EFE y EL PAÍS
Acaba de cumplir los 39 años y tomó una resolución que habla de su futuro: creó una empresa productora que le asegurará papeles a una edad en que los mismos empiezan a escasear. Jennifer Aniston no escapa a los riesgos de la edad.
El anuncio lo hizo desde la revista Variety, especie de Biblia del espectáculo: la actriz creó una compañía productora cuyo primer acuerdo será con Universal Pictures. Emprende esta iniciativa junto con la productora Kristin Hahn, con quien ya trabajó en la productora Plan B Films, perteneciente a su ex marido Brad Pitt.
La nueva compañía se llama Echo Films y se presenta con varias adquisiciones de proyectos basados en libros e historias reales, la mayoría de los cuales protagonizará la propia actriz, que se hizo muy popular gracias a su interpretación de Rachel Green en la serie de televisión Friends.
"Estamos atraídas por historias sobre gente que encuentra su voz y su camino, porque esto nos ayuda como espectadores a hacer lo que sentimos que tenemos que hacer, lo cual da sentido a nuestras vidas mediante las historias de los demás", manifestó Aniston.
La artista, reconocida en el mundo también por ser una de las mujeres más bellas y elegantes, de acuerdo con diversas publicaciones de farándula, explicó la razón del nombre de su empresa. "Hemos escogido el nombre de Echo (Eco, en español) para devolver el eco de una idea, de un desafío, algo que resuena dentro de todos nosotros", apuntó.
Entre las primeras negociaciones de la compañía se encuentra la adquisición de los derechos del `bestseller` de la `ópera prima` de la británica Jane Fallon, Getting Rid of Matthew.
Asimismo, Echo adaptará la novela de Laura Dave The Divorce Party, que arranca con el anuncio de ruptura de un matrimonio en la celebración de su 35 aniversario de bodas.
La intérprete de Viviendo con mi ex (2006) también protagonizará el film The Goree Girls, basado en un artículo de la publicación Texas Monthly sobre una mujer declarada culpable por error, que creó en la cárcel una de las primeras bandas musicales de mujeres, en los años 40 del siglo pasado.
Aparte de la información puntual, los medios no dudaron en recordar que también se trataba de una puerta que la actriz se abría para encarar su propio futuro. Es un tema recurrente dentro de una industria que no perdona el paso del tiempo, y los ejemplos al respecto sobran.
A esa edad empezaron a apagarse las luces de los estudios para Sharon Stone, Katherine Turner y Demi Moore. Cada uno de sus regresos a la pantalla grande es celebrado casi como un milagro que se agranda infinitamente si la vuelta viene por partida triple, como ocurrió con Michelle Pfeiffer que luego de años de ausencia estrenó casi al mismo tiempo El novio de mi madre, Hairspray y Stardust, el misterio de la estrella.
El tema parece tener tanta presencia que hasta ha sido tema de película. En El club de las divorciadas, Goldie Hawn interpretaba a una actriz que comienza a envejecer y que en determinado momento deja escapar una sentencia muy dura: "En Hollywood hay solamente tres papeles para una chica: pimpollo, fiscal del distrito y Conduciendo a Miss Daisy". En otras palabras, entre el pimpollo y la vejez no queda nada de donde agarrarse.
Hace dos años que no se estrena una película de Jennifer Aniston. De 2006 son sus comedias Amigos con dinero y Viviendo con mi ex. Lo prolongado del retiro es una lucecita de advertencia que se enciende sobre su futuro laboral. Pero en lo inmediato no hay demasiado peligro para la comediante que ya este año verá el estreno de alguna de las tres películas que tiene en post producción (Traveling, He`s Just Not That Into You y Managment) mientras filma junto a Owen Wilson Marley & Me.
También es un hecho objetivo la demanda de notas que tiene con las revistas del espectáculo. El año pasado se afirmaba que era la famosa que más revistas ven- de en los Estados Unidos, de acuerdo a un estudio realizado por Forbes, donde se dejaba constancia que "ha aparecido en todas las revistas, excepto en InTouch, durante el período de enero a junio de este año".
El síndrome Brad Pitt y la solidaridad de las mujeres
"La mayoría de las mujeres simpatizan con alguien que estaba tan enamorada de un hombre que, en un giro al estilo de Hollywood, la deja por la estrella con la que trabaja en una película". La observación de la editora de la revista Star, Candance Trunzo, es la perspectiva positiva de lo que también podría llamarse "el síndrome Brad Pitt" que ha perseguido a Jennifer Aniston desde que rompiera su matrimonio con el actor en 2005.
La propia Aniston alimentó esa imagen de amor eterno que parece prodigar a Pitt. Hasta hace poco podía leer confesiones como "me convertí en una auténtica Bridget Jones: pasaba los días tirada en el suelo, comiendo kilos de helado" (en la revista Look). Mientras tanto no ha podido mantener parejas muy estables.