THE NEW YORK TIMES | LEAH ROZEN
Cuando Rebecca Hall tenía diez años, su padre la hizo sentar para tener con ella una conversación muy seria. Peter Hall, el venerable director de teatro y ópera, le dijo que tenía que elegir: "¿Quieres ser una niña actriz, o una actriz?"
Era una pregunta pertinente. A los nueve años, mucho antes de llamar la atención de críticos y público con películas como Vicky Cristina Barcelona, Frost/Nixon y Please give, había sido elogiada por su debut, ataviada con un elegante vestido y calcetines, en The camomile lawn, una miniserie británica dirigida por su padre. Pronto seguirían otros papeles.
Con 79 años, Peter Hall recuerda esa conversación en una entrevista telefónica: "Me contestó que quería ser actriz, y le dije que si yo fuera ella, trataría de tener la infancia más rica que pudiera, y me convertiría en actor cuando creciera".
Vuelta a hoy: Rebecca Hall, 28 años, es una de las más promisorias y competentes actrices de su generación. Sin entrenamiento formal, se convirtió en actriz en 2002 tras haber abandonado Cambridge, donde estudió literatura inglesa durante dos años. Triunfó ese mismo año en los escenarios del West End con La profesión de la señora Warren (dirigida por su padre), comenzó a hacer películas en 2006, y no ha parado desde entonces.
"La vi en la Academia de Música de Broadway en 2003, haciendo la Rosalind de Como gustéis, y quedé asombrada", dice Juliet Taylor, la directora de `casting` que hizo que Woody Allen contratara a Hall para Vicky Cristina Barcelona. "Tiene una real calidad. No hay nada demasiado difícil para ella. Y su belleza no es del tipo `más grande que la vida`, es una persona verdadera que luce muy bien".
En persona, al igual que en la pantalla, no hay nada de extravagante en Hall. Ciertamente es alta (un metro con setenta y ocho centímetros) y encantadora, pero no del tipo "soy una estrella, mírenme todo el tiempo". Cuando, el mes pasado, irrumpió en el patio exterior del Bluebird Café, en el barrio londinense de Chelsea, las cabezas no giraron hacia ella. Se hundió graciosamente en los almohadones de su asiento, pidió un capuchino con medialunas, y declaró que estaba lista para hablar de su carrera, su vida y Atracción explosiva, una historia criminal moralmente compleja protagonizada por Ben Affleck, quien también dirige.
DESAFÍOS. En la charla, Hall luce articulada, analítica, rápida para la risa, y encantada de explayarse sobre los desafíos y los placeres de la actuación. A diferencia de otros actores, no se considera un tema interminablemente fascinante. "Honestamente, no me gusta hablar de mí", asegura. Y su vida personal está fuera de toda discusión. "No tengo eso, no tengo nada", dice. (Su laconismo es comprensible. La primavera pasada tuvo su primer encontronazo con los tabloides británicos que especularon, infundadamente, que su trabajo con el director Sam Mendes había contribuido a la disolución del matrimonio de éste con Kate Winslet).
Ella concede entrevistas como ésta, al igual que posa para revistas de moda y aparece en la alfombra roja, como parte de su trabajo. "Una no puede hacer lo que quiera a menos que haga algo de esto", declara. "Me gustaría que fuera distinto. Pero queda la pregunta de quién es una realmente".
Su madre, la célebre cantante de ópera norteamericana Maria Ewing, dice que Hall es capaz de mantener la maquinaria publicitaria en perspectiva luego de haber visto a sus padres sometidos a ella. (Su matrimonio terminó cuando Rebecca tenía 5 años). "Lo que importa, y puede sonar a lugar común, es el arte", dice Ewing. "La fama no es un objetivo en sí mismo. Rebecca no tiene ese ego. Nunca lo necesitó".
Los directores y agentes de `casting` de Hollywood siempre quisieron saber si Hall podía proporcionar un acento norteamericano convincente. La respuesta es un decidido "sí". Gracias a su madre disfruta de doble ciudadanía y pasó muchas de sus vacaciones, siendo niña, en Nueva York y Los Angeles, donde Ewing actuaba a menudo. "Siento que soy mitad y mitad, y me encuentro tan cómoda en Nueva York como en Londres", asegura. (Su mitad americana incluye gotas de sangre indígena y negra).
Que tuviera un convincente acento americano fue lo único que exigió Woody Allen antes de contratarla para Vicky Cristina Barcelona. La directora Nicole Holofcener también se lo pidió para Please give. "Yo le pregunté si podía hacerlo", cuenta Holofcener. "Rebecca se rió y dijo que le costaba, pero que podía. A diferencia de otras actrices inglesas con las que he trabajado, no necesitó un entrenador de voz".
PRONUNCIACIÓN. Affleck también necesitaba asegurarse del acento. La quería para interpretar el principal papel femenino, una empleada bancaria que es secuestrada durante un asalto en Atracción peligrosa. "Conocía el trabajo de Rebecca, y sabía que si le hablaba, y a ella le gustaba, estaría perfecta en la película", dice Affleck. "Pero también necesitaba saber que no estaría discutiendo conmigo todo el tiempo, que no sería la `actriz hachazo`. Ella es todo lo contrario. Es hermosa, seductora, lista. Y quiero decir muy lista. Es un placer trabajar con ella".
Hall está de acuerdo. "Ben tiene razón", dice, "¿quién quiere pasar trabajando tres meses con alguien con quien no se conecta, que no puede compartir un chiste contigo?"
Luego de rodar Atracción peligrosa, Hall ha actuado en otras tres películas aún por estrenarse: Everything music go (con Will Ferrell), A bag of hammers y The awakening. Y en noviembre empieza a ensayar Noche de reyes de Shakespeare en el National Theater de Londres.
Entre el teatro y la gran pantalla
"Atracción peligrosa" fue filmada en escenarios auténticos en Boston, donde Affleck es considerado "un chico local". Hall se incorporó al equipo luego de haber realizado una extensa gira por varios escenarios con El jardín de las cerezas de Chejov y El cuento de invierno de Shakespeare. "Hice mi última actuación en el asombroso anfiteatro de Epidaurus, en Grecia, y fui a tomar el sol al amanecer a orillas del Egeo", cuenta Hall, "y de inmediato tomé un avión, llegué a Londres, me bajé de él, subí a otro y terminé en Boston".
Cualquier escenario en el que Hall trabaje es un gran escenario. Y gente que trabajó antes con ella, como Amanda Peet, Scarlett Johansson u Oliver Platt no deja de llamarla por teléfono, ir a verla o enviarle e-mails para expresarle admiración y respeto.
Tres jalones de una carrera
El gran truco
2006
La muy trucada película de Christopher Nolan sobre ilusionistas que compiten por el "número perfecto", con resultados mortales para algún personaje. Hall encarna a Sarah, una de las mujeres en juego (la otra es Scarlett Johansson, con quien volvió a encontrarse).
Vicky Cristina Barcelona
2008
Dos turistas norteamericanas (Hall, Scarlett Johansson) en España, y la volcánica pareja local (Javier Bardem, Penélope Cruz) que se cruza en su camino. Una de las incursiones europeas de Woody Allen, quien vio de inmediato en Hall a un talento seguro y le dio su oportunidad.
Frost/Nixon
2008
Es tan absorbente el duelo interpretativo entre Frank Langella (Nixon) y Michael Sheen (David Frost) en esta película de Ron Howard, que se tiende a olvidar que hay otros intérpretes en el elenco. Hall se destaca en un personaje secundario.