No fue una semana fácil para varios artistas que por una u otra razón debieron concurrir ante tribunales de justicia. El más notorio por su gravedad fue el del actor Robert Blake: el conocido protagonista de la serie Baretta finalmente fue encausado el jueves para responder a la acusación de asesinato a su esposa, Bonnie Lee Bakley. Según el juez del Tribunal Superior que atiende el caso, el actor "tuvo el tiempo, la oportunidad y el motivo" para cometer el crimen. La mujer de 44 años apareció asesinada en el automóvil de Blake, mientras lo esperaba frente al restaurante Vitello’s, el 4 de mayo del 2001. En primera instancia, el actor afirmó que había ido hasta ese lugar a recoger una pistola que usaba para su defensa personal y que había dejado olvidada allí.
Después de casi un año de investigaciones Blake fue conducido a la cárcel en abril pasado. Allí llegó hace un mes la periodista Barbara Walters y habló largamente con "Baretta", lo cual se vio en una emisión del programa 20/20. Las declaraciones del sospechoso apuntaron siempre a su inocencia y a la demostración de cariño hacia la hija (todavía pequeña) que tuvo con la asesinada. A su favor parecían contar ciertos deslices de conducta de su difunta esposa.
Pero los fiscales no le creyeron. Basan su ahora concretada acusación en el testimonio de tres dobles de acrobacias que dijeron haber recibido ofertas de Blake a cambio de que "eliminasen" a Bakley. A partir de estos testigos, y de los ofrecidos por detectives acerca de los conflictos internos en el matrimonio del artista, el fiscal Pat Dixon concluyó: "las propias palabras del acusado son nuestra prueba en este caso: ha dicho repetidas veces a la gente lo que iba a hacer y así lo hizo y tenía motivos de sobra para hacerlo". Por eso, además del cargo de asesinato, Blake es acusado por confabulación, por solicitar actos delictivos y otros cargos menores.
El abogado del actor, Thomas Mesereau Jr., sostuvo que la fiscalía no demostró que Blake fuese el asesino. "Todo se reduce a un problema fundamental en el caso de la fiscalía: no hay pruebas de lo que ocurrió cuando Bonny Lee Bakley fue baleada", dijo.
EN SUSPENSO. Un día antes, el miércoles, tres casos judiciales y/o policiales agregaban puntos suspensivos. En Berlín un funcionario de aduanas informó que el actor Don Johnson, protagonista de Vicio en Miami, debía esperar aún que concluyeran las investigaciones acerca de los documentos sobre transacciones financieras por un total de 8.000 millones de dólares, que le fueron incautados en noviembre pasado cuando el auto del intérprete ingresaba a Alemania desde Suiza. En aquella ocasión, Johnson estaba acompañado por otros dos hombres. "Papeles y documentos por esa suma tan enorme no habían caído nunca en nuestras manos" sostuvo un policía, mientras su compañero de aduanas aclaraba: "no hay indicios actualmente de transacciones ilegales, no hay una investigación criminal y no hay fiscales involucrados". Pero las autoridades alemanes notificaron el caso a los organismos correspondientes en Estados Unidos "debido a lo cuantioso del monto". Como sostuvo uno de los investigadores, Johnson bien podría haber actuado como "hombre de paja" en una presunta operación de lavado de dinero frustrada por pura casualidad.
Otro tipo de suspenso es el que acompaña a la pareja Michael Douglas-Catherine Zeta-Jones por la demanda que iniciaron contra la revista británica Hello! Luego de un mes de iniciada la querella por 800.000 dólares, como contrapartida al daño sufrido por la publicación de fotos de su boda que habían sido vendidas en exclusividad a otra revista (Ok!), el juicio terminó el miércoles pasado pero el juez dictará sentencia recién dentro de varias semanas.
Aunque las cifras manejadas no sean muy espectaculares, el caso llevó a que sus dos promotores hicieran declaraciones públicas en tono inusualmente duro. "Me sentí devastada (...), me sentí violada" dijo Catherine, aclarando: "no quería que fotografiaran a mi esposo haciéndome tragar (un pedazo de tarta)...es ofensivo", agregó. Para su esposo se trató de "uno de los actos más mezquinos y vengativos que se pueden imaginar".
Los juicios entrecruzados por el actor James Gandolfini y la compañía de televisión HBO recién comenzaron, en una especie de primer ataque y contraataque dentro de un proceso mucho más largo. Una inmediata consecuencia se hizo sentir el mismo miércoles cuando a través de los diarios Daily News y New York Post se deslizó la información de que la grabación de la nueva temporada de Los Soprano, cuyo inicio estaba marcado para el 24 de marzo, quedaba postergada indefinidamente. Sin referirse directamente a la medida, el abogado de la televisora comentó que Gandolfini "cada año pide un aumento. No tenían que pagarle ni un centavo más que la última vez. Le ofrecieron un enorme aumento". Se refería al millón de dólares que el actor pidió por capítulo en lugar a los 400.000 que le pagan actualmente.
Al abogado de Gandolfini no le gustaron para nada otras apreciaciones hechas hacia su cliente. Fue muy directo al sostener: "cuando se empieza por llamar cerdo avaricioso a un actor que ha generado para la cadena una astronómica cantidad de dinero y se le acusa públicamente de extorsión, se logra parecer estúpido".
TERMINANTE. Finalmente, el jueves fue un muy mal día para Michael Jackson. Ese día concluyó el juicio que le iniciara un empresario israelí en 1999 como consecuencia del perjuicio causado por el artista al suspender dos conciertos que estaban programados en Sydney y Honolulú. Al parecer, Jackson había decidido festejar de otra manera la llegada del tercer milenio, por lo que abandonó la gira. Ahora tendrá que pagar cinco millones trescientos mil dólares. Un caprichito, como quien dice.