Jorge Abbondanza
Es inútil. Hay temas que sirven para el consumo interno de un país, y el de esta comedia de gastronomía es uno de ellos. Fuera de Estados Unidos, la fama de la cocinera Julia Child no existe y mucho menos la de su continuadora Julie Powell, que colocó en Internet las recetas de aquella antecesora que estuvo activa en las décadas del 60 y el 70.
De hecho, Julia Child fue la Doña Petrona de los yanquis, aunque con más refinamiento, porque estaba casada con un diplomático, vivió en París desde 1949 y aprovechó para estudiar el arte de la gran cocina, divulgando después las especialidades francesas entre los norteamericanos a través de un libro de enorme éxito que llegó a las 49 ediciones.
Esta película estira como puede la masa de su historia sobre esas dos mujeres, que era insuficiente para dos horas de relato y que tampoco adquiere mucha gracia, interés o valor evocativo en el París de posguerra ni en la Nueva York de hoy mientras desfilan los souflés o las aves al horno.
Lo interesante en todo caso es la composición que Meryl Streep consigue armar, porque Julia Child era bastante tonta y muy alta, pero la actriz se sube a unos tacos y consigue -con ayuda del encuadre- hacer creer en su gran estatura, además de imitar el tono de voz del personaje, que a los viejos espectadores les recordará el timbre de Edith Evans o de Martita Hunt. El libreto y la dirección de Nora Ephron son más desabridos que el minucioso trabajo de la primera actriz.
Julie y Julia
ficha
EE.UU. 2009.Título original: Julie & Julia. Director: Nora Ephron. Guión: Nora Ephron. Fotografía: Stephen Goldblatt. Música: Alexandre Desplat. Elenco: Meryl Streep, Amy Adams, Stanley
Tucci.
atención a...
la tendencia de Meryl Streep en esta etapa de su madurez profesional. Se ha convertido en una actriz característica, capaz de componer a una vieja de paso inseguro, al fantasma de Ethel Rosenberg y ahora a esta cocinera de voz cantarina, a la que se le caían las cosas de la mano cuando enfrentaba las cámaras de televisión.