Lo que se espera de un famoso

MATÍAS CASTRO

David Beckham dijo en una entrevista este fin de semana que en su vida privada es un tipo bastante aburrido. "La gente piensa que paso mi tiempo en desfiles de moda y en clubes nocturnos, pero en realidad soy más bien un tipo aburrido que lleva una vida tranquila". Esas fueron sus palabras al diario La Gazzetta dello Sport.

Con esa declaración, como es lógico, el futbolista no logrará decepcionar a nadie. Su imagen es más fuerte que las confesiones que pueda hacer, a menos que algún día cuente algo extremo. Pero el peso de la imagen puede más que miles de palabras, especialmente en casos como el suyo y el de otras figuras que viven de mostrarse como personas físicamente perfectas.

En todo caso la revelación de Beckham no interesa demasiado, salvo a quienes se consideren verdaderamente fanáticos o fanáticas suyas y que consideren que deben saber absolutamente todo sobre él. Mientras tanto en la televisión se lo verá como un deportista exitoso y millonario y en las revistas se lo verá como un tipo sexy, tal como hasta ahora. Esas imágenes que producen las celebridades, aquellas en las que se los ve posando (como la de Victoria Beckham, liberada este fin de semana, que la muestra sexy en ropa interior), comunican todo lo que se precisa saber. Nadie necesita saber que son seres humanos como los demás, lo importante es lo que aparentan. Es lo que todos quieren ver de ellos. Por algo vende más una tapa de Brad Pitt mostrando los abdominales que una de Nick Nolte borracho en un aeropuerto, o una de Claudia Fernández que una de Silvia Suller en su peor momento.

Todos los famosos dicen tener una vida normal en el fondo, cosa que es verdad en gran parte, pero no es lo que importa. Si eso importase de verdad ellos no estarían donde están.

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