El comienzo tiene todos los rasgos de las comedias que Hollywood cocina con una cucharada de romance, otra de camaradería y un ligero baño de agudeza en los diálogos. Pero ese comienzo es engañoso y la película muestra su verdadero semblante cuando al protagonista le diagnostican un cáncer, debe someterse a sesiones de quimioterapia antes de la cirugía y enfrenta los estados de ánimo que acompañan esa inesperada emergencia, con altibajos de resignación, coraje y rebeldía. Está muy bien el joven Joseph Gordon-Levitt en ese papel, mientras Anjelica Huston agrega unos minutos notables como madre del personaje, sin olvidar los aciertos de un elenco secundario.
Pero hay algo más, porque la historia está bien escrita y bien contada, con un cuidadoso diseño de la figura central a través de pequeños datos y con varios pasajes de sensibilidad para mostrar las nuevas actitudes del protagonista ante la realidad y sobre todo en su relación con los demás (novia, parientes, amigos, terapeutas). En medio de ese proceso, la película tiene verdadero control para eludir cualquier caída al dramatismo o la emotividad, logrando que el aire liviano con que resuelve sus escenas subraye por contraste la gravedad de los hechos que corren por detrás. Así logra redondear una crónica estimable sobre las sorpresas que puede dar la vida y hasta se permite a lo largo de esa historia un par de momentos intensos.
50/50
ficha
EE.UU. 2010. Título original: 50/50. Dirección: Jonathan Levine. Guión: Will Reiser. Fotografía: Terry Stacey. Música: Michael Giachino. Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Seth Rogen y Anna Kendrick.
atención a...
las escenas donde se observa el
vínculo del protagonista con otros
enfermos, situaciones que van creciendo desde el recelo hasta la calidez y luego tienen alguna nota de pesadumbre.