REBAR
BUENOS DÍAS
Me informo por "La Nación" del 23 de febrero último, de unos datos estadísticos difundidos en los Estados Unidos de América, a través de los cuales se llega a saber que "un 30% de los hombres y el 25% de las mujeres, admite haber tenido experiencias extramaritales", agregándose que, en ese país, la industria pornográfica es un negocio cercano a los 4000 millones de dólares. Sin embargo, si el actor de la aventura pecaminosa es un hombre más o menos trascendente del ámbito político, la conducta infiel -presunta o evidente- se convierte en un asunto de interés público.
Es entonces cuando comienza a actuar lo que me pareció justo denominar "Las Damas T", un grupo de esposas de políticos prominentes, dispuestas a TOLERAR (de ahí lo de la T) los malos pasos dados por los maridos en alcobas fuera del área hogareña, mostrándose junto a ellos en momentos en que, tapándose el rostro con ambas manos, entonan el "Mea culpa" y le ruegan a sus compañeras, con mimosidad de bebé: "Haceme chaschas en la colita... aunque me duela".
Figura principal del núcleo que fundó "Las Damas T", es Hillary Clinton... mujer comprensiva como pocas, que sin entrar a profundizar en la "Teoría del sexo" que le regaló Bill, con autógrafo y todo, tendió un manto (como si estuviera tapando un piano con una funda)... de piadoso olvido sobre el Salón Oval de la Casa Blanca, un legendario ambiente al que ciertos hábitos de Mónica Lewinski fueron transformando en el Salón Oral. "Lo de la pasante ya pasó, Bill"... díjole la hoy senadora por Nueva York a su esposo presidente... añadiendo, para terminar de perdonarlo y animarlo: "¡Y dale, dale, los peñaroles!!!"... "El bolso arriba, ¡nomá!!!"...
Ahora, llega a la pantalla de las infidelidades, una nueva tira episódica que podría titularse "La grandeza de la Sra. McCain", donde la protagonista, ya en las primeras escenas, vuelca todos sus contenidos de tolerancia -ampliados con los de sus hijos- y declara que la familia entera -perro incluido- confía plenamente en el jefe del hogar (... y de Caras y Caretas). Para ella, la lobbista Vicky Iseman era una visitante asidua en el despacho del marido, como tantas otras que le llevaban un proyecto para mejorar al país, una torta casera o una corbata con monograma bordado: una señorita que salía con McCain a recolectar fondos para la campaña presidencial del buen hombre (ya ocho años atrás) porque hay gente que no puede vivir sin mangar; y que viajaban juntos en avión porque, cerca del cielo, los pensamientos se purifican.
Jennifer Flowers -la mujer que intentó empañar una campaña electoral de Clinton denunciándolo como su amante oculto durante doce años, ha emitido su autorizada opinión sobre este asunto: "No voy a abrir juicio sobre el senador McCain o la dama: pero si ella no tiene nada que ocultar, pienso que debería ir de frente y aclarar la situación". Creo que la Flowers no reparó en la repercusión de sus palabras, porque si la Vicky le hace caso y va de frente sin ocultar nada... de repente, el más inmaculado elector norteamericano aplaude a McCain, y termina votándolo.