones se empiezan a transformar en exámenes para los artistas”, dice. Esta vez prefiere pensarla como una celebración.
La presencia de Agustín Ruete entre los invitados conecta el show con otra historia que tomó a Drexler por sorpresa: la de su reencuentro con Cursi. Junto a Fabián Krut, Diego lideró la banda que tuvo un lugar destacado en el pop-rock uruguayo de inicios de los 2000 y dejó canciones indelebles como “Corazón de hotel” y “No te peines”.
Fue Ruete quien los reunió en un estudio. Tenía una canción, “Psicótico en la noche”, y convocó a ambos para grabarla. “Fue muy emotivo, muy movilizador”, cuenta Drexler sobre el reencuentro. “Nos juntamos en un estudio a grabar, a ver que hay magia, que sigue ahí”.
La canción salió y la respuesta alimentó esa sensación. Llegó a las radios y rápidamente se convirtió en una de las más escuchadas en sus perfiles de Spotify. “De repente decís: ‘Hay una magia acá’. Es increíble. Es inexplicable, pero está ahí”.
Drexler, sin embargo, evita hablar de un regreso formal. No hay un concierto anunciado ni planes concretos para volver a los escenarios con Cursi. “No es para decir: ‘Ya tenemos un toque’”, aclara.
Lo importante, dice, viene mucho antes de cualquier anuncio. Después de la grabación volvió a encontrarse con Krut y empezaron a compartir tiempo e ideas. “Nos estamos reencontrando. Estamos viéndonos, estamos haciendo cosas y estamos creando cosas”.
Para Drexler, ahí está buena parte de lo que siempre significó Cursi. “De las cosas más lindas de Cursi es que era y es un motor creativo. Siempre estábamos con ideas en la cabeza para hacer canciones, para hacer clips, para hacer cosas. Éramos mucho más del mundo de estar creando y componiendo que del estar tocando. Estamos en eso”.
Esa necesidad de crear con otros también atraviesa su nuevo proyecto. A fines de julio, Drexler publicó “Dos” junto a Claudia Prieto, cantante venezolana radicada en Miami. Es el primer adelanto de La entropía de aprender a amar, un disco conceptual de seis canciones que lanzará en los próximos meses.
“Dos” nació de un intercambio con Geraldo Viana, guitarrista clásico y compositor de Belo Horizonte vinculado al jazz. Después de una primera colaboración, Viana le mandó una partitura titulada “Tema dos”. A Drexler ese título provisorio le dio el punto de partida.
“Como era la segunda canción que me mandaba, ya me gustó ese disparador, el concepto del dos”, explica. Escribió sobre una pareja, sobre habitar en el otro y sobre aquello que uno está dispuesto a cambiar para cuidar una relación.
La canción quedó guardada hasta que conoció a Prieto. Cuando la cantante pasó por Uruguay durante un viaje por América Latina, fueron al estudio Wannaclap y la grabaron como un diálogo: en lugar de repartirse las estrofas, sus voces se responden verso a verso.
Ese trabajo compartido no es una excepción dentro del proyecto. La entropía de aprender a amar recorrerá distintos momentos de una relación —del enamoramiento y el deseo al desgaste y la separación—, pero además cada canción nació de encuentros con diferentes compositores. Participaron, entre otros, Pino Arocena, Peruchi y Josefina Caldas.
Para Drexler, abrir de esa manera el proceso tuvo una consecuencia: terminó haciendo cosas que probablemente no habría hecho solo. En “Dos” lo encontró en una secuencia de acordes propuesta por Viana. “A mí nunca se me hubiera ocurrido ir por ese lugar”, reconoce.
La frase captura buena parte de lo que vivió en estos meses. Gracias al diálogo con colegas, una canción que consideraba de relleno terminó dándole nombre a un disco, una invitación lo reencontró con Krut y trabajar con otros músicos le dio forma a su próximo álbum.
El 12 de setiembre tendrá tiempo para detenerse un rato y mirar ese recorrido. Eso sí, no quiere vivir la vuelta a Magnolio Sala como un examen. “Es un lindo desafío, que lo quiero disfrutar”, dice. “Es una celebración de todo este proceso, de todo lo que está pasando”.
Mientras tanto, sigue caminando.