MATÍAS CASTRO
Días atrás Brad Pitt quedó en medio de una situación muy graciosa, que lo expuso casi al ridículo por fingir corrección política. Mientras promocionaba su película Bastardos sin gloria, afirmó que de joven había fumado marihuana pero que la había dejado. Poco después, el director Quentin Tarantino dijo muy orondo ante otro periodista que, mientras filmaba con Pitt esa película de guerra fumaron juntos marihuana en varias ocasiones y la pasaron muy bien. Brad, mejor no abras la boca para quedar bien, podría ser la moraleja al final del día.
Las declaraciones del director, en principio, no se debieron a la mala fe ni a una disputa entre ambos. Es probable que Tarantino ni siquiera supiese lo que había dicho Pitt. Pero él no fue el único que habló sobre la droga y el actor. Angelina Jolie hizo lo propio. Supuestamente.
A raíz de todo este altercado verde, Jolie supuestamente habría dicho que la culpable de que Brad fume marihuana es su ex, Jennifer Aniston. Supuestamente, Jolie cree que cada vez que Brad fuma se acuerda de Jennifer. Supuestamente da una pitada y queda mirando el techo, envuelto en humo y esbozando una sonrisa atontada mientras piensa en los lindos tiempos que vivió con Aniston. Esa es la imagen que se dejaba entrever en una nota del National Enquirer, en donde se citaba la palabra de supuestos allegados de Angelina. En caso de ser así, Angelina no puede hablar mucho. Es cierto que ahora ella es madre y colaboradora de causas sociales humanitarias, pero su pasado la condena. Luego de años de hacer prensa y dinero con sus intimidades sexuales, no tiene demasiada autoridad para opinar sobre el gusto por la marihuana de los demás. Si es que dijo tal cosa y no es un invento de la prensa. En todo caso, si Pitt fuma o no, con o sin Tarantino, no se nota en público.