REBAR
Debe haber sido la primera vez durante su mandato cuatrienal, que la Sra. Cristina Fernández de Kirchner llegó a un acto importante a "la hora señalada". Fue en la toma del juramento presidencial (versión II), el sábado 11 de diciembre. Tal vez la impulsó a tan asombroso modelo de puntualidad, su deseo de desprenderse cuanto antes de Julio Cobos, que luego de abrir la trascendente sesión de la Asamblea Legislativa, fue retirado de las cintas. Finalmente, la hija de la represidenta fue quien le colocó la banda de rigor a mamá "Cris", y lo hizo con la misma gracia con que se le cuelga una corona de flores al ganador del Pellegrini. Seguidamente, cuando los asistentes -cada uno dentro de su especialidad- se disponían a escuchar las palabras de la flamante reelecta, se descolgó una catarata de números con los que la oradora hizo un balance (moderado en el autoelogio, con el habitual bajo perfil), de su gestión. De acuerdo al panorama trazado, la Argentina es un paraíso donde todos tendríamos que vivir, aun sin el calificativo fiscal. Juro que, desde mis días de escolar cuando, con desesperación, veía desfilar los números por la Aritmética de Pedro Martín, no me sentía yo tan asfixiado como en esta oportunidad, en que con mil porcentajes a favor y ningún promedio en contra, "Cris" reconoció -sin expresarlo claramente, bloqueada por la modestia- que solo habrá en la historia de su amada (¡perdón, Amado!) patria, un gobierno superior al suyo, hasta que se inicie el segundo. Julio De Vido parecía desentenderse del tema, y se entretenía observando a la sala llena, con ese rostro nunca pasado en limpio, con el que siempre parece estar olfateando al asado que se quema. El "discurcifras" alcanzó su nivel máximo de espontaneidad y expresividad, cuando CFK confesó: "Yo quiero decirles... quiero decirles... quiero decirles a los 40 millones de argentinos y argentinas, bien contaditos... quiero decirles... que yo podré ser cualquier cosa, menos boba"... El aplauso de la gente que responde a Máximo K ("La Cámpora", la especial de jóvenes) resonó a la orden del jefe, que administra cada actitud de su selecto grupo... "el diluvio que viene"). Sea porque se le fue el tiempo para decirlo, o porque olvidó algunas cifras, "Cris" no mencionó en momento alguno a pequeñas cosas ocurridas durante los últimos cuatro años: a los porcentajes de importancia que, desde la Casa Rosada, se les asignó al caso de las Madres de la Plaza Shoklender, al "Valijagate", a la estafa de los medicamentos, a los sueldos que cobran en Aerolíneas Argentinas unos componentes de "La Cámpora" ¿!?... ni de las compras que suele hacer en el exterior, toda vez que sale a defender los sagrados derechos humanos de sus compatriotas...