La heroína de una nueva saga

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GUILLERMO ZAPIOLA

El rumor corría por Hollywood desde hacía varios meses, y la escritora de novelas policiales Patricia Cornwell lo confirmó hace unos pocos días: su más popular heroína, la doctora Kay Scarpetta, será encarnada en la pantalla por Angelina Jolie.

En el mes de abril se anunció que la empresa Fox había comprado los derechos de las primeras dieciséis novelas de Cornwell sobre la doctora Scarpetta, y se adelantó que Jolie interpretaría a la médica forense e investigadora criminal. En ese momento hubo protestas on-line (muchos admiradores de Scarpetta no ven a la señora Pitt en el papel), pero en varias entrevistas de prensa concedidas a lo largo del mes de noviembre por Cornwell con motivo del lanzamiento de su libro número diecisiete con el personaje (The Scarpetta factor), la autora ha aprobado la elección, revelando que mantuvo algunas conversaciones con la actriz, y que cree que hará "una magnífica Scarpetta".

Hay gente que lo sigue dudando, sin embargo. En las novelas de Cornwell, Scarpetta es descripta como una mujer rubia y de ojos azules, una descendiente de italianos del norte en cuyo árbol genealógico se ha filtrado algo de sangre germánica. En el título inicial de la serie, Post mortem, publicado en 1990, se desempeñaba ya como jefa del departamento forense de la policía de Richmond, Virginia, y se le calculaba "unos cuarenta años". Se ha ido quitando la edad con el paso del tiempo, porque mientras sus sobrina Lucy Farinelli, que en el primer libro tenía diez años, se aproxima en los últimos a los treinta, Scarpetta se adjudica en cambio "unos cincuenta". Debe de tener más.

Y en todo caso, tienen razón quienes dicen que no se parece demasiado a Angelina. Uno puede imaginársela más bien como una proyección de la propia Patricia Cornwell (hoy con 53 años, ver foto retocada más arriba) que en el cine podría tener el rostro de una Glenn Close, una Meryl Streep, una Laura Linney, una Joan Allen. En algún momento, Cornwell habría pensado incluso en Jodie Foster, pero todo quedó en mera especulación.

Fox no ha adelantado todavía si piensan llevar al cine la serie de novelas, creando una "saga Scarpetta", o si lo que todavía se llama Untitled Scarpetta project (Proyecto Scarpetta sin título) contará con un guión escrito directamente para el cine. En cualquiera de los dos casos resulta bastante llamativo que hayan debido pasar veinte años y diecisiete libros (dieciséis cuando se produjo la compra de los derechos) para que alguien se haya dado cuenta de que en las novelas de Cornwell había material para unas cuantas buenas películas de intriga y suspenso.

Los primeros libros de la serie, sobre todo, narrados en primera persona por la doctora y concentrados en la investigación forense y la identificación de los criminales (Post mortem, Zona de muerte, Extraño y cruel, La granja de cuerpos, Una muerte sin nombre, Causa de muerte, Acecho virtual), funcionaban como tensas, eficaces "novelas de procedimiento", con particular atención a los detalles técnicos y las relaciones entre los personajes.

Las cosas se han ido deteriorando en los libros más recientes, que tienen más páginas, más subtramas y más peleas entre los personajes principales, y en los que Cornwell ha abandonado el relato en primera persona, reemplazándolo por una tercera persona en tiempo presente que distancia al lector y atrapa menos el interés. La serie tocó fondo con La mosca de la muerte (quizás el libro más disperso y aburrido que Cornwell haya escrito nunca) y ha mejorado algo después (La huella, Predator, El libro de los muertos) sin recuperar empero totalmente el `punch` de los títulos iniciales. Las historias se han vuelto más enredadas, más melodramáticas, y a veces cruzan los límites de la suspensión de la incredulidad, aunque siempre haya algún elemento rescatable.

De todos modos, y más allá de sus altas y sus bajas, las novelas de Scarpetta proporcionan un personaje fuerte al que una buena actriz puede sacar el debido jugo. No es imprescindible que sea Angelina.

La actriz y la escritora

Angelina Jolie puede estar "brillante" como la doctora Kay Scarpetta, sostiene Patricia Cornwell, la creadora del personaje. En la serie de entrevistas que ha concedido con motivo del lanzamiento del más reciente libro de la saga, Cornwell comentó que "está feliz" por el hecho de que Jolie acepte encarnar a Scarpetta.

"Tiene un interesante acercamiento al personaje, y no tengo dudas de que hará un brillante trabajo si le dan la oportunidad", ha insistido la novelista.

Angelina todavía debe aprobar el libreto, pero tras ese paso, Cornwell está segura de que puede hacer algo muy interesante con él, e incluso "es posible que aporte al personaje cosas que a mí no se me han ocurrido".

"Creo que puede hacer cualquier papel, y no solamente porque es una superestrella. Es una persona muy capaz, muy inteligente, una excelente actriz y una mujer valiente", añade.

La novelista ha revelado que ya ha tenido algunos encuentros con Angelina, y han intercambiado ideas con respecto al personaje. En una de esas reuniones le dijo a la actriz que deseaba que Scarpetta le llegara como a ella misma. "Si ello ocurre, la encarnarás como debe hacerse", aseguró.

Los compañeros de equipo, los familiares y los amores de Kay

Cuando uno acepta que Angelina Jolie puede ser la doctora Kay Scarpetta, comienzan las especulaciones acerca de quién puede interpretar a sus compañeros de equipo que se reiteran novela tras novela. Tres de ellos, por lo menos, requerirían de un `casting` cuidadoso.

El primero de ellos es la pareja de Scarpetta a partir del cuarto o quinto libro, es psicólogo forense y `profiler` del FBI Benton Wesley, un señor elegante, de cabello entrecano y que debe estar acercándose a los sesenta. Algún `blogger` ha sugerido a Alec Baldwin, quien como se sabe, empero, ha decidido abandonar la carrera.

Otro es el machista, obtuso, homófobo, consumidor de hamburguesas, mal educado y brillante detective de homicidios Pete Marino, quien no disimula su amor no correspondido por Scarpetta. Hay que imaginárselo como un John Good- man o un James Gandolfini.

Y por último está Lucy Farinelli, la sobrina de Scarpetta, que al principio de la serie era una niña fanática de las computadoras pero que con el tiempo se convirtió en lesbiana y en oficial del FBI, abandonó luego la agencia, fundó una empresa de investigación privada, y últimamente ha estado peleando con un tumor cerebral no maligno pero que deberá operar. Podría ser alguien como Hilary Swank.

Exitosa carrera desde el periodismo a la novela de misterio

Patricia Cornwell, creadora de la serie de Kay Scarpetta, nació en 1956 en Miami (Florida), hija de un abogado y una secretaria. Tras su graduación en el Davidson College en 1979, comenzó a trabajar como reportera de sucesos en el diario The Charlotte Observer. La Asociación de la Prensa de Investigación de Carolina del Norte premió una serie de artículos sobre la prostitución y la delincuencia en el centro de la ciudad de Charlotte.

Cornwell trabajó como analista de sistemas y ayudante en el Instituto Forense del Departamento de Policía de Richmond, Virginia, que se convertiría en el lugar de trabajo de su personaje ficticio Scarpetta.

Aunque su mayor notoriedad proviene de las novelas de Scarpetta, Cornwell ha dedicado tres novelas menos exitosas (El avispero, La cruz del sur, La isla de los perros) al personaje de Andy Brazil, y más recientemente ha creado otro investigador, Win Garano, que ha aparecido ya en dos libros (ADN asesino, El frente). También gastó varios millones de dólares propios para tratar de descubrir la identidad de Jack el Destripador, y contó su búsqueda en un libro (Retrato de un asesino) en el que le echa las culpas a Walter Sickert, famoso pintor británico. Afirma haber cerrado el caso, pero muchos se lo discuten.

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