La leyenda detrás de la máscara

| La nueva película se estrena en todo el mundo (Uruguay incluido) el próximo viernes 28 de octubre

MERCEDES CERVIÑO | EFE

Siete años después de lograr el espaldarazo de Hollywood como el Zorro, Antonio Banderas vuelve a meterse en su piel, en la segunda entrega de este héroe al que el actor ama por ser popular y terrenal: "Me gusta más el Zorro sin máscara que con ella, pues los personajes imperfectos te humanizan".

La leyenda del Zorro, cuya acción se sitúa diez años después de la primera entrega La máscara del Zorro, ha supuesto para el español todo un maratón promocional por España, antes de partir para Los Angeles para asistir a la premiere del film, este domingo, antes de su estreno mundial el 28.

El actor volverá a su ciudad natal, Málaga (sureste español), para comenzar el próximo día 21 el rodaje de su segunda película como director, El camino de los ingleses, adaptación de la novela homónima de Antonio Soler.

La máscara del Zorro recaudó 250 millones de dólares en todo el mundo y "las secuelas las ordena el público", afirma Banderas para explicar cómo los productores del film, entre ellos Spielberg, pensaron enseguida en una segunda entrega, con los mismos protagonistas, Banderas y Catherine Zeta-Jones, y director, Martin Campbell.

Han transcurrido siete años y el actor reconoce que notó los efectos del paso del tiempo en el rodaje: "Lo más oscuro fue el trabajo físico del personaje". Mes y medio de entrenamiento y cinco de rodaje han dado como resultado una historia que arranca con los protagonistas casados y padres de un hijo de diez años, viviendo en vísperas de las elecciones para la adhesión de California a Estados Unidos. El Zorro tendrá que actuar contra unos malvados que intentan no sólo impedir la adhesión de California, sino también destruir a los propios Estados Unidos.

"No me gusta pegar determinados eventos de reflexión seria a un film de aventuras —apunta Banderas—, por eso intenté tirar abajo esos guiños", pero "lo cierto es que los guiños existen. Aunque los hay también en otros sentidos. Por ejemplo, aparecen unos individuos que intentan manipular unas elecciones. Y yo me pregunto: ¿cuántos Zorros serían necesarios para que en Florida no saliera Bush?".

Además, agrega, se ve a "dos federales que hoy serían de la CIA y que se encargan de liarlo todo. Por eso, la película muestra cómo el malo puede estar en casa o el tremendo poder de las fuerzas federales".

Tras más de una década en Hollywood, Banderas hace un balance positivo de su carrera allí: "Soy un actor hándicap. Llegué sin conocer el idioma y siempre conservaré un cierto acento, por lo que hay personajes que me están vedados. Pero en España lo estaba, quizás, más".

"Sin pararme en parámetros de calidad, de películas buenas o malas, que de todo hay en mi carrera, en Hollywood he podido ser más ecléctico que en España. Allí he hecho de todo y ese espectro no lo tengo aquí. Lo que no impide que me guste volver para hacer aquí un cine más chiquito, más en la línea de lo que llevo dentro", indica.

En esa línea se perfila El camino de los ingleses, film con el que el actor vuelve a la dirección seis años después de Crazy in Alabama y en el que intervendrán Victoria Abril y Fran Perea.

La historia se sitúa en 1978 y es "una reflexión sobre la muerte, no sólo de la muerte física, sino del vértigo que supone la muerte de la adolescencia".

Es una historia despojada de todo contexto político, pues "tiene mucho que ver —dice— con el tiempo en que yo dejé Málaga, que fue en 1979. Y entonces, con 16 o 17 años, me importaban más los ojos de mi novia que la muerte de Franco".

Banderas afirma que asume "la partida de póquer de ser artista. Ya caí muchas veces y me levanté, por eso estoy preparado para retirarme. Todo lo que me den ahora es una propina".

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