MATÍAS CASTRO
Unos días atrás vi en un local del Shopping un televisor enorme donde proyectaban una película en la que actuaba la modelo y actriz Milla Jovovich. Era una mala película de ciencia ficción en la que se la veía como una muñeca de plástico. La piel lucía lisa y artificial, tanto como sus ojos y sus manos. Pero lo que más me llamó la atención fue que en la escena que vi ella hablaba con un niño con la misma apariencia de muñeco de plástico. Ayer me encontré con una foto de Kim Kardashian, celebridad televisiva estadounidense que quienes vean el canal E! Entertainment conocerán de sobra. Kardashian, que ahora prepara su promocionado casamiento, lucía igual que Milla Jovovich: plástica. Y no es una cuestión solamente de siliconas.
En Internet se pueden encontrar sitios que venden muñecas que imitan a mujeres a la perfección. Son de uso sexual, obviamente y las fotos por momentos asustan por su realismo y, a su vez, falta de vida. En los ojos de Kardashian había vida, pero la apariencia general que tenía era bastante artificial.
Ella es solamente un ejemplo de cómo las celebridades que viven básicamente de su imagen y nada más (porque no hacen nada más que mostrarse) tienden a presentar un aspecto irreal. Ese aspecto es el que los convierte en personas especiales. Desde hace tiempo que la cosa no es solo cuestión de buen maquillaje, mejor peinado e inteligente vestuario, sino de buen trabajo de PhotoShop. En una columna publicada hace una semana explicaba estas cuestiones y cómo estas técnicas digitales convierten a gente normal en gente especialmente linda e interesante.
Para lograr proyectar eso generalmente se requiere un buen aparato promocional alrededor y ser potencialmente un gran negocio. Es como vender una bebida, mostrándola fresca y helada, siempre perfecta, pero aplicada a personas de carne y hueso. No digo que la gente cambie radicalmente. Kardashian es una mujer espectacular, lo mismo que muchísimas otras que como ella se embellecen digitalmente, pero a sus imágenes siempre conviene creerles un poco menos.