La última oportunidad para un creador

| Junto al director figuran Téa Leoni, Treat Williams, George Hamilton y Mark Rydell

GUILLERMO ZAPIOLA

Es como encontrarse con un viejo amigo. El próximo viernes se estrena en Montevideo La mirada de los otros, el penúltimo film de Woody Allen, una ojeada irónica a dos temas (el mundo del espectáculo, las relaciones de pareja) que han ocupado reiteradamente la obra del cineasta y humorista judeo-neoyorkino.

Esta vez Woody interpreta a un fracasado realizador cinematográfico (debió abandonar en plena filmación un comercial de desodorantes) que recibe de su ex-esposa, quien es también actriz (Téa Leoni), el ofrecimiento de que la dirija en una producción de alto presupuesto. Esa película en ciernes puede ser la tabla de salvación del protagonista, pero hay un inconveniente adicional: el productor, un exitoso magnate de Hollywood (Treat Williams), es también la nueva pareja de la mujer.

NEUROSIS. Con característico humor, Woody ha declarado que se siente muy próximo a su personaje: "Se trata de un director de cine neoyorkino y neurótico, y una parte de eso está muy cerca de mí. Sé cómo habla, cómo camina, y podría decir que interpreto más que a una persona a una profesión". Sin embargo, Allen afirma ser un individuo mucho más estable que el ficticio director que encarna, aunque es probable que Mia Farrow no piense lo mismo.

Opiniones de Mia a un lado, La mirada de los otros juega el clásico esquema del cine dentro del cine, con bromas acerca de las contradicciones entre los cines "comercial" y "artístico" y la diversidad de valoración de los críticos norteamericanos y franceses. Una serie de personajes arquetípicos recorre el asunto: el productor arrogante y aparentemente "ganador" (Williams), el asistente cuyas funciones nunca quedan claras (George Hamilton), la aspirante a estrella que trata de capitalizar en favor de su carrera su fugaz relación con el director (Debra Messing), el agente del protagonista (el cineasta Mark Rydell, realizador de films como Los cowboys, Permiso de amor hasta la medianoche y En la laguna dorada). A los problemas de esos y otros personajes se sumará otro inconveniente: durante el rodaje, el director se queda ciego, y la catástrofe acecha a la vuelta de la esquina. Woody, quien reconoce que la ceguera es un tema que lo asusta, había pensado originalmente en un cirujano que se quedaba ciego, pero luego consideró que la situación era demasiado brutal y prefirió convertirlo en director de cine.

EQUIPO. Un equipo de colaboradores habituales rodea a Woody en esta película (su hermana Letty Aronson en la producción, el director artístico Santo Loquasto, los coproductores ejecutivos Jack Rollins y Charles Joffé), aunque hay también gente nueva en su filmografía como el director de fotografía alemán Wedigo von Schultzendorff y la vestuarista Melissa Tosh. No va a sorprender a nadie que la banda sonora esté poblada de temas de jazz y de la tradición melódica de la canción popular norteamericana.

Aunque el film habla de Hollywood, el rodaje se llevó a cabo (como la mayor parte de los films de Woody) en Nueva York, en los estudios Kaufman del barrio de Queens. El presupuesto fue bajo para una producción norteamericana (16 millones de dólares), y el rodaje se realizó en pocos días y casi sin ensayos. Woody ha explicado que esto último responde a su "falta de paciencia". Según él, todo lo que hace es contratar a "gente grandiosa", y dejarla suelta. Y agrega: "Ellos improvisan sus escenas y cambian mis diálogos ;cuando quieren. Utilizan mis líneas cuando quieren, y agregan lo que quieren. Todos piensan: ‘Qué estilo! Woody Allen no habla con los actores, no les da el guión completo’. Pero en realidad no se trata de otra cosa que de pereza y falta de paciencia de mi parte".

Esa pereza no le ha impedido continuar activo, sin embargo. Luego de La mirada de los otros Woody ha hecho Anything Else, que se presentó en la última Mostra de Venecia y en donde interpreta a un maestro y escritor judío, obsesionado por las crueldades de este mundo, que da lecciones de vida a un joven y neurótico guionista interpretado por Jason Biggs.

Con la mira en un futuro "bestseller"

La editorial Penguin Books ha ofrecido a Woody Allen la suma de 2.7 millones de dólares por los derechos de publicación de autobiografía, pero el cineasta todavía escucha ofertas. Hace algunas semanas, Woody hizo circular en la Feria de Francfort un proyecto de once páginas en el que se describen algunas características del libro, y estableció también las condiciones bajo las cuales lo escribiría: una suma que considera "adecuada", y que permanece todavía en secreto.

Todo indica que Allen se encuentra en una etapa de su vida en la que desea afirmar su posición financiera. Tiene setenta años y un niño pequeño nacido de su relación con Soon-Yi, puso en venta su departamento de Manhattan por 27 millones de dólares, cambió de agente y busca ofertas como actor. Quienes han leído el proyecto del libro han señalado por su parte que los capítulos más atractivos para los potenciales editores son los que tienen que ver con Mía Farrow y el ‘affaire’ Soon-Yi. En la versión de Allen, Soon-Yi sufría tanto con Farrow que pensaba volver a Corea, donde había vivido en un orfanato y sobrevivido hurgando en los cubos de basura. Farrow ya ha contado su propia versión del asunto, en un libro autobiográfico por el que recibió tres millones de dólares pero que no se vendió muy bien.

Woody Allen dixit

- "Soy la única persona en la historia del cine que interpretó a un ciego y no fue nominada a un premio de la Academia. Pero no se preocupen, es uno de los pocos juicios acertados de la Academia".

- "Me gusta la idea de los festivales, donde todo el mundo se junta y se dan muchas películas, pero no me gusta la idea de competir, porque no creo que deba haber competencia entre proyectos artísticos. ¿Quién puede decir que una película es mejor que otra?. Es ridículo".

- "Cuando yo era joven había en Nueva York muchas películas extranjeras, no solamente europeas sino también japonesas, asiáticas, sudamericanas. Ahora se ven poquísimas. No hay casi nada, Y esto es lamentable, porque las que se estrenan aquí siguen siendo mejores que todos los demás estrenos de nuestra industria".

- "Como mucha otra gente en Estados Unidos, estoy esperando con ansias las elecciones, cuando intentaremos elegir a un presidente ;distinto. Después del 11 de setiembre hubo una enorme buena voluntad hacia el gobierno, elegido en forma no muy clara, un gran apoyo hacia el presidente, patriotismo, pero gradual e ineptamente éste fue haciendo trizas todas esta buena voluntad Ahora nadie le cree".

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