ALEXANDER LALUZ
Sin concesiones. Sin discursos "armados" por la gran industria. Las Pelotas reivindica su original perfil, su historia, dentro del rock regional en su último disco, Despierta (2009). Y mañana lo "defenderán" en vivo, 21 horas, en La Trastienda.
Se habla de "rock disidente", "de rock anti-sistema" y más. Las etiquetas al vuelo de la imaginación (y del capricho). Para Las Pelotas, sin embargo, las etiquetas son nada más que eso: etiquetas; hoy están, mañana serán otras.
Germán Daffunchio, guitarra y voz de esta formación heredera de Sumo, habla bajo, sin prisa, sin rodeos retóricos, con disposición a poner, ante todo, la música. Parece "raro", se podría decir, pero es así: el hombre está preocupado por la música y que cosas decir con esta transformación del tiempo con sonidos. "Sí, vamos con Despierta, pero, te digo, en realidad es un show de Las Pelotas, y la excusa es la presentación del disco". Aclaración que llega sin necesidad de pregunta alguna: "No es algo común para nosotros viajar a Montevideo para tocar, por lo que es una oportunidad para mostrar todo, para la gente que sigue a la banda allá. La idea es disfrutar de todo lo que se pueda".
Quien los haya visto en vivo sabrá que los shows de Las pelotas "se mueven más bien por una cuestión emotiva". La celebración de ese espíritu rebelde, y con causa: la música, de la necesidad imperiosa de comunicar y provocar cosas, que fue raíz en el rock, que fue raíz en Sumo, de Luca, y que ha sido motor de las más de dos décadas de vida de esta formación: Tomás Sussmann (guitarra), Gabriela Martínez (bajo), Gustavo Jove (batería), Sebastián Schachtel (teclados), además de Germán, en voz y guitarra.
El año pasado, el grupo, el rock, sufrieron una pérdida: Alejandro Sokol. Y muchos han interpretado este nuevo disco como un homenaje al viejo compañero de batallas, desde Sumo. Germán da, otra vez contra los moldes, una versión más personal, más sentida. "Es factible identificarlo con él, o que se los estás dedicando a él. Pero no fue concebido así ese disco. De hecho cuando Ale muere, nosotros teníamos casi todos los temas listos. Hubiese sido algo muy demagogo de nuestra parte hacerlo así, como un homenaje. Sé cuanto fue Alejandro, lo que fue para nosotros, lo que significó para mí. Y la gente que uno ama siempre queda, por más que se hayan ido físicamente. El homenaje quizás lo tenga que hacer dentro de mi, no necesito exteriorizarlo. No necesito hacer prensa de eso". Más claro, imposible. Lo que sigue, entonces, es otra vez el rock como bandera, pero sostenida con buena música, con muy y constante trabajo (Germán, dixit) y el proyecto de un próximo disco que ya está horneándose en los búnkers de la banda legendaria.