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Crítica: En "Happier than Ever", Billie Eilish ofrece un viaje emocional lleno de crudeza

"Happier than Ever", el álbum más esperado del 2021, llegó a plataformas digitales este viernes y muestra el lado más honesto de la artista de 19 años.

Billie Eilish. Foto: Difusión.
Billie Eilish. Foto: Difusión.

No se dejen engañar. Por más de que el título del esperadísimo segundo álbum de Billie Eilish aparente ser una celebración de todo lo que logró a los 19 años, la californiana no está “más feliz que nunca”. Detrás de la cabellera rubia que reemplazó a la mezcla de color verde y negro, y de la ropa ajustada que sepultó a los buzos holgados, se mantiene esa artista irónica y reflexiva que cautivó a la prensa especializada y a adolescentes de todo el mundo.

Happier Than Ever, que el viernes llegó a plataformas digitales, muestra el lado más honesto y oscuro de la joven que arrasó en las cuatro categorías principales de los Grammys 2020. Si When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, su debut de 2019, evocaba aquellas pesadillas de una adolescente que comenzaba a sumergirse en lo que representa la vida adulta, en su nuevo trabajo la estadounidense ofrece una cruda mirada a las primeras decepciones.

Apenas irrumpe la voz dulce y susurrada de Eilish en “Getting Older”, a uno se le dispara una sonrisa mientras oye el balance emocional de un alma inquieta. “Me estoy volviendo mayor, / Creo que estoy envejeciendo bien, / Desearía que alguien me hubiese dicho que lograría todo esto por mí misma, / Hay muchas cosas por las que estoy agradecida”, canta sobre los tenues pero insistentes acordes del teclado a cargo de su hermano y colaborador Finneas. Por unos segundos, uno se convence de que el título del álbum se ajusta a la nueva Billie.

Pero la vida, y especialmente la fama desmedida —88 millones de seguidores en Instagram y 50 millones de oyentes mensuales en Spotify—, no es tan fácil de manejar. Enseguida, se mete de lleno en sus inseguridades, las presiones de su trabajo y las historias de fanáticos acechadores y abusadores.

Getting Older” es el prólogo de su obra más honesta desde “Everything I Wanted”, el doloroso sencillo de 2019, donde hablaba por primera vez del miedo a la soledad y las secuelas de estar en la cúspide de la escena musical. “Las cosas que una vez disfruté, / Ahora solo me hacen trabajar”, admite en el inicio de Happier Than Ever.

Pero la verdadera base de su segundo álbum, que logró uno de los mejores debuts de Spotify en lo que va del año, está en las relaciones abusivas. El primer vistazo llegó en abril con “Your Power”, una canción acústica e íntima que describe con total claridad las características del abuso emocional. “Intenta no abusar de tu poder. / Pensé que yo era especial. / Pero me hiciste sentir como si fuera mi culpa. / Eres el diablo, perdiste tu atractivo”, gime con una voz melancólica, casi sin vida. “Es una letra muy personal y triste. Mucha gente me escribió para agradecerme por la canción. No conozco a ninguna mujer que no haya sufrido algo así”, le dijo a Spotify.

Eilish profundiza en esta temática en la canción que da nombre al disco. Lo que comienza como una balada triste al estilo de “Ocean Eyes” se transforma en un grito desgarrador construido sobre un muro de guitarras distorsionadas y golpes furiosos de batería que suenan como bombas cayendo sobre un territorio en guerra. “Me llamaste de nuevo, borracho en tu Mercedes Benz, / Manejaste hacia mi casa, / Me asustaste hasta que casi me moría (...) / Eras todo para mí, y lo único que lograste es dejarme destrozada”, lanza al borde de las lágrimas antes de pedirle a su expareja que la deje en paz de una vez. Es la canción más cruda de su carrera.

La terapia musical de 16 capítulos deja otros grandes momentos. Uno de ellos es “Not My Responsability”, dedicada a la cosificación que sufrió mientras era menor de edad. “¿Mis hombros y mis pechos te provocan? ¿No son lo que querías? Si uso la ropa que me hace sentir cómoda, no soy una mujer, / Aunque nunca viste mi cuerpo, lo juzgás”, recita para referirse al cuestionamiento por la ropa holgada que usó cuando saltó a la fama.

Si bien Happier Than Ever se construye sobre el cuestionamiento constante y las inseguridades impuestas por terceros —novios, fanáticos y haters—, el álbum también le da espacio a una mirada luminosa. “My Future”, donde retoma la voz dulce y casi onírica de “When the Party’s Over”, insiste: “Estoy enamorada de mi futuro”. Y, al final, de eso se trata la vida.

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