El sepelio de un policía mexicano al que asistían autoridades del estado de Baja California, fue interrumpido abruptamente el viernes por agentes, que sacaron el cadáver del ataúd para llevarlo al forense en medio del enojo de dolientes. Cinco agentes de la policía ministerial interrumpieron la caravana fúnebre que avanzaba solemne hacia el cementerio y que ya había recorrido las principales calles de la capital estatal, La Paz. "Se nos ordenó que el cuerpo fuera sacado del ataúd antes de ser sepultado, porque no se le había practicado la necropsia", se justificó uno de los agentes que realizó el inusual operativo, ante la prensa que estaba allí. El cadáver era de un policía fallecido el miércoles tras sufrir un accidente de tránsito. Entre los asistentes al sepelio se encontraba el jefe de la Policía municipal de La Paz, José González, quien dijo desconocer de quién provenía la orden.