"Me gustaría ver a los que me critican haciendo algo"

| El ideólogo del Pilsen Rock es odontólogo, tiene bajo perfil y dice que su trabajo es hecho en familia: con sus tres primos

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El País

Matías Castro

Si bien no es una estrella de rock, ni siquiera un músico famoso como muchos de los artistas que gestiona, Claudio Picerno es una figura muy conocida en el mundo del rock uruguayo. Se habla mucho de él, pero se lo ve poco fuera de las presentaciones oficiales de los eventos y las bandas con las que trabaja. Es difícil encontrarlo en el celular y, en el caso de esta entrevista, accedió a responder vía correo electrónico. Es el hombre de mayor influencia en ese ambiente, contando a músicos, empresarios y gestores. Hoy se ocupa de la organización musical del Pilsen Rock, del Punta Rock y también trabaja para festivales fuera del país. El año pasado gestionó el Ancel Fest y antes también los recitales de algunos grupos extranjeros, como Sepultura y Exodus. Es manager de los Buitres, Trotsky Vengarán, Hereford y Rey Toro, todas de gran convocatoria en vivo.

Antes fue odontólogo. Comenzó su carrera en el mundo del rock como manager de Alvacast en los años `80; luego hizo lo propio con Níquel y posteriormente con Buitres y el resto de las bandas que maneja. No trabaja solo, sino que deriva tareas a sus tres primos Pablo y Diego Poluboiarinov y Nicolás Salva Schevzov (son los mismos de la foto, con él a la izquierda), a quienes ha delegado la gestión de otras bandas. Sus críticos le cuestionan un carácter fuerte, también se le ha criticado su criterio a la hora de armar las grillas de sus festivales. Al mismo tiempo se escuchan anécdotas sobre cómo ese mismo carácter se ha manifestado en momentos en que tenía que defender a las bandas que representa y los eventos que hace.

- Este año el Pilsen Rock será emitido a través de un sitio de Internet. ¿Qué se busca con esta idea?

-Más allá de la novedad, dará la posibilidad de ver el Pilsen Rock en todo nuestro país y evidentemente el mundo. Todo lo interactivo suma, Internet es el medio de comunicación elegido por los jóvenes.

-¿Se siente una mayor presión por las expectativas generadas luego de no haberse realizado la edición del año pasado?

- No. Presión cero. En realidad cada año, es un nuevo desafío. Ni mayor, ni menor presión. Sólo las ganas y el empeño de que sea perfecto y en lo posible lograr esa perfección. Pilsen se juega entero en este festival y yo tengo que estar a la altura. Cada Pilsen Rock ha tenido sus características especiales, su infraestructura y sus cosas diferentes. El desafío es permanente para hacerlo cada vez mejor para el público y para los músicos que participan. El equipo que formamos para el trabajo es extremadamente eficiente y profesional. Con todo esto es fácil que las cosas salgan bien.

-¿Sobre qué criterios se arma la grilla del festival?

- El criterio primario es invitar a todas las bandas que tienen un gran público atrás. Todas son invitadas, ya que tenemos una relación muy cercana. Lamentablemente a veces los planes de las bandas no coinciden con las fechas propuestas y algunos de los grandes nombres no están siempre. Sin ir más lejos y para dar un ejemplo, NTVG justo presenta su disco una semana antes del Pilsen y era obvio que no podía participar. En cuanto al resto de la grilla se seleccionan dentro de un amplio abanico de estilos y propuestas, tratando de ir variando lo más posible y dando oportunidad a la mayor cantidad de artistas. Por el Pilsen Rock han pasado cerca de 70 bandas en todas sus ediciones.

-La palabra rock parece estar siempre presente en los grandes festivales en Uruguay desde el viejo "Montevideo Rock" hasta hoy. ¿Por qué se recurre tanto a ella?

- Porque lo que une a todos los estilos que participan en definitiva es el rock. Más hacia un lado, más lejos o más cerca, pero el espíritu es ese. Si juntas festivales de blues, posiblemente la palabra blues, esté en los nombres de esos festivales. En fin, creo que más allá de que lo veas como original o no, la palabra une muchas cosas y no me parece mal que se use y abuse de ella. A mi no me molesta. Miralo como una tradición local, en todo caso. En Uruguay es así.

-Se han hecho varias críticas hacia las programaciones del Pilsen y del Punta Rock. ¿Cómo reacciona al sentirlas?

- Escucho las críticas constructivas y que hagan crecer al fenómeno de nuestra música. Me gusta superarme, así que siempre tengo el radar prendido para los aportes. Pero, para serte sincero, los que critican cosas como grillas, me dan un poco de gracia. Cuando se piden mega estrellas imposibles, artistas internacionales inalcanzables económicamente para este mercado... Si los llegas a traer y cobras una entrada cara, también criticarían... Es difícil dejar conforme a todos. Si a eso le sumás que mi idea no es hacer las cosas para dejar conforme a alguna elite, sabiondos o cofradía musical, te queda claro lo que pienso. Armar un festival es muy difícil. Personalmente presto mi servicio en este caso a Pilsen y le pongo el alma a lo que hago y más que nunca en este, que es el festival más grande de todos los tiempos y lleva seis ediciones. Me gustaría ver a los que critican, haciendo algo en vez de perder el tiempo criticándome por decisiones de grillas.

-¿Se tuvo alguna referencia del exterior a la hora de trabajar para este festival?

- Tenemos mucho tiempo en este asunto del rock. Hemos visto festivales en varias partes del mundo. También hemos trabajado en Paraguay, Argentina y el año pasado en Bolivia donde uno aprende cosas que a veces encerrado acá ni imagina. Incorporamos toda la tecnología posible para nuestro mercado y esperamos sorprender con una buena puesta en este Pilsen Rock a nivel lumínico y de sonido. Buenas pantallas y también calidad digital sobre el escenario.

-¿Se puede notar algún efecto del festival sobre la realidad de la música en Uruguay, tanto para los consagrados como para los chicos?

- El efecto primario que veo desde el 2003 fue el estallido del rock nacional. Disfrutamos de todos los momentos vividos estos años, y más los que somos de la generación post dictadura que llevamos tiempo haciendo esto que nos gusta. Pero lo que veo en los nuevos grupos y músicos (por lo menos me parece), es que tienen diferentes visiones de las que teníamos nosotros en un principio y capaz que eso está estancando las cosas. Nosotros lo hicimos hasta hace poco tiempo porque nos gustaba, por corazón, por hobbie o como quieras llamarlo. Sin interés económico, ni esperanza real de trascendencia. No te difundían, no tenías espacios. Creo que la frase "por amor al arte" es una buena aplicación a como veíamos todo nosotros. Ahora veo una urgencia en estar en los primeros planos y una inmediata frustración si no se logra. Formás una banda ayer y tenés que estar en todo o se desanima la cosa. Repito que es difícil de explicar este concepto, pero algo de eso está pasando con las bandas muy nuevas. En definitiva me parece una mala canalización de algo que uno debe disfrutar, debe llevar en la sangre. En cuanto al Pilsen Rock específicamente, ha hecho mucho por el rock local, su desarrollo y difusión. Es la mayor fiesta del rock en Uruguay. Además me animaría a decir que ha hecho mucho por los jóvenes, transformando la manera de relacionarse, de convivir y compartir una gran experiencia a 180 quilómetros de sus casas. Eso creo que no es poca cosa y sigue sin tener un estudio profundo, para finalmente aprender del tema y transferirlo a nuestra vida diaria.

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