Marie Trintignant falleció al llegar a París

| Cantat permanece en Vilna, pero podría ser juzgado en París, donde también se radicó denuncia

La actriz francesa Marie Trintignant murió ayer de un edema cerebral, un día después de que fuera repatriada a París desde Lituania, donde entró en coma el domingo tras recibir una feroz golpiza que le propinó su novio, el cantante Bertrand Cantat.

La actriz, de 41 años, era hija de famosos del séptimo arte francés, el actor Jean-Louis Trintignant y la cineasta Nadine. La actriz era madre de cuatro hijos y se encontraba en Lituania a punto de finalizar el rodaje de una serie sobre la vida de la escritora Colette bajo la dirección, precisamente, de su madre Nadine Trintignant. Su hijo mayor también participaba en el reparto del film.

Fue intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones, el domingo y el martes, sin que se redujera la fuerte presión que sufría su cerebro. La actriz, como consecuencia de la pelea, se dio un fuerte golpe en la cabeza que le provocó la hemorragia cerebral.

El deceso de Trintrignant fue anunciada por el neurocirujano Stéphane Delajoux, quien ya había advertido de que no quedaba "ninguna esperanza" pues estaba en un coma "profundo e irreversible" y su encefalograma estaba "totalmente plano". El neurocirujano lituano que había intervenido a Trintignant el pasado domingo en Vilna, Lituania, también ya había explicado que su cerebro estaba "clínicamente muerto" desde hacía dos días y que estaba mantenida con vida artificialmente.

La familia de la actriz había decidido repatriarla a París porque deseaba que si debía morir, que lo hiciera en Francia.

REPERCUSIONES. El presidente francés, Jacques Chirac, evocó la "injusticia de un destino tan brutalmente roto" al deplorar la muerte "trágica" de la actriz Marie Trintignant. "Todos miden con espanto la injusticia de un destino tan brutalmente roto", declaró el jefe de Estado francés, en un comunicado. El mandatario se declaró conmocionado por la muerte de la que, nacida en una de las familias con "más talento" del cine y teatro de Francia, había hecho de la "bella profesión" de intérprete su "vida y pasión". El presidente, que expresó sus condolencias a los padres e hijos de Marie Trintignant, rindió tributo a "la belleza, sensibilidad e inteligencia" con la que la fallecida actriz cumplía su arte.

Para el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, la muerte de "una de las actrices más vibrantes" de Francia ha sumido "a muchísimos franceses en una profunda tristeza". El jefe del Ejecutivo recordó la "luminosidad" meridional de una artista cuya "gracia y aparente fragilidad" escondían un carácter "apasionado por la vida y la gente" y que pudo encarnar con sutileza, en la pantalla y las tablas, personajes con "facetas múltiples".

Jean Jacques Aillon, ministro de Cultura, por su parte, deploró la pérdida de "una de las actrices más entrañables de su generación", cuya vida "entera" estuvo ligada al cine, ya que a los cuatro años hizo su primera aparición en la pantalla, de manos de su madre, Nadine. "Era una mujer libre, que llevaba su carrera como quería, obedeciendo a su pasión. Actuaba por amor y eso es lo que la hacía tan emocionante, tan convincente", escribió Aillagon, en un sentido tributo a su "espíritu curioso, generoso, apasionado".

CARRERA. De esta forma abrupta y trágica tocó a su fin Marie, quien tuvo una destacada trayectoria cinematográfica desarrollada, básicamente, dentro de Francia.

Nacida el 21 de enero de 1962, comenzó a trabajar en cine a los 4 años de edad, apareciendo al lado de su padre en Mon amour, mon amour (1967), film dirigido por su madre. Aunque luego optó por estudiar veterinaria, volvió al cine donde consiguió varios destaques en películas como Serie negra de Alain Corneau (1978), Une affaire de femmes de Claude Chabrol (1988, una notable película), con quien volvió a trabajar en Betty (1992).

Marie encontró su mejor veta cinematográfica en la composición de personajes marginales hasta que en el año 2000 optó por diversificar sus elecciones, trabajando en un film de horror (Promenons-nous dans les bois de Lionel Delplanque), en otro de aventura (Le Prince du Pacifique de Corneau) y hasta en una historia bélica (Harrisons’ flowers de Elie Chouraqui). Tras haber interpretado a la condesa Seminova en el largometraje Corto Maltese, la cour secrete des arcanes de Pascar Morelli, producción que alcanzó una gran difusión en los cines europeos, el año pasado había protagonizado tres films: Janis et John de Samuel Benchetrit, Ce qu’ils imaginent de Anne Théron y Le beau sexe de Yvon Marciano. Cierta vez le confesó al Nouvel Observateur: "yo amo los monstruos, defender personajes indefendibles.

"Intento no odiarlo, pero es difícil"

Al cantante Bertrand Cantat le esperan horas difíciles. Dado el desenlace fatal el roquero sería acusado de homicidio voluntario o involuntario, un delito castigado con entre tres y quince años de prisión en Lituania. El líder del grupo Noir Desir, de 39 años, aseguró lloroso ante un juez lituano que se trató de un accidente y pidió perdón a los familiares de la actriz.

La madre de la actriz declaró ante el tribunal lituano, visiblemente emocionada, antes de que su hija falleciera: "Intento no sentir odio, pero es difícil después de las cosas terribles que Cantat le ha hecho a mi hija". Su opinión, seguramente, se debe haber radicalizado en las últimas horas. En una declaración conjunta, los padres de la actriz, su hermano Vincent y su hijo Roman Kolinka califican al cantante de "culpable de esta tragedia".

También la Justicia francesa ha abierto una investigación judicial contra Cantat por lesiones voluntarias y negación de asistencia a una persona en peligro, a raíz de la denuncia cursada por la familia de Trintignant. El caso puede juzgarse en Lituania, donde ocurrieron los hechos, o en Francia, al concernir a personas de nacionalidad francesa.

El carismático Cantat, al que se le ha comparado con frecuencia con el legendario Jim Morrison, ha sido el alma del grupo musical de rock, que fundó en los años 80, y es conocido por su compromiso a favor de los indocumentados, el movimiento antiglobalización o la causa palestina.

Los miembros del grupo que viajaron a Vilna para estar junto a su líder han guardado silencio, salvo para decir que no entendían esta tragedia.

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