La violencia afecta los planes de Rio para proyectar buena imagen

Duda. Asaltos a hoteles alejan rodajes internacionales, como "Crepúsculo"

 20100825 800x433

La toma de 35 rehenes por parte de marginales fuertemente armados en un selecto hotel de Rio de Janeiro el pasado sábado, amenaza cancelar el proyecto de filmar en la ciudad el cuarto capítulo de la muy exitosa saga "Crepúsculo".

Una fuente de la empresa municipal RioFilme fue la encargada de confirmar el posible revés a los planes cariocas. "Ahora es la secretaría de Estado de Rio de Janeiro quien negocia con la productora estadounidense Summit Entertainment" para tratar de convencerlos de mantener el proyecto en Rio, dijo una vocero de RioFilme, empresa que ayuda en el desarrollo de la industria audiovisual.

El rodaje de Crepúsculo 4: Amanecer, basado en las exitosas novelas de Stephanie Meyer, contemplaba "inversiones por un millón de dólares", afirmó una columna del diario O Globo, que deploró los "perjuicios" provocados a la economía y al turismo por esta "guerra en Rio". En la misma columna, el diario recordó que la última película de la serie, Eclipse, ya fue vista por "más de 100 millones de personas en todo el mundo".

El incidente del sábado, que desató una ola de pánico con un intenso intercambio de disparos entre policías y traficantes de drogas en el barrio turístico de Sao Conrado, próximo a la favela de Rocinha, dejó un saldo de una persona muerta, seis que resultaron heridas y nueve arrestados. La violencia urbana es un problema endémico en Rio de Janeiro, y en particular en las favelas donde viven varios millones de personas. Las autoridades de Rio se esfuerzan en mejorar la imagen de la ciudad que recibirá partidos para la Copa del Mundo de fútbol de 2014 y será sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

Un cronograma de "pacificación de favelas" fue puesto en marcha por las autoridades locales para mejorar la seguridad hasta 2014. En esos planes, las filmaciones de producciones internacionales juegan un papel importante para la proyección internacional de la imagen de la "ciudad maravillosa". Una de las más recientes filmadas es Los prescindibles, de y con Sylvester Stallone.

Al mismo tiempo, la violencia como uno de los ejes temáticos más relevantes del propio cine brasileño entra a ser cuestionada por sectores de la actividad cinematográfica.

Películas como las aclamadas Ciudad de Dios o Tropa de elite llevaron la violencia de las favelas brasileñas a las pantallas de todo el mundo y fueron éxitos de público, pero también atraparon a las producciones de Brasil en un género del que luchan por distanciarse, afirmaron especialistas consultados por la agencia AFP.

La película brasileña más exitosa entre 1995 y 2009 fue la comedia Se eu fosse você 2, lanzada el año pasado y que fue vista por más de seis millones de personas en los cines, según la Agencia Nacional de Cine (Ancine). Sin embargo, las producciones brasileñas más conocidas en el mundo siguen siendo Ciudad de Dios (2002), de Fernando Meirelles, y Tropa de elite (2007), de José Padilha, que se encuentran en los puestos cinco y quince de la taquilla local (con 3,3 millones y 2,4 millones de entradas vendidas respectivamente). El éxito fue tal, que Tropa de elite -que cuenta la historia de policías corruptos asociados con el tráfico de drogas- tendrá una segunda parte, con estreno previsto para octubre.

Según los expertos, con Ciudad de Dios se disparó el consumo de historias derivadas de una realidad llena de violencia, y abrió la puerta para que ese género se convirtiera en la representación de Brasil en el exterior, al punto que cualquier producción sobre otras temas sufre para destacarse en el mercado externo.

"Los temas que interesan al mercado extranjero para el cine hecho en Brasil todavía son los que reproducen las noticias más comunes sobre el país", estimó Pedro Busher, editor del sitio especializado en cine Filme B. "No podemos esperar que en un país en el que la miseria y la violencia todavía son problemas graves, el cine ignore esas cuestiones", señaló.

En tanto para el cineasta Cacá Diegues, que lanzó fuera de concurso en Cannes de este año el film 5 x favela, agora por nós mesmos, estrenado por estos días en Brasil, la responsabilidad es de los espectadores. "Ahí afuera, la imagen de Brasil ya fue el samba, el fútbol y el carnaval. Ahora es la favela. La prensa extranjera registró eso y la favela se tornó un estigma, un deseo del público extranjero. Quien escoge esto no somos nosotros", afirmó.

Ivana Bentes, directora de la Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, investigadora del cine brasileño contemporáneo y crítica de cine, considera que "esa relación (favela-cine) es un poco perversa". "Hay un folclore por detrás de ese tema en el exterior. La pobreza es tratada como exótica, es como un zoológico humano", afirmó.

Eso no disminuye la parte de responsabilidad de Brasil en la propagación de este género, sea en razón de las ganancias económicas, sea en pro de una mejora de cuestiones sociales, ya que esas producciones incluidas en la llamada "cosmética del hambre", atraen el interés del público, completó Bentes.

"No sé hasta qué punto alguien hace una cierta película para vender o por arte", valoró por su lado el crítico André Miranda, del diario O Globo. "Pero no me parece mal hacer un film pensando en vender, porque el cine también es un producto. Actualmente son producidos films de ese género tanto porque son exitosos como porque es importante mirar a las clases más pobres", abundó.

(basado en agencias)

Favelas dan otras historias

La especialista universitaria Ivana Busher cree que el tema de la violencia en el cine brasileño comienza a dar señales de desgaste. "Ese fue un fenómeno más cercano al éxito de Ciudad de Dios", afirma. Por otra parte, 5 x favela, de Diegues, es un ejemplo de una obra sobre los barrios pobres y violentos de las grandes urbes brasileñas que "trajo una nueva visión, fresca, sobre el tema", estimó. El film trae un enfoque diferente a través del trabajo de cinco jóvenes directores oriundos de favelas, que produjeron cortometrajes con sus puntos de vista sobre las comunidades en las que viven. Para Diegues, "el próximo paso será mostrar que el cine nacional puede ser todo".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar