Marcelo Mazzarello entre televisión, teatro y el cine

Actor. Está en "Sos mi vida" y actúa en "Pretendiendo"

MATIAS CASTRO

Para un espectador uruguayo, el argentino Marcelo Mazzarello es más conocido por su papel de Miguel en Sos mi vida. Pero este actor argentino mostrará otra cara en la película Pretendiendo, que estrena mañana

"Tiene todos los componentes de una comedia romántica típica", afirma el actor de 41 años sobre esta película que coprotagoniza con la uruguaya-mexicana Barbara Mori. "La historia está planteada de una forma cinematográfica y se permite algunos giros en cuanto a lo poético. En el fondo cumple todos los parámetros de una comedia o una novela, donde el espectador espera que se cumpla con esas reglas. Creo que la película necesita de esa complacencia del público de que se está invitando a un juego donde la persona sabe cómo quiere que termine todo y las cosas se van cumpliendo. Así y todo tiene un planteo original".

principio. Esta producción chilena está ahora en carrera por los codiciados premios Globo de Oro en la categoría de Film en Lengua Extranjera. El director es Claudio Dabed, un chileno radicado en Los Angeles, que había conocido a Mazzarello un tiempo antes, mediante un amigo común, cuando estaba buscando actores para otro proyecto.

Inicialmente el personaje de Marcelo se iba a llamar Bastián, pero luego de algunas conversaciones, en las que el actor le aconsejó al director cambiarlo porque no parecía argentino.

"En la obra de teatro Sexo, mentiras y dinero, había hecho un personaje muy similar al de esta película, machista, canchero y que conoce una mujer que le termina dando una lección", cuenta sobre lo que le sirvió de referencia para concebir a Marcelo Rocco.

Fue el quinto actor en presentarse al casting ante Dabed, y repitió para esto el mismo texto de los cuatro anteriores. Pero su forma de expresarlo fue tan convincente, que la actriz que en ese momento ensayaba la escena con él se ofendió porque creyó que lo que le decía era en serio.

tablas. "Me parece que el teatro es la mejor herramienta de investigación. Uno allí puede adelantar cosas que luego plasma en cine y televisión, pero que experimentás sobre las tablas. Porque hasta que encontrás un personaje, pasás por diferentes estados de búsqueda donde delineás la personalidad que le vas a dar. El teatro sirve para limar todo ese proceso, te da la posibilidad de hacer algo más prolijo".

Sus primeros pasos los dio en el ambiente underground, en una suerte de centro cultural llamado Paracultural, por el que también pasaron en la década del 80 figuras como Luca Prodan, Alejandro Urdapilleta o el dúo "Los melli".

"En ese momento no tenía una idea clara de lo que esperaba", dice. "Fui haciendo y trabajando y me fui sorprendiendo con lo que me fue pasando. Recién a los treinta años acepté que tenía que trabajar de eso. Trabajaba de otra cosa y actuaba porque me divertía. A esa edad me lo tuve que plantear seriamente, porque en algún momento tenés que elegir".

Ahora, con un papel destacado en una de las series más vistas en la televisión del Río de la Plata, parece que el camino recorrido ha sido largo. Pero hay cosas que Mazzarello mantiene desde siempre, como el cuidado físico. "Hago deportes desde que soy chico. Me cuido por mi vida real más que por mis personajes", comenta.

Y más bien a la inversa, agrega que para su trabajo ha intentado disimular su aspecto físico. No es lo que ocurre en Pretendiendo, aunque sí en otros casos, como cuando tuvo que hacer de paralítico. "El físico es importante, pero no para que se convierta en la base de todos los trabajos".

Autocrítica, humor y los compañeros de reparto

Mazzarello se presenta como una persona franca, con capacidad de autocrítica. Su composición de personaje para Pretendiendo tiene mucho de esto. "Quise utilizar esa caricatura y el hecho de que soy argentino para potenciar esa visión que se tiene de nosotros en Latinoamérica. También para reírnos de nosotros mismos".

Se formó con Norman Briski, de quien solamente dice que fue su "maestro". De Natalia Oreiro, con quien comparte pantalla a diario en Sos mi vida, dice riéndose que "Es bruta con las manos, pero aparte de eso no tiene nada que ver con su personaje. Con ella me he divertido mucho".

Sobre Gerardo Romano, con quien solo compartió el set durante un día para el rodaje de La fuga, afirma que lo que más le gusta de él es "el compromiso con el trabajo que tiene, sobre todo en sus unipersonales de teatro".

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