Insólito: Cannes declara persona no grata a prestigioso cineasta

Danés. Lars von Trier había dicho a la prensa que comprendía a Hitler

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GUILLERMO ZAPIOLA

El asunto está adquiriendo ya dimensiones que lo instalan entre el drama y el ridículo. El director Lars von Trier ha pedido disculpas por sus declaraciones pronazis, pero ello no ha impedido que lo declararan "persona no grata" en Cannes.

Ahora dice que fue una broma, pero no provocó muchas risas cuando en la conferencia de prensa que concedió hace dos días dijo que "entendía un poco a Hitler" y que los judíos (y en particular el Estado de Israel) podían ser un fastidio (en realidad empleó un término algo más grueso). Todo eso se ubicó además en un contexto donde salió a relucir una peculiar historia familiar: el cineasta siempre creyó tener sangre judía (su esposa y sus hijos son practicantes de esa religión), y tardó mucho tiempo en averiguar que su verdadero padre fue un nazi. Pero ya se sabe que cuando uno habla el contexto suele desaparecer.

Lo que queda es el texto, y ello bastó para que las autoridades del festival expulsaran al realizador danés. La declaración de "persona no grata" implica que ya no está acreditado y no se le permitirá acceder a las exhibiciones. Tampoco podrá subir al podio para recibir un premio si por una de esas vueltas de la vida el jurado decide que su película Melancholia, que sigue en concurso y está recibiendo enormes elogios, merece alguno. El delegado general de Cannes, Thierry Frémaux, ha insistido en que la sanción está dirigida "a un hombre, von Trier" y no a una obra cinematográfica. Lo que el jurado decida con respecto a ella es ajeno a las acreditaciones que se le otorguen o retiren a su autor.

Hay una cuota de paradoja en todo el asunto, por supuesto. Históricamente, von Trier ha sido una de las "estrellas" de Cannes, y ganador de la Palma de Oro por su polémico musical Bailarina en la oscuridad (2000), protagonizado por la cantante islandesa Björk. Y es también un provocador nato, capaz de incorporar en un film no estrictamente pornográfico (Los idiotas, 1998) secuencias de sexo explícito, acumular truculencias hasta provocar el rechazo de una parte de su público (Anticristo, 2009) o inventarse todo un paródico y caprichoso manifiesto sobre lo que puede o no hacerse en cine (el "Dogma") que demasiada gente creyó sin embargo que había que tomar en serio.

El lío es que, además de todo eso, von Trier es un artista de la imagen, inquieto y frecuentemente inventivo, dato que se puede confirmar viendo películas suyas como Europa (1990), Contra viento y marea (1996), Dogville (2003), o las ya mencionadas Los idiotas o Bailarina en la oscuridad.

El propio delegado Frémaux ha podido empero relativizar el asunto señalando que probablemente todo no sea más que "otra provocación" de von Trier, quien sin ir más lejos llegó al festival luciendo una remera con la inscripción "fuck". Y en todo caso, si sus disculpas públicas (comunicado mediante) no han conmovido a las autoridades de Cannes, sus explicaciones privadas parecen haber convencido a sus actrices Charlotte Gainsbourg y Kirsten Dunst. Ambas se manifestaron escandalizadas por lo que escucharon en la conferencia de prensa, e hicieron saber que no acompañarían al director hasta el escenario en una eventual ceremonia de entrega de premios, pero cambiaron de opinión después de escucharlo y ahora dicen que le creen.

Código en mano

Una de las razones por las cuales Lars von Trier fue cuestionado en Cannes y se le obligó a pedir disculpas (aunque acaso lo haya hecho de propia voluntad) es la vigencia en Francia del delito de "incitación al odio racial", que puede castigarse con 45.000 euros de multa y hasta cinco años de cárcel. Uno de los párrafos de la ley se aplica a quien, en un lugar público, haga apología de crímenes de guerra o de crímenes contra la humanidad.

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