henry segura
La sorpresa y la euforia por el triunfo de Drexler han quedado en el aire, con el mágico sostén de que algo excepcional había ocurrido. Comienza un tiempo para que las reflexiones empiecen a colarse en la celebración. La más notoria tiene que ver con el plus que la controversia en torno a la interpretación agregó, sin ser lo sustancial. Drexler repitió una y otra vez que lo suyo era cantar, como tratando de rescatar el valor de su creación, esa que los miembros de la Academia de Hollywood habían votado como una de las cinco mejores del año y a la cual volvió a apelar a la hora de los agradecimientos. Por ese mismo, ese a capella sonó distinto. No era necesario saber español para saber qué estaba ocurriendo allí, aunque la maravillosa intervención de Salma Hayek quiso allanar el camino de la comprensión. Los mismos periodistas estadounidenses marcaron ese momento como una de las dos mejores intervenciones de la noche, junto al agradecimiento de Jamie Foxx.
Queriendo defender lo suyo, la pelea dada por Drexler adquirió algo de simbólico y ayer mismo varios críticos de Estados Unidos estaban disparando sus dardos sobre ciertos criterios empleados por el productor del show (ver página 2), en un despliegue similar al despertado alrededor del fantástico reconocimiento realizado a Clint Eastwood. Drexler, empero, permaneció en el mayor de los silencios en el Hotel Four Seasons de Los Angeles. En un comunicado a la prensa del jueves pasado había dejado en claro que las diferencias eran con el productor y no con la Academia. Y la votación de la Academia terminó dándole la razón: el racismo que despedía la posición "marquetinera" del director del show, arrasando con las diferencias culturales en nombre de la fama y la mayor audiencia, quedó en entredicho cuando los principales Oscar refrendaron la calidad dramática de Eastwood y del español Alejandro Amenábar, remarcaron el ascenso de los artistas negros, y hasta defendieron la preservación de los patrimonios cinematográficos. ¿Se podía pedir algo mejor a un premio que suele ser demasiado obsecuente con los intereses industriales?
Y en medio de ellos, la batalla de Drexler dada en forma casi solitaria, tratando de posicionarse de la mejor manera dentro de un sistema perverso que habilitaba su exclusión cuando había sido el elegido. A esa altura, además, queda en claro que la actitud del músico fue diferente a las de sus compañeros de película, que prefirieron excluirse de una ceremonia que los había agredido de antemano. Al cerrarse todas las puertas, Drexler valoró el gesto solidario de Antonio Banderas, dispuesto a defender una canción cuando su fuerte no es cantar y a proteger al colega excluído, llevándolo en su limusina a la hora de la alfombra roja para garantizarle mayor exposición pública. Por eso mismo, sacó a relucir tolerancia a la hora de los juicios sobre la interpretación del actor, a sabiendas de que el gesto era tanto o más importante que la escena. El suyo también lo fue.
Posibles reconocimientos
Jorge Drexler ganó el Oscar en un momento en que el país está en plena transición. De todas formas el ministro saliente, José Amorim Batlle, solicitó al nuevo gobierno que se le realizara un reconocimiento a Jorge Drexler por la obtención del Oscar, una hazaña que tiene ribetes épicos.
Hasta el cierre de esta edición El País intentó comunicarse con el ministro entrante, Jorge Brovetto, pero fue imposible. No hay que olvidar que hoy mismo asumirá las funciones de su cartera.
"Seguramente hoy estemos llegando al Ministerio de Cultura y conversando con las distintas autoridades", le dijo Amorim a radio El Espectador. "Lo más probable es que tengamos que ponernos en contacto con el ingeniero Brovetto para ver si se puede hacer un reconocimiento especial entre la administración saliente y la entrante. Porque naturalmente esto de Drexler no tienen color ni partido ni gobierno. Es una cosa de todo el país. Es un triunfo de un uruguayo que los tres millones sentimos como nuestro", dijo el ministro de Cultura saliente.
Este logro de Drexler se suma a otros premios internacionales que ha cosechado la cultura uruguaya, como los dos premios en Cannes que obtuvo la película Whisky, entre otros muchos premios o la permanente candidatura del director de orquesta José Serebrier a los premios Grammy, entre otros destaques.
Las primeras palabras a los medios
Apenas recibió la estatuilla del pequeño gran Prince, Jorge Drexler se dirigió a la sala de prensa a la que todos los ganadores acuden para sus primeras declaraciones. El uruguayo realizó una breve conferencia de prensa con su estatuilla en la mano y lo hizo alternando entre el inglés, el castellano y el portugués.
La primera pregunta que respondió fue la de un periodista estadounidense, que elogió al músico por su forma de agradecer y le preguntó porqué había elegido una manera tan particular de dar las gracias. "Quería realmente cantar mi canción", dijo Drexler. "Agradezco a Banderas por lo que hizo, pero quería que el público escuchara mi versión del tema".
Otra interrogante que le tocó responder fue si estaba disfrutando de una venganza, ya que la organización no le permitió presentarse para interpretar su composición: "No. No disfruto de la venganza. A mí lo que me gusta es cantar y puedo cantar aquí si quieren, no tengo problemas".
Consultado acerca de en qué medida el Oscar le cambiaría la vida, Drexler contestó que esperaba que no mucho: "Espero que se refleje en mi trabajo, artísticamente, pero no mi vida. Estoy muy contento con mi vida actualmente".
La oferta de cantar la realizó luego de responder en portugués —para el alivio de la periodista brasileña— la pregunta de cómo había sido trabajar con Walter Salles: "Cuando me llamó para pedirme una canción, quedé alucinado. Es una canción sobre un viaje iniciático y la película misma fue, para todos los que estuvimos involucrados en ella, un viaje iniciático", decía el cantautor mientras sostenía su premio, con la emoción a flor de piel.
los correos electronicos llegados a la pagina oficial de drexler
Me levanté, está nevando, y escuché la noticia. Se me escaparon las lágrimas y quería contártelo. Un beso y mucha suerte. (Cuca)
Pasó tu voz como un cometa por estas cuatro paredes mías. Quedó una luz, como una estela que el cuarto antes no conocía. Grande señor!. (Andrea)
Hace un ratito en casa estábamos frente a la tele igual que cuando juega Uruguay y casi con la misma emoción y esa incertidumbre de que está difícil pero la garra empuja. Cuando sentimos tu nombre, nos abrazamos, aplaudimos; yo gritaba Uruguay nomá!! Fue realmente un clon de Ghiggia en el 50. Se hizo un silencio cuando te arrimaste al micro y cuando empezaste a cantar "tu voz prohibida" no aguanté las lágrimas, todos lloramos de alegría y de lo grande que se puede ser con humildad. Una lección de vida, para nuestros hijos y para nosotros. Sr. Drexler, me saco el sombrero. Brillante. (Ernesto).
Por el premio, por tu a capela. Pero más que anda por esa facilidad que tenés para hacer de las palabras emoción y de una mirada historia. Me robó para siempre tu "llevo tu remo en el mío". Dale, por más!. (Carla).
Ayer de noche festejé tanto tu premio como el gol de Aguirre del 87! Es una emoción tremenda haberte visto ahí con Prince, y encima cantando un pedacito de tu tema. De haberte visto arrancar acá en Montevideo, tocar con nosotros en un toque con el Tunda, hasta este momento...te juro que estoy emocionado por vos. (Guillermo)
Se van abriendo caminos, dejando a un lado rencor y ego. Hoy de noche al frente del mundo un hombre elevó con sencillez y valentía las esperanzas de un pueblo y de una cultura ante una hegemonía abrumadora. Lo recorrido y lo superado serán únicamente para un magnánimo Caballero que con su triunfo nos ha llenado nuestros corazones. (David)
Por esas noches en el Café Libertad, por esos conciertos por el Mundo, por esa actuación en el ayuntamiento de Galapar contra la guerra de Irak, por eso y por tu música. Felicidades (Francisco)
Mil felicitaciones uruguayo, por el Oscar. Que grande que sos. Soy de Salto pero actualmente estoy en Hawaii. Que emoción fue ver en la tele a un uruguayo ganar un Oscar. Que bien. Que grande. Que genio. Sos mi ídolo Jorge. (Blanca)
Permítame el atropello de tutearle y desearle un vamo arruca! Grande, grande lo suyo. Desde Tel Aviv. ¿Cuándo volvés? (Leo)
Tu coraje, poesía, inteligencia son una inspiración. Espero te ver en Rio. Brasil es tu país también. Parabéns. Rema, rema, rema! (Luciana)