El árbol y el pesebre de la plaza de San Pedro del Vaticano, que ayer habían sido desmontados, fueron montados ayer de nuevo, pero en el ajetreo el pino se quedó sin la estrella de la copa. Por tradición desde hace más de veinte años, el pesebre y el árbol suelen permanecer en la plaza más conocida de la cristiandad hasta el 2 de febrero, fecha litúrgica de la presentación de Jesús. El lunes, sin embargo, operarios trabajaron durante toda la mañana con un camión y dos grúas quitando las estatuas y las plantas de la escena del belén, así como las bolas del árbol. A los cronistas que llamaban por teléfono al Gobernatorato para saber los motivos para desmantelar anticipadamente, se les respondió que así se había decidido, sin dar más detalles. Tras una investigación, la sala de prensa vaticana informó que hubieron "infiltraciones de agua" por las fuertes lluvias.