Un matemático brillante fallece. Su hija intenta arreglárselas ante el temor de la posible herencia que le dejó, la locura. Para complicar las cosas, uno de los ex alumnos del matemático quiere revolver en sus papeles a la vez que su hermana, con la que estaba distanciada, reaparece para arreglar las cosas.
Ese es el esquema básico de la película La prueba, cuyo antecedente teatral, firmado por David Auburn, recorrió una importante carrera en los escenarios y fue representada en Uruguay con Taco Larreta haciendo el papel que acá hace Anthony Hopkins. En la película hay otra coincidencia con el teatro, porque Gwyneth Paltrow ya había representado el mismo papel en la versión teatral hecha en Londres.
2001 fue el año de La Prueba. El texto de Auburn ganó ahí mismo el premio Tony, el más importante de Broadway, y el Pulitzer. "Sin importar sus fallas, Auburn creó un gran papel, que Paltrow cumple en exceso", comentó un crítico de The Guardian sobre esa versión londinense. Otro crítico del diario The Independent, aseguraba que "La obra intenta contrastar las pruebas ajustadamente lógicas e inductivas de las matemáticas con la indeterminación de los intentos por probar las cosas en el mundo real, donde se necesita recurrir a la fe. Y excede sus expectativas en los dos niveles". "Bien puede suponerse que tal éxito (el de la obra) se debió más al sugestivo dibujo de sus cuatro personajes y a su hábil construcción dramática que a la pequeña historia que propone. Directores sutiles y actores capaces de sugerir la compleja interioridad de sus criaturas habrán contribuido (como lo hicieron en Buenos Aires)", comentaba recientemente Fernando López en La Nación.
Y 2006 será el año de su película. Estrenada en Uruguay al mismo tiempo que el blockbuster más promocionado del año, y sin apuntar a competir con él pues su público es otro, La Prueba está dirigida por John Madden, que antes había filmado La mandolina del capitán Corelli y Shakespeare apasionado. Actúan Hopkins, Jake Gyllenhaal y el guión es del propio Auburn y Rebecca Miller, hija de Arthur Miller y directora de La balada de Jack y Rose.
La misma reseña de La Nación hablaba de que la versión cinematográfica hace énfasis en la ilustración de cierta hipótesis que establece que el razonamiento matemático no es aplicable a la solución de los problemas humanos, mientras permite que la pequeña intriga generada por la prueba del título mantenga el interés dramático.
La misma reseña del diario argentino contaba que en este caso la prueba del título no sólo se refiere a la inusual y complejísima fórmula (de la que sólo se sabe que tiene que ver con números primos) sino a la que demostrará la cordura (o no) de la protagonista y las verdaderas intenciones del estudiante, con quien ella ha iniciado una relación. Al dolor de la pérdida y el temor a la locura, Catherine suma ahora otros motivos de inquietud: la llegada de su hermana, que ha venido para el funeral y quiere llevársela a Nueva York para buscar remedio a esos presuntos desequilibrios y la presencia de un joven discípulo del matemático, que se ha puesto a revisar las notas de su ex profesor y cree encontrar entre ellas un trabajo de valor excepcional, que tanto puede haber sido elaborado por el científico como por la propia Catherine.