Las experiencias contrastadas de los tiempos de la dictadura

Lanzamiento. Acaba de editarse en DVD "Decile a Mario que no vuelva"

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De alguna manera es un testamento, o más bien un balance. Mario Handler revisa su pasado y el de toda una generación en su documental "Decile a Mario que no vuelva", que acaba de ser editado en DVD.

Para bien o para mal, Handler es un referente en la historia del cine uruguayo. Es fácil pelearse con él, pero es más difícil ignorarlo. Fue el más notorio representante del cine político nacional de los años sesenta, con películas como Elecciones (1966, codirector Ugo Ulive) y Me gustan los estudiantes (1968), hizo un poco de todo (a veces bueno) en su exilio venezolano, y volvió luego al Uruguay para pelearse con medio país con la excelente Aparte (2002), un documental que mucha gente prefirió no ver porque acaso la (nos) obligaba a verse (vernos).

El tono de Decile a Mario que no vuelva es por cierto menos peleador y más tranquilo, como si el autor hubiera decidido examinar el pasado personal y colectivo de un modo más reflexivo, casi distante, evitando las urgencias (y también los maniqueísmos) de su cine más militante. Por supuesto, hay una diferencia entre hacer una película sobre lo que ya pasó, que una que pretende incidir sobre la gente para que pase algo (como quería el cine de los sesenta).

El propio Handler ha dicho que su película era "un intento de reconciliación o de convivencia. Y es también, una búsqueda de verdad o de verdades. Y quizás, una reconstrucción del alma de la sociedad y de mi alma". Este último aspecto ha sido objetado por quienes sostienen que Handler adquiere demasiado protagonismo en su película, pero a priori no es objetable. Al fin y al cabo es, precisamente, "su película". No en vano se incluye en el título.

También incluye otras cosas. Concretamente, una serie de entrevistas (cámara fija, tomas entrecruzadas) a gente muy dispar, desde ex tupamaros (el escritor Mauricio Rosencof, la hoy fallecida Jessie Macchi) hasta Alejandro Otero, policía retirado, antiguo juez de fútbol y uno de los mejores investigadores del movimiento subversivo que tuvo el Uruguay, y desde el militante `gay` y pastor religioso Fernando Frontán hasta el ex diputado colorado Daniel García Pintos o el antiguo guerrillero y hoy médico Henry Engler. Uno de los testimonios más impactantes puede ser el del coronel retirado (y hoy presidiario) Gilberto Vázquez, quien dice ante la cámara, con la misma franqueza con que lo repitió hace algunos días a la prensa, que la tortura de los presos estuvo justificada para extraer información.

Aunque Handler "se mete" en su documental no pretende imponer un punto de vista o realizar un alegato o una denuncia. Su actitud es más bien "esto pasó" (para ser más precisos, "esto nos pasó"), y para ello aporta el testimonio de esa serie de personajes cuyas experiencias, ideologías y puntos de vista son por cierto muy diversos, parciales, a menudo contrapuestos y en algún caso (¿por qué no?) incluso falaces.

De todos modos (y ello puede ser un mérito), Handler rescata sobre todo el aspecto de "vivencia humana" de sus entrevistados, más allá de que comparta o no (y hasta crea o no) en lo que dicen. Cuando todo el mundo se queja con razón de lo "flechadas" (en diversas direcciones) que son casi todas las aproximaciones recientes a la historia ídem, hay que admitir en Handler el empeño en ir un poco más allá, recoger las diversas voces y tratar de entender algunas cosas.

Puede reflexionarse que el tiempo no pasa en vano, y que el intento del film es justamente ese: qué ha hecho el tiempo con unos y otros, qué han hecho unos y otros con él, por qué estamos donde estamos.

Sin duda va a haber gente que esté de acuerdo con esto y discrepe con aquello otro (o viceversa) en el film, pero esa puede ser otra de sus virtudes. Y al fin y al cabo: ¿en cuántas películas se puede tener al mismo tiempo a Rosencof y a García Pintos? El contraste (o el complemento) resultantes pueden ser interesantes.

El rodaje de la película insumió dos años y el resultado tuvo su primera exhibición mundial en el Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam. Premio del Público en el Festival Internacional de Documentales de Madrid, uno de los más concurridos acontecimientos cinematográficos de la capital española.

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