Hace tiempo que se sabe que a Seguro lo llevaron preso, y las últimas informaciones confirman que está cumpliendo cadena perpetua. Sin embargo, algunas cosas pueden darse como casi seguras con respecto a los Oscar que se entregan esta noche.
La primera y más obvia es que los premios van a estar bastante repartidos. No hay ninguna "gran favorita" entre las películas candidatas, y la que tiene más posibilidades de alzarse con el premio mayor, Argo, no figura en ninguna de las otras nominaciones principales (dirección o actuaciones principales y secundarias), excepto la de Alan Arkin como mejor actor secundario, que no va a ganar.
Con un par de excepciones, se puede afirmar con casi total certeza qué va a ocurrir esta noche en el teatro Dolby de Los Angeles cuando en una ceremonia en la que habrá que soportar al insufrible Seth McFarlane y que será transmitida localmente a partir de las 23 por Teledoce (y por TNT en la televisión para abonados) se abran los sobres que contienen los nombres de los ganadores. Contra casi todo pronóstico de hace dos o tres meses, Argo de Ben Affleck ha ganado prácticamente todos los premios a película, dirección y/o conjunto del elenco por los que ha competido, y no existe antecedente en la historia de que una producción con lo que ha ocurrido eso pierda el Oscar. Por supuesto, siempre hay una primera vez, pero es harto improbable que ocurra justamente esta vez.
Ya se ha dicho hasta el cansancio que una de las paradojas de los Oscar de este año consiste en que el director de la película que probablemente gane no es candidato. No ha sido por cierto la única misteriosa omisión de la Academia, aunque haya para el caso una explicación numérica. Los votantes pueden elegir hasta diez películas para el premio principal, pero en todas las demás categorías se nominan únicamente cinco títulos o nombres. Este año, los académicos eligieron nueve candidatos a mejor film. Cuatro directores, inevitablemente, tenían que quedar afuera.
Sigue siendo raro quiénes quedaron y quiénes fueron borrados, de todos modos, y lo más raro es que uno de los segundos haya sido justamente Affleck, el director de la película que se supone va a ganar.
Un año extraño para los premios
DIRECTORES.
Eso deja el lugar libre, en el rubro dirección, a uno de los favoritos de Hollywood, Steven Spielberg, al frente de una película más norteamericana que el pastel de manzana: Lincoln. Es difícil que ninguno de sus cuatro competidores lo supere, ni el Michael Haneke de Amor, ni Ang Lee por Life of Pi. Dado que estamos suponiendo que Lincoln no va a ganar el Oscar a mejor película (no hay que descartar la posibilidad, pero es escasa), un Oscar de dirección a Spielberg sería algo así como el "premio consuelo", similar a lo que le ocurrió a Lee el año en que fue premiado en el mismo rubro por Secreto en la montaña, pero el título elegido como mejor película fue, misteriosamente, Crash.
Pase lo que pase con Spielberg con respecto a la dirección de Lincoln, no caben dudas en cambio acerca de lo que va a suceder con el rubro "mejor actor". La Academia bien pudo ahorrarse trabajo y nominar un solo nombre: el de Daniel Day-Lewis. Tiene ya dos Oscar, y va por el tercero con la que fácilmente debe ser la mejor actuación de su carrera. Ha ganado todos los premios imaginables hasta ahora. No puede fallarle el Oscar.
Es un poco más complicado el departamento "mejor actriz". Más allá de la trivia (la lista incluye a la más joven y la más veterana que han competido por el premio: la pequeña Quvenzhané Wallis por La niña del sur salvaje; la notable Emmanuelle Riva de Amor), los antecedentes en premiaciones sugieren una considerable cercanía entre Jennifer Lawrence (de El lado luminoso de la vida) y Jessica Chastain (por La noche más oscura). La primera luce como la favorita, pero no por amplísimo margen. Y muchos aplaudiríamos si en definitiva la Academia se decantara por la formidable Riva, quien sin ir más lejos ganó el Bafta. De acuerdo, se trata de un premio europeo.
Ya se ha señalado en una nota previa que el rubro más disputado es el de actor secundario. Esta página se juega (sin mucha convicción) por el Tommy Lee Jones de Lincoln debido a una sola razón: fue premiado por el Sindicato de Actores (muchos de los cuales son también votantes de la Academia). Pero hay que recordar que el Christoph Waltz de Django sin cadenas tiene el Globo de Oro y el Bafta (además de otros premios menores), y el más "tapado" Philip Seymour Hoffman ha tenido más premios (incluidos Toronto y Venecia) que los otros dos juntos. Ahí más vale no hacer apuestas.
Tampoco tiene mucha gracia hacerlas con respecto al Oscar a "mejor actriz secundaria". Tiene ya el nombre grabado. Se llama Anne Hathaway. Su conmovedora Fantine de Los miserables es el único motivo para ver la película (una variante es irse cuando el personaje muere, y volver a la sala cinco minutos antes del final, donde reaparece en una evocación).
Y ciertamente tampoco parece haber dudas acerca de lo que va a suceder en el rubro "película en lengua no inglesa". No hay competencia para Amour de Michael Haneke, a menos que ocurriera el (merecido) milagro de que la Academia decidiera otorgarle el premio mayor. No va a ocurrir.
Queda espacio para vaticinar qué puede ocurrir en otros rubros. La Academia se olvidó de Tarantino entre los candidatos a mejor director, pero probablemente premie el ingenio de diálogo de Django sin cadenas, y le otorgue la estatuilla a mejor guión original. Es posible que Tony Kushner sea el tercer Oscar de Lincoln, en el rubro guión adaptado. El trabajo fotográfico de Claudio Miranda en La vida de Pi es muy vistoso, y acaso le caiga un Oscar. Pero es mejor esperar hasta la noche y ver qué pasa.
CAMBIOS.
Va a haber algunas diferencias entre la ceremonia del Oscar de esta noche y las de los años anteriores.
Entre otras cosas, el Oscar va a llamarse oficialmente, por primera vez, Oscar. En efecto, aunque ese nombre se le da desde hace más de ocho décadas porque a una empleada de la Academia la estatuilla la hacía recordar a un tío pelado que se llamaba así, la denominación oficial ha sido siempre Academy Award. Finalmente, la Academia se rindió y decidió que desde este año el premio se llamará efectivamente como el famoso tío.
Quienes vean en directo o por televisión la ceremonia de premiación descubrirán también otro cambio. Las tradicionales modelos que acompañan a los ganadores y ayudan a entregar los Oscar serán reemplazadas por seis estudiantes de cine provenientes de diversas universidades norteamericanas que fueron elegidos mediante un concurso.
"Esa tradición de una belleza que sale sólo para darle el trofeo al presentador que a su vez se lo entregará al ganador parecía muy anticuada y también un poco sexista``, ha explicado Neil Meron, coproductor de la ceremonia. "Estaban ahí para ser objetos. ¿Por qué no mejor poner a gente a la que realmente le importe el cine, y que es el futuro del cine, como ayudantes para entregar los trofeos?"
Los productores crearon un concurso dirigido a estudiantes universitarios en los que les preguntaban: ¿Cómo contribuirías al futuro del cine? Más de 1.100 estudiantes presentaron ensayos y videos, y seis fueron elegidos para participar en la transmisión en vivo del Oscar. Los jóvenes asistieron a su primer ensayo el miércoles.
Lo que van a comer después los famosos
Aún no se tienen los nombres de los ganadores, pero ya se sabe lo que van a comer después de la ceremonia: pollo con trufas, salmón oscarizado y chocolates dorados.
El chef austríaco Wolfgang Puck, al mando de 350 cocineros y 600 meseros y baristas, servirá a 1.500 invitados en la fiesta que cerrará con broche de oro la temporada de premios de Hollywood. El menú incluye también pizzas, mini hamburguesas con queso Cheddar y conos rellenos de salmón ahumado. También habrá pollo con trufas a la cacerola, salmones oscarizados y Oscar de chocolate dorado.